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26 de mayo de 2017





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15 de Enero: Día de la tristeza docente y educativa
Esta crisis cuya responsabilidad de las autoridades educativas resulta más que evidente, ha convertido a Venezuela en el primer país de Suramérica y tercero de América Latina con cifras de embarazo en adolescentes, sin que se promuevan efectivos programas hacia la reducción de tan complejo problema.
Javier Antonio Vivas Santana / @jvivassantana

11 Ene, 2017 | Cuando el 15 de Enero se instituyó esta fecha en Venezuela como el Día del Maestro o del Educador, no han sido pocas las marchas y concentraciones, donde miles de docentes levantan las banderas de las reivindicaciones sociales con el propósito de exigir al gobierno de turno, el cumplimiento de una educación basada en los más altos niveles de excelencia.

Desgraciadamente, desde que Nicolás Maduro asumió el poder, los avances que se habían logrado con la instauración del sistema educativo bolivariano durante el gobierno de Hugo Chávez han sido destruidos.

Esta crisis cuya responsabilidad de las autoridades educativas resulta más que evidente, ha convertido a Venezuela en el primer país de Suramérica y tercero de América Latina con cifras de embarazo en adolescentes, sin que se promuevan efectivos programas hacia la reducción de tan complejo problema, siendo muy preocupante el número de niñas que alcanzando la menarquía, se encuentras sexualmente activas, y sin practicar métodos anticonceptivos, en algunos casos por omisión, en otros, porque ni siquiera el Estado garantiza la distribución y menos la venta de productos o píldoras que disminuyan los embarazos en temprana edad. El embarazo en adolescentes es un factor multiplicador de la pobreza que termina por consolidar la crisis económica y social.

Igualmente, los índices de deserción escolar, desde el año escolar 2012-2013, vienen en aumento sostenido como producto de una inflación que ha roto la barrera de los tres dígitos medios anuales, lo cual aunado con la escasa productividad y el decrecimiento de la economía, ha multiplicado la industria del bachaqueo como principal fuente de ingresos de los sectores más pobres, razón por la cual, para los adolescentes y jóvenes no resulta atractivo estudiar, no sólo por ver la inmensa degradación que existe entre los salarios del empleo formal y profesional, en relación con el comercio informal, sino porque simplemente, consideran que la educación no es necesaria de manera fundamental para la existencia de vida, lo cual se traduce en un componente de profunda anomia, degeneración de la sociedad y desinstitucionalización del Estado.

Tampoco se puede ignorar que el llamado sistema de alimentación escolar (SAE), se quedó sólo en el nombre. Centros de educación inicial (CEI), escuelas y liceos no reciben los alimentos de manera regular; verbigracia, lo que era una importante ayuda para las familias venezolanas, el madurismo lo convirtió en sal y agua. La alimentación en los planteles, aunque el gobierno diga lo contrario, la verdad es que casi no existe, lo cual ha contribuido a profundizar la crisis educativa. No podemos obviar, el pésimo estado de la infraestructura educativa, cuya mayoría de institutos están convertidos en letrinas y campos de guerra.

Y el colofón de semejante tragedia, la viven los docentes, quienes, apenas si sobreviven con ingresos que superan la línea del salario mínimo, es decir, resulta imposible tener una educación de excelencia, mientras los maestros ni siquiera puedan satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, salud, transporte, vestido, formación profesional y vivienda. Hoy, los educadores viven en la más completa miseria. Este 15 de Enero no podrá ser celebrado el Día del Maestro, sino el día de la tristeza docente y educativa.




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