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Porlamar
24 de mayo de 2017





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El fin de los “Lincheros”
Los” Lincheros” destruían imprentas, saqueaban e incendiaban casas, acababan con reuniones y manifestaciones, apaleaban a pacíficos ciudadanos y no tenían reparo en maltratar a familias enteras. A tal punto llegaban las tropelías de los desadaptados oficialistas.
Carlos Villalba Luna villalbaluna@gmail.com

16 May, 2017 | A finales del “Monagato”, en el gobierno de José Ruperto Monagas, el régimen contaba con grupos de civiles al margen de la ley, llamados “Lincheros”, quienes al estilo del juez Lynch quien dio nombre a la palabra linchar- actuaban como fuerza represiva, siendo capaces de cualquier desafuero, bajo el ojo contento de las autoridades.
Los” Lincheros” destruían imprentas, saqueaban e incendiaban casas, acababan con reuniones y manifestaciones, apaleaban a pacíficos ciudadanos y no tenían reparo en maltratar a familias enteras. A tal punto llegaban las tropelías de los desadaptados oficialistas.

Ordenado por José Ruperto, intentaron masacrar a Antonio Guzmán Blanco y a todos los presentes en una fiesta que el después denominado “Ilustre Americano”, ofreció a lo más granado de la Caracas mantuana, personajes del mundo económico y representantes de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Holanda, Italia y España.

Guzmán tuvo que huir en destierro hacia Curazao; pero antes vociferó que ya vengaría la afrenta. Los desmanes del régimen estallaron en indignación. La gente protestaba en todas partes, los curas desde sus púlpitos, los profesores en la universidad, los comerciantes en sus tiendas y los militares en sus cuarteles. Así cayó el “Monagato”, y comenzó el brillo de Antonio.

Al regresar Guzmán, los “Lincheros” fueron borrados de las calles; cazados por órdenes del nuevo jefe de Venezuela, o eliminados por el desquite del pueblo, cansado de sus arbitrariedades. Buen espejo histórico en donde mirarse los paramilitares armados del gobierno, una vez superada la actual barbarie.




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