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Niños muy vulnerables
Un regalo muy conmovedor de las pasadas Navidades: visitar la “Casa Abrigo Doña Lilia de Tovar” en El Valle, vecino al Santuario de la Virgen del Valle en Margarita. Es un oasis de bondad.
Mons. Fernando Castro Aguayo | fcastroa@gmail.com

4 Feb, 2017 |

“Niños tan vulnerables, pueden adquirir la fortaleza en sus vidas con familias generosas que los acojan con amor de padres”.

Un regalo muy conmovedor de las pasadas Navidades: visitar la “Casa Abrigo Doña Lilia de Tovar” en El Valle, vecino al Santuario de la Virgen del Valle en Margarita. Es un oasis de bondad.

Dieciséis niños y niñas estaban de fiesta junto con el personal profesional que los atiende, las religiosas Siervas de Jesús y un pequeño equipo de voluntarios. En la Casa Abrigo viven y crecen.

De momento, no tienen a nadie más que se pueda ocupar de ellos en esas edades de tanta vulnerabilidad. Niños en situación de desvalimiento que van creciendo en todo sentido gracias a la dedicación y mística de esas personas generosas que buscan servir, educar y acompañar. En ellas encuentran la familia que hoy no tienen.

Son de procedencias variadas y probablemente han padecido situaciones dolorosas inimaginables. Sin embargo, responden gracias al esfuerzo del equipo profesional y vocacional que quiere hacer de esos niños y niñas, hombres y mujeres normales que piensen, quieran y sientan, del mejor modo posible, digno y humano, felices porque son hijos de Dios. ¡Dios los bendiga!

Es la familia el lugar donde un niño puede desarrollar mejor sus capacidades, donde puede sanar sus heridas y donde puede descubrir su dignidad. Se trata de experimentar intensamente el ser amado, como hijo, como hermano y siempre como persona.

Me viene a la cabeza, una tía abuela mía que crió 12 hijos. Les dieron una familia, unos padres que sin abundancia, educaron y dieron amor a quienes de otra manera no
hubieran tenido un hogar.

Hoy, estos niños, que no son de “vidriera” sino de carne y hueso, pueden acogerlos familias según los mecanismos legales previstos en nuestras leyes. Invito a esta gran obra de caridad. “Todo lo que hicieron con uno de estos pequeños, conmigo lo hicieron”, son palabras de Jesucristo.

Niños tan vulnerables, pueden adquirir la fortaleza en sus vidas con familias generosas que los acojan con amor de padres.




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