Porlamar
15 de agosto de 2018





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Carta pública al señor Zapatero
Y esto ha ocurrido mientras el país se cae a pedazos, por la más aguda crisis económica de su historia, con la moneda pulverizada, descenso de la producción petrolera y exportación masiva de carne humana -migración- a todo el mundo, sobre todo a Colombia y el Perú, y a su país, España. ¿Cómo ignorar o soslayar este conjunto de graves circunstancias, si precisamente una de las partes, el gobierno del presidente Maduro y la "nueva clase" que le sustenta y expresa, es quien las desdeña, (...) y reafirma con sus actos, su abierta e inatajable propensión a perpetuarse en el poder?
Walter Castro Salerno

10 Feb, 2018 | Muy señor mío:

Permítame usted agradecer sus tesoneros y prolongados esfuerzos realizados, en Caracas y Santo Domingo que sepamos, durante los últimos dos años, a fin de lograr la anhelada paz y la convivencia democrática en Venezuela. Empleo de su tiempo, el suyo, tanto más encomiable y valioso cuanto inspirado, menester es decirlo, "noblesse oblige", en puros y elevados sentimientos altruistas. Por ende, desinteresados y ajenos a negocios que aun cuando lícitos y comprensiblemente normales en cualquier otro contexto, aparecerían en éste -marco de una mediación suya entre gobierno y representantes de la oposición venezolana-, al menos como sórdidos u oscuros. Mas nada humano debería sorprendernos, pues como le decía el Quijote, el noble héroe inmortal de La Mancha, a su fiel escudero: "Cosas veredes, Sancho, que farán fablar las piedras". Muy señor mío, ruego a usted perdonar esta falta de cortesía de mi parte al especular en torno al asunto. Pasa que el mismo es de tan considerable peso y percusión, sobre la compleja crisis que padece actualmente el pueblo venezolano que, cualquier dato, pormenor, detalle e indicio o pista, capaces de arrojar claridad sobre todos los personajes, sin ninguna excepción y sus respectivas actuaciones en la dolorosa tragedia tiene que ser objeto de riguroso escrutinio. Extrínsecamente a esta observación debemos asimismo entonces evaluar los términos y alcance de la suya, como mediador en el proceso de diálogo entre las partes en violento conflicto. Y aquí sí es verdad entonces que nos topamos con un resultado tan desalentador como el diálogo mismo, ya que su rol, muy señor mío, no fue nunca imparcial ni objetivo sino que se fue legando a las posiciones del gobierno venezolano. Y esto ha ocurrido mientras el país se cae a pedazos, por la más aguda crisis económica de su historia, con la moneda pulverizada, descenso de la producción petrolera y exportación masiva de carne humana -migración- a todo el mundo, sobre todo a Colombia y el Perú, y a su país, España. ¿Cómo ignorar o soslayar este conjunto de graves circunstancias, si precisamente una de las partes, el gobierno del presidente Maduro y la "nueva clase" que le sustenta y expresa, es quien las desdeña, viola el texto constitucional, domeña todos los poderes públicos, vulnera los derechos humanos y reafirma con sus actos, su abierta e inatajable propensión a perpetuarse en el poder? Su mediación, señor mío, quedó absolutamente cuestionada, completamente en entredicho, cuando instó imperativamente al representante de la MUD a suscribir incondicionalmente, en Santo Domingo, el borrador del texto del acuerdo propuesto por el gobierno venezolano.

Se suscribe de usted, atentamente su seguro servidor, Walter Castro, Isla de Margarita, febrero de 2018.




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