• 10:13pm  Guatemala y la República Checa fortalecerán sus relaciones en Praga

  • 10:12pm  FARC entregará listas de miembros para agilizar procesos plasmados en acuerdo

  • 09:59pm  Venezuela reactivará sistema de cambio flotante de divisas progresivamente

  • 09:57pm  Halep remonta ante Stosur para pasar a cuartos en Miami

  • 09:56pm  DeRozan y Harden nombrados Jugadores de la Semana

  • 09:53pm  Belga Goffin remonta al argentino Schwartzman y pasa a cuarta ronda en Miami

  • 09:49pm  Cotización del yuan chino

  • 09:45pm  Defensoría colombiana pide a Gobierno y ELN iniciar cese el fuego bilateral

  • 09:44pm  Gobernador denuncia que se maquillaron cifras de homicidios en Chihuahua

  • 09:34pm  Yerno de Trump dirigirá oficina para aplicar ideas empresariales al Gobierno

  • 09:31pm  María Dolores Agüero es nombrada nueva canciller de Honduras

  • 09:30pm  EE.UU. con mentalidad positiva para ganar a Panamá pese a bajas, dice Arena

  • 09:30pm  Fallecidos se elevan a 91 en Perú, tras nuevas inundaciones en el norte

  • 09:30pm  Japón confirma la muerte de 7 estudiantes y un profesor en avalancha de nieve

  • 09:28pm  Avianca demanda a accionista minoritario que se opone a alianza con United




Porlamar
27 de marzo de 2017





EL TIEMPO EN MARGARITA 25°C






Hoy no me pasará nada
Confieso que he pasado noches casi sin dormir, preguntándome qué tendrá esta camisa, si se tratará de algo más que mala suerte. Tan bonita que es y lo elegante que me veo con ella. La compré el año pasado, justo en estas fechas de Ramadán. Yo estaba en Zahle, la vi exhibida, me la probé y, sin importarme su elevadísimo costo, la pagué, ¡y ni pedí descuento!
Dalal El Laden | http://dalalelladen.blogspot.com | Facebook: Correctora de Estilo Isla de Margarita

18 Mar, 2017 | -Ponte otra camisa, Ibrahim.

-No te preocupes, habibi, hoy no me pasará nada.

-¡Cámbiatela, por el amor de Alá!

-Hoy todo irá bien, lo presiento.

Lo que me ha sucedido ha sido por pura casualidad. Bueno, para no verme tan positivo, por qué no decirlo: pues sí, digamos que no he tenido muy buena suerte. Pero hoy todo saldrá de maravilla porque, para empezar, no me detendré en Jib Janin, por mi cóctel de frutas favorito, sino que seguiré mi camino hasta llegar a casa de mis suegros, en Baaloul, donde, para prevenir, no aceptaré ni una taza de café.

Confieso que he pasado noches casi sin dormir, preguntándome qué tendrá esta camisa, si se tratará de algo más que mala suerte. Tan bonita que es y lo elegante que me veo con ella. La compré el año pasado, justo en estas fechas de Ramadán. Yo estaba en Zahle, la vi exhibida, me la probé y, sin importarme su elevadísimo costo, la pagué, ¡y ni pedí descuento!

La estrené al día siguiente. Yo estaba feliz cuando empecé a saborear la cena, pero me distraje hablando con una de mis nietas, y el plato de hojas de uva, tabule y kibbe, que recién me habían servido, se me vino encima. A la semana, cuando volví a ponérmela, ya no me cayó la comida, sino el jugo que acepté en casa de mi primo. Luego fue el manaísh, durante el desayuno con los socios. Más adelante, el knafe dominical, en el SeaSweet, y bueno, digamos que la lista sigue, y es larga.

-¡Ahla u sahla! -muy alegre, me recibe mi suegra, quien en breve lamenta el problema con la tubería, que le ha causado un gran charco en todo el frente de su casa, aunque su risueño semblante regresa al yo entregarle las hojas secas de mlukhiyi que le mandó mi esposa, para la cena de este viernes.

-¡Itfaddal al ahwe! -me invita mi suegro, también muy contento, sin embargo, con mucha pena rechazo su rico café, con la excusa de que debo volver al trabajo, prometiéndole que el viernes, sin falta, sí se lo aceptaré.


Veo mi camisa limpia y cruzo la calle con el mismo gozo que siento al salir temprano de la oficina. A menos de cinco metros para llegar a mi vehículo, pasa una camioneta que transporta a mi pecho el agua estancada de la que acababa de quejarse mi suegra. Ya en Ghaza, entrando a casa, me libero de mi camisa aún húmeda y, mientras -¡con la ayuda de una gran tijera!- voy dejándola en pedazos, experimento el mismo gozo que siento al no ir a la oficina, mezclado con el gran placer que hace media hora viví, en Jib Janin, al disfrutar mi cóctel de frutas favorito.




Contenido relacionado












Locales | Sucesos | Afición Deportiva | Nacionales | Internacionales | Gente Feliz | Vida de Hoy | Clasificados | Opinión


Nosotros | HISTORIA | MISIÓN, VISIÓN Y VALORES