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Porlamar
30 de marzo de 2017





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Bermúdez, el héroe olvidado (y III)
Morales Gil, en el capítulo VIII, precisa que en Haití aflora la rivalidad, pues una vez evacuada la plaza de Cartagena de Indias por Bermúdez, éste se dirige a Jamaica y se presenta en Haití el 7 de febrero de 1816, cuando Bolívar convoca a los emigrados para comunicarles de la ayuda recibida del Presidente Petión y de la preparación de la expedición con destino a Venezuela.
Heraclio José Narváez cronistamacanao@gmail.com

9 Ene, 2017 | En el capítulo VII denominado “La proeza de Cartagena” escribe en relación al desacuerdo de Bermúdez con la ”entrega pacífica de la isla de Margarita al General Pablo Morillo “ y su salida de la isla hacia Chacopata y su posterior viaje a Granada, Martinica y Saint Thomas donde es atacado de viruela y finalmente la llegada del héroe a Cartagena donde, luego de sortear algunos desencuentros , reemplaza al Coronel Neogranadino Manuel Castillo Rada, en la jefatura militar de la plaza de Cartagena a objeto de resistir el bloqueo y el cerco al cual había sido sometido el sitio por los realistas. A pesar de su resistencia, el hambre y la escasez de recursos lo obligan a retirarse y buscar nuevos derroteros.

Morales Gil, en el capítulo VIII, precisa que en Haití aflora la rivalidad, pues una vez evacuada la plaza de Cartagena de Indias por Bermúdez, éste se dirige a Jamaica y se presenta en Haití el 7 de febrero de 1816, cuando Bolívar convoca a los emigrados para comunicarles de la ayuda recibida del Presidente Petión y de la preparación de la expedición con destino a Venezuela. Refiere Morales Gil que hubo disensiones entre los emigrados que se manifestaron con un cuestionamiento a las aspiraciones de Bolívar de convertirse en jefe de la expedición. Hubo un enconado debate en la asamblea. Bermúdez, en actitud frontal, casi belicosa, característica de su temperamento no ocultó su animadversión hacia el caraqueño, planteando incluso su aspiración de jefaturar la expedición. Fue secundado por oficiales franceses. Bolívar decidió excluir a Bermúdez de la expedición y lo dejó en Los Cayos.

En el capítulo IX denominado “El dramático desencuentro de Guiria” indica que el enfrentamiento entre Bolívar y Bermúdez casi provoca una tragedia nacional con la desaparición física del Libertador. Afirman que el enfrentamiento fue tan fuerte que afortunadamente la presencia de varios próceres evitó la desgracia. Fue desconocida la autoridad de Bolívar en Guiria y Bermúdez se puso a las órdenes de Mariño.

Las razones históricas y telúricas de la rivalidad entre los próceres son analizadas en el capítulo X. Para ello se expresa que la historiografía bolivariana tradicional ha atribuido la rivalidad aflorada durante los primeros años de la guerra de independencia, entre la mayoría de los próceres orientales y Simón Bolívar, a la ambición de poder y la envidia contra el joven caraqueño. Señala que connotados historiadores y entre ellos biógrafos, amigos y familiares del Padre de la Patria han asumido una posición simplista, sesgada y carente de objetividad. Aclara que todos nuestros próceres son hombres de carne y hueso, con errores y virtudes y que la historia no es un mero acto sino un proceso y se debe buscar la explicación de la conducta de Mariño y Bermúdez en un terreno histórico más profundo y antiguo y para ello analiza la preponderancia de las ciudades en la antigua organización política castellana y concluye lógicamente que en la generación que inició la lucha por la independencia de las provincias de Venezuela, tenía que prevalecer necesariamente por sobre la idea de una nacionalidad y de una Patria, el sentimiento del provincianismo, del localismo, con todo el peso de la tradición histórica. Recalca que 33 años de unidad política de la Capitanía General de Venezuela no eran suficientes para destruir casi 300 años de separación y autonomía local.

En los capítulos subsiguientes Eduardo Morales Gil demuestra como José Francisco Bermúdez se reivindica con el Libertador Simón Bolívar, al punto que este le llamó “El Libertador del Libertador”.

En esta obra de 18 capítulos y 322 páginas, Eduardo Morales Gil ha preservado con verdadero rigor histórico y sentido pedagógico al Héroe Olvidado, General José Francisco Bermúdez. Lo ha presentado en su justa dimensión, crudamente, sin apasionamientos, sin deidades, como un ciudadano de carne y hueso, con temperamento característico, con errores, defectos y virtudes, con un claro objetivo: libertar e independizar a la Provincia y a la Patria de toda dominación extranjera.




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