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24 de febrero de 2018





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Se hundió el barco
Menos mal que existe un Dios todo humildad, que castiga la soberbia, prepotencia e inmodestia de los seres humanos.
José Rodríguez Suniaga cheitocarobo@hotmail.com

14 Feb, 2014 | Nos comentaba Doña Elodia que por tercera vez, a pesar de ser partidario de los Gloriosos Leones del Caracas, tengo que ocupar mi valioso tiempo y espacio, para referirme a los acuáticos del Magallanes. Y es que resulta difícil conseguir en la historia de la Serie del Caribe contemporánea un equipo venezolano tan bien estructurado como éste del Magallanes que participó en la recién culminada Serie del Caribe Margarita 2014. Lamentablemente, a pesar de ser hombre a hombre el mejor equipo del evento, no pudo coronarse campeón y tuvo que conformarse con un modesto tercer lugar.

Las causas del derrumbe magallanero no se hicieron esperar, una más incomprensible que la otra, pero causas al fin. Particularmente creemos que el motivo de la pérdida del Magallanes no obedece a causas técnicas del juego, sino exclusivamente a una de origen cósmico o castigo divino, no para el equipo en sí, sino para los fanáticos del equipo: los magallaneros, esa especie de argentinos de la pelota criolla, hombres y mujeres que al verse con tres juegos ganados sin conocer la derrota, hicieron los ejercicios más exagerados de petulancia y prepotencia, esos a los que nos tienen acostumbrados cada vez que van de primeros en alguna competencia.

Los mismos fanáticos, bocones de naturaleza, que a medida que el Magallanes ganaba los juegos y se consolidaba en el primer lugar, se prepararon para exigirles a los miembros de la Confederación del Caribe, cosas como: La colocación del emblema magallanero en todos los estadios de la cuenca caribeña, como símbolo de ser el Magallanes el mejor equipo del Caribe. Designar los premios de más valioso y mejor mánager con los nombres de Súper Mario Lisson y Almirante García, respectivamente. Conformar en el seno de la Confederación un tribunal de honor permanente conformado por fanáticos del Magallanes, con facultades semejantes al del comisionado de beisbol de las Grandes Ligas.

Se imponen los nombres de Ángel Montaño, Leopoldo Espinoza, Chichí Maneiro, María Elena Fernández, Samot Silva, Kevin Flores, Marianny Jiménez, Florentino Lárez y Luis Eduardo Suniaga, entre otros. Esta comisión tenía como acción inmediata, impedir, si Magallanes se titulaba campeón, que se entonara el Gloria al Bravo Pueblo y procurar que en su lugar se dejara oír las notas de la Billo's interpretando "Magallanes será campeón" o "Y palo y palo…".

Menos mal que existe un Dios todo humildad, que castiga la soberbia, prepotencia e inmodestia de los seres humanos y bastaron un bonche cumpleañero en la isla de Coche y dos flechazos de los indios mexicanos, para acabar definitivamente con las pretensiones fanatiqueras y para que la afamada comisión, a puras penas, en versión de despecho solo atinaran a gemir "Se hunde el barco, mi querido capitán" y "Todo se derrumbó…".

¡Caramba!, ¿quién hubiera dormido con semejantes truenos y relámpagos? Gracias a Dios que deseos no empreñan. Por ahora está bueno, hasta el próximo Zaperoco.




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