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19 de julio de 2018





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Nueva segmentación electoral
El fenómeno no es nuevo en Latinoamérica y recientemente se manifestó en Costa Rica con el excepcional desempeño en la contienda presidencial de Fabricio Alvarado, quien logró clasificar para la segunda vuelta y amenazó seriamente al liderazgo tradicional. En el caso venezolano, el asunto tiene mucho que ver con una serie de conductas de una parte de la jerarquía de la Iglesia Católica que ha colocado una barrera con la gente del pueblo, lo que hace que miren hacia otras versiones cristianas o sincréticas.
Leopoldo Puchi

16 May, 2018 | El proceso electoral que culmina el 20 de mayo ya ha producido cambios importantes en el panorama político nacional, ya que en el transcurso de este período se ha modificado en una medida significativa la estructura de base en que se segmentaba el electorado venezolano. La polarización en dos grandes bloques no ha desaparecido, pero emergen nuevos perfiles de identidad, con sus propias variables de definición que trascienden las candidaturas que los representan hoy.

Uno de esos espacios que se ha creado es el de un nuevo sector de electores que aspira a soluciones a los problemas del país, pero sin grandes confrontaciones y es también partidario de formas de economía mixta y de los programas de atención social. Hasta hace poco eran votantes diluidos en el recipiente único de la MUD, pero ahora tienen fronteras propias que lo constituyen como un nuevo sujeto. En la actualidad este sector se expresa a través de Henri Falcón.

Otro perfil de identidad que ha surgido corresponde a franjas populares que tienen su núcleo en el sentimiento propagado a lo largo de años por el cristianismo evangélico y que se ha implantado de manera difusa más allá de las fronteras de cada una de sus comunidades. La candidatura de Javier Bertucci ha servido como revelador de una realidad que no se había expresado hasta ahora en términos políticos. Las cuotas porcentuales que muestran las encuestadoras son relativamente altas y también consistentes.

El fenómeno no es nuevo en Latinoamérica y recientemente se manifestó en Costa Rica con el excepcional desempeño en la contienda presidencial de Fabricio Alvarado, quien logró clasificar para la segunda vuelta y amenazó seriamente al liderazgo tradicional. En el caso venezolano, el asunto tiene mucho que ver con una serie de conductas de una parte de la jerarquía de la Iglesia Católica que ha colocado una barrera con la gente del pueblo, lo que hace que miren hacia otras versiones cristianas o sincréticas.

Por otra parte, cabe señalar que con anterioridad se había delineado un sector radical de oposición con rasgos propios pero que había permanecido mezclado con sus otros componentes. Ahora se han definido más claramente los contornos que los separan del resto y que resaltan en la medida en que se desvanece la MUD como expresión representativa y creadora de variables comunes de lo que fue un movimiento unificado de amplio espectro. El sector radical, claramente definido a favor de un levantamiento militar o de una intervención extranjera, goza de una identidad propia y se expresa sin reservas. Por su parte, partidos como Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y, hasta cierto punto, Primero Justicia, se esfuman como consecuencia del inmovilismo en que se encuentran.

Como puede verse, aunque todavía no se han celebrado las votaciones, ya se perciben los contornos de nuevos sujetos políticos en la estructura de base de la sociedad, independientemente de quien gane las elecciones. Eppur si muove.




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