Porlamar
20 de septiembre de 2018





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La hiperinflación: ¿Plusvalía disfrazada?
Este ser excepcional, a diferencia de muchos de los pensadores de su tiempo que andaban en las nebulosas, se le ocurrió colocar a la Economía Política a nivel de la comprensión de los asalariados para explicar que todas las luchas políticas giran en torno al poder social y político por muy variadas y complejas que parezcan. Que se trata de la lucha constante de las llamadas clases viejas por conservar el poder y por parte de las nuevas por conquistarlo y dar respuesta a los intereses materiales de los seres humanos; que el capitalismo es un proceso mundial y para comprenderlo hay que pensar en la totalidad de la realidad.
Félix Roque Rivero | @Espartaco2021

10 May, 2018 | El pasado 5 de mayo se cumplieron doscientos años del nacimiento de uno de los más grandes pensadores que ha dado la humanidad: Carlos Marx. Tal y como lo predijo Federico Engels en la hora y fecha de su siembra, "el nombre de Marx vivirá a través de los siglos y con él su obra". Celebraciones en todo el planeta dan fe de la vigencia del pensamiento de Marx y sus grandes aportes a la comprensión y transformación de las relaciones sociales que rigen el comportamiento de la sociedad. En Venezuela asistimos durante tres días consecutivos al primer Congreso Internacional titulado "Marx el en siglo XXI, desafíos para la transformación del mundo actual y la Revolución Bolivariana". Estupenda ocasión esta para la reflexión profunda sobre Marx como individuo y el efecto abarcante de su extensa obra. El encuentro no se redujo a explicaciones sobre "El Capital", su obra cumbre. Se abordó al Marx periodista, sociólogo, filósofo, economista, organizador, revolucionario.

A este ser excepcional, a diferencia de muchos de los pensadores de su tiempo que andaban en las nebulosas, se le ocurrió colocar a la Economía Política a nivel de la comprensión de los asalariados para explicar que todas las luchas políticas giran en torno al poder social y político, por muy variadas y complejas que parezcan. Que se trata de la lucha constante de las llamadas clases viejas por conservar el poder y por parte de las nuevas por conquistarlo y dar respuesta a los intereses materiales de los seres humanos; que el capitalismo es un proceso mundial y para comprenderlo hay que pensar en la totalidad de la realidad. No hacerlo, es incurrir en posiciones pragmáticas, empiristas, al tareísmo del día a día que muchas veces conduce al quiebre de la conciencia y al salto de la talanquera. No basta que "los telares tejan solos" para ser libres como señaló Luis Bilbao. Es menester asumir el control de los telares y darle un vuelco al timón de la historia. En Venezuela ha iniciado un proceso político de cambios que pugna por romper con lo viejo. El chavismo, como explicó la argentina Paula Klachko, surgió del desmoronamiento orgánico de los partidos de la burguesía. La guerra económica que se libra en Venezuela se explica, en mucho, en las ideas de Marx. Con la victoria electoral de Chávez en 1998, las relaciones del capital con el trabajo empezaron a resquebrajarse. Los grupos económicos acostumbrados a recibir del Estado divisas baratas vieron como sus demandas ya no eran atendidas a su antojo. La actual ola especulativa que ha elevado los precios a niveles criminales disfraza una realidad: la tasa de ganancia de los capitalistas declina cada día y por tanto, elevan los precios para mantenerla. Producen una plusvalía, ya no con el trabajo de los asalariados cuando sí con la burbuja financiera de jugar con el hambre del pueblo y acabar con el proceso. Para Marx, el trabajo es la fuente de toda riqueza y de todo valor. Para la burguesía apátrida venezolana lo es la especulación parasitaria. La utopía marxista nos invita a seguir soñando en hacerla posible.




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