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10 de diciembre de 2018





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¿Ganó Maduro?
Maduro ganó y, hemos de advertirlo: no es hora para arrogancias trasnochadas que hieren y frustran. Humildad como nunca ha de haber si queremos permanecer a flote, dada la fragilidad del piso político y la dura situación económica. La eticidad debe ser la conducta permanente de la praxis revolucionaria. Existe una juventud ávida de futuro que no perdonaría un presente de engaños. Todo indica que es tiempo de hablar menos y hacer más.
Félix Roque Rivero | @Espartaco2021

24 May, 2018 | Ocurrido el evento eleccionario del 20-5, han comenzado las conjeturas y análisis sobre los resultados. Alguno (N. Francia) ha calificado la victoria de Maduro de "pírrica", argumentando como elemento sostenedor la alta abstención. Otro (D. Paravisini) señala que Maduro obtuvo una victoria popular "heroica" motivado a la guerra económica que imperó antes y durante la elección y que, incidiendo en el elector, no obstante se impuso el afán de mantener lo logrado en Revolución. El Centro de Observación Electoral Latinoamericano (Ceela) sostiene que los resultados son "un reflejo perfecto de la voluntad del pueblo venezolano". Por su parte, el principal candidato de la oposición, Falcón, ha manifestado no reconocer el resultado y el otro, Bertucci, ha dicho que seguirá luchando por una elección más "justa". Una semana antes de la elección, habíamos escrito que el chavismo se enfrentaba a dos fuertes enemigos: el triunfalismo y la abstención. También señalamos que la dura situación económica incidiría en los comicios y que la meta de los 10 millones a que aspiraba Maduro lucía cuesta arriba.

Maduro ganó. Tal vez no como él lo esperaba, pero ganó. Eso es lo concreto. Quienes critican su victoria, hacen comparaciones con las obtenidas por el Comandante Chávez, olvidándose que Chávez era una cosa y Maduro otra. Una verdadera asimetría la de pretender ubicar a ambos personajes ras con ras en la balanza. Maduro ganó con más de 6 millones de votos, frente a 1,9 de Falcón y 925 mil de Bertucci. Ante la frialdad y exactitud de los números sería mezquino negar la victoria del heredero político de Chávez. Maduro ganó pese a la alta abstención que, como diría Sartre, es la nada que nada dice ni construye nada. Sí, ganó Maduro pero no podemos decir que estamos conformes y mucho menos satisfechos. Fue una victoria necesaria pero no suficiente y el mismísimo Maduro así lo ha reconocido.

El alto gobierno debe incluir a nuevos líderes, capaces y honestos. El PSUV debe remozarse desde ya. Es menester volver al "libro rojo", retomar las tesis de Chávez sobre el carácter que ha de tener el partido. Esas políticas de "enroscamiento" han demostrado su inutilidad. No ha sido pues, la victoria perfecta soñada. Tiempo es de aterrizar en el tan cacareado nuevo sistema económico productivo que sustituya al viejo rentismo parasitario. Hora de tomar acciones que radicalicen la economía y dejarnos de seguir jugando al cálculo que, como sostiene Álvaro García Linera, retardan los cambios revolucionarios y le enmiendan la plana al capitalismo.

Maduro ganó y, hemos de advertirlo: no es hora para arrogancias trasnochadas que hieren y frustran. Humildad como nunca ha de haber si queremos permanecer a flote, dada la fragilidad del piso político y la dura situación económica. La eticidad debe ser la conducta permanente de la praxis revolucionaria. Existe una juventud ávida de futuro que no perdonaría un presente de engaños. Todo indica que es tiempo de hablar menos y hacer más.




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