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Porlamar
27 de marzo de 2017





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CNN o el torpe intento de matar el mensajero
El régimen siempre ha mostrado desprecio por este elemental principio y ha buscado eliminar, o en su defecto neutralizar, los medios de comunicación intentando crear un muro de contención ante cualquier crítica por más sana y fundamentada que esta sea.
Luis Eduardo Rodríguez | rodriguezluiseduardo@gmail.com

16 Mar, 2017 | No vale la pena malgastar tiempo ni tinta en puntualizar las reacciones destempladas y las detestables insolencias a las que nos tiene acostumbrados el régimen frente a cualquier actitud que, infundadamente , perciba como amenaza a sus intenciones hegemónicas o aluda a su ya manifiesta catadura antidemocrática. Seria llover sobre
mojado.

Entraremos directamente al tema que hoy nos ocupa que no es otro que los recurrentes atentados a la libertad de expresión y al derecho consagrado en el Art. 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que tiene una sociedad a estar debida y libremente informada.

El régimen siempre ha mostrado desprecio por este elemental principio y ha buscado eliminar, o en su defecto neutralizar, los medios de comunicación intentando crear un muro de contención ante cualquier crítica por más sana y fundamentada que esta sea.

Recordemos el injusto y caprichoso cierre de RCTV y al mismo tiempo la creación de Telesur (financiada por Venezuela) para convertirla en la caja de resonancia del régimen y sus aliados, el secuestro del Canal Ocho y su conversión en PSUV-TV, el cierre de emisoras en todo el país y su posterior confiscación ¿robo? de sus equipos, el monopolio en la adquisición y entrega discrecional del papel a la prensa escrita como forma de doblegación editorial y la creación de múltiples pasquines propagandísticos oficialistas a los que, por cierto, nunca les falta papel .

Luego, la exclusión de los canales de Televisión internacionales. Primero NT24, luego, el impedimento de entrada al país de la importante cadena árabe Al Jazeera TV y también a equipos de TV de Ecuador, Argentina y CNN, entre otros, cuando venían a cubrir la multitudinaria manifestación de la “Toma de Caracas”.

¿Mas? La detención del periodista de ABC News en el hospital de Valencia mientras realizaba un reportaje sobre la infrahumana situación de la salud en el país y su posterior expulsión; la persecución arbitraria de los periodistas brasileros que investigaban las obras de la corrupción de Odebrecht, igualmente hechos presos, expulsados y sus equipos decomisados junto a laptops, celulares, ropa y dinero y nunca devueltos. Sin olvidar, claro, los “Tuiteros” y “Blogeros” encarcelados y los editores exilados.

Lo último. La obligación a las cableras de excluir de su grilla de programación a CNN en Español por el solo hecho de hacer un excelente trabajo de periodismo de investigación sobre la entrega de pasaportes a ciudadanos no venezolanos bajo la cantinflerica excusa que se atentaba contra “la soberanía y la paz del país y se intentaba la desestabilización del régimen” cuando la verdad es que ese tema es un secreto a gritos.

Lo cierto es que el régimen comete un error garrafal al creer que matando al mensajero muere también el mensaje. Como acertadamente lo expuso El Nacional en reciente editorial: Quienes así actúan “parecen olvidar que los medios informan y no juzgan ni condenan”. La verdad sigue ahí. ¡Ah!, y los pasaportes, también.




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