Porlamar
12 de diciembre de 2018





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Mi amigo celso
“La poesía es la última religión que nos queda”, dijo Eugenio Montejo para ayudarnos en este tránsito. Siguiendo su consejo, en esta ocasión es un espléndido trabajo de Celso Medina (fino oficiante de la religión de Montejo),“El milagro escondido de Salmerón Acosta”, el que sosiega e inspira para escribir estas líneas.
Manuel Narváez

9 Ago, 2018 | Las frustraciones, los desencantos y -con el permiso de Balzac- las ilusiones perdidas, han convertido a los venezolanos en un pueblo incrédulo. No sabemos donde depositar nuestra confianza ni en quien creer.Los líderes perdieron el verbo y desvarían hablando en lengua extraña. Las iglesias ya no ofrecen refugio ni consuelo. La más grande de ellas, la que adora al padre Simón, a su hijo Hugo Rafael y a Fidel, espíritu santero que completa la trinidad, también se está quedando sin feligreses; permanecen en ella los bolifariseos, esa raza de víboras, hipócritas, sepulcros blanqueadospor fuera que no viven el rito sino que viven de él para saciar sus apetitos.Sin dioses, sin héroes, atravesamos un agobiante desierto.

“La poesía es la última religión que nos queda”, dijoEugenio Montejo para ayudarnos en este tránsito. Siguiendo su consejo, en esta ocasión es un espléndido trabajo de Celso Medina (fino oficiante de la religión de Montejo),“El milagro escondido de Salmerón Acosta”, el que sosiega e inspira para escribir estas líneas.

Hace tiempo leí en Gibrán y en Erich Fromm interesantes discursos sobre el acto de dar. Recordé esas lecturas con las reflexiones de Celso sobre la diferencia que existe entre repartir y compartir. Se reparte lo que nos sobra. Se reparte para acallar el complejo de sentirse parte de un grupo privilegiado. Se reparte para parecer políticamente correcto, sobre todo después de que Gates y Buffett suscribieron el Compromiso de Dar. Se reparte para sentir el poder de estar por encima de quien recibe.

Compartir es dar de uno mismo, dar de lo que es importante; no lo que simplemente nos sobra. Compartir es comulgar con el otro, ser uno con el otro. Repartir es expresión de atavismos rentistas (darle palo a la piñata), compartir solo es posible cuando producimos.Repartimos para promocionarnos; compartimos para realizarnos.Repartimos porque sentimos lástima; compartimos cuando amamos.

Para salir del desierto necesitamos cambiar al gobierno. Ello será posible cuando recuperemos la potencia espiritual necesaria para asumir una actitud ética que nos permita volver a creer en nosotros mismos, en nuestros semejantes y en nuestro futuro común. Una actitudpara compartir generosamente.




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