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Porlamar
26 de mayo de 2017





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Sociedad civil y cambio
La realidad es que contamos con una oposición que tiene más pueblo, más votos y apoyo internacional y un gobierno debilitado, con mermado apoyo popular, con fuerza de los poderes públicos, menos la Asamblea Nacional, actuando bajo sus dictados y con respaldo del alto mando militar.
LUIS LONGART GUERRA

9 Ene, 2017 | Quienes no integramos los listados de los partidos democráticos estamos llamados a luchar por un cambio político que restituya el imperio de la Constitución. La sociedad civil tiene un relevante lugar en esta tarea. En consecuencia, la conformación de un amplio y vigoroso movimiento que desde distintos sectores irrumpa en el escenario político debe acompañar a los partidos agrupados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), con independencia crítica, pero al lado de ella, para lograr la restitución de la democracia, porque la conquista del cambio político no es sólo obra de partidos, sino de los ciudadanos que sufrimos diariamente la gestión del peor gobierno que se haya conocido en el país.
La gente está cansada de tanta división, odio y corrupción. También es cierto que todos tenemos el derecho constitucional de opinar y participar en los temas políticos que se debaten. Y, precisamente, uno de los temas que es objeto de reflexión y discusión es cómo salimos de esta desastrosa situación que vivimos.
La realidad es que contamos con una oposición que tiene más pueblo, más votos y apoyo internacional y un gobierno debilitado, con mermado apoyo popular, con fuerza de los poderes públicos, menos la Asamblea Nacional, actuando bajo sus dictados y con respaldo del alto mando militar. El gobierno llega a 2017 luego de haber violado la Constitución confiscando el referendo revocatorio y sin elecciones regionales. No quieren elecciones porque saben que su derrota es segura e inevitable.
Pero, ¿hasta cuándo podrán seguir con esa posición de negar los procesos electorales?.
Todo depende de nosotros. Consideramos que la política correcta es la movilización popular organizada ante la situación económica y social, respaldar el dialogo y la negociación y exigir fechas concretas para las elecciones regionales y municipales.
En este contexto, el gobierno pretende seguir jugando con el llamado “desacato” de la Asamblea Nacional para seguir ganando tiempo con decisiones impertinentes y politizadas de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.
La lucha de calle y en los escenarios de diálogo por lograr una fecha fija para los procesos electorales, la libertad de los presos políticos, el regreso de los exiliados y la ayuda humanitaria es vital para el sector democrático. El gobierno sólo le interesa mantenerse en el poder a costa de la vida y de la salud de los venezolanos.
Pero es el pueblo que tiene derecho a decidir el futuro del país.
Hay que organizar la movilización de calle, preparar las primarias para escoger los candidatos a Gobernadores y Alcaldes e impulsar el diálogo para lograr una fecha fija para las elecciones regionales y municipales y que el pueblo decida.
Es el reto, sin inmediatismo, atajos y ni aventuras. Eso sí, con unidad y coherencia, sin agendas presidenciales ni partidistas, pensando solo en un país que sufre un vergonzoso estado de miseria, hambre y corrupción.




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