Porlamar
19 de noviembre de 2018





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Ya no se ven las peregrinaciones hacia El Valle
Tuteladas por la Iglesia Católica, religiosos al frente, las peregrinaciones salían temprano en la mañana, con los feligreses rezando, cantando el Ave María y piezas alusivas a la deidad marinera, portando la bandera azul celeste con estrella blanca de la Virgen.
Carlos Villalba Luna

Foto: OLYANA MARCANO @olymarcano

Las peregrinaciones salían desde cualquier punto de la Isla hasta el Santuario de la Virgen Marinera. / Foto: OLYANA MARCANO @olymarcano

8 Sep, 2018 | Desde el primero de septiembre, en el amanecer de la bajada de la Patrona del Oriente venezolano, de los marineros y de los pescadores, se llevaban a cabo en Margarita las peregrinaciones hacia el santuario vallero para honrar, pedirle o

agradecer a la Virgen Bonita el favor concedido, con anticipación al día central de su festividad: el 8 de septiembre.

Tuteladas por la Iglesia, religiosos al frente, las peregrinaciones salían temprano en la mañana, con los feligreses rezando, cantando el Ave María y piezas alusivas a la deidad marinera, portando la bandera azul celeste con estrella blanca de la Virgen. Así era en la que partía del Aeropuerto Viejo, en Porlamar, con alegres jóvenes animando la caminata, a la que se sumaban cientos de vecinos, entre ellos viejitos, quienes guardaban sus últimas fuerzas para rendir tributo a la venerada María Natividad de Margarita.

También eran muy comunes las peregrinaciones “espontáneas”, esas que salían desde cualquier parte de la Isla, acordadas de momento por amanecidos de jolgorios pueblerinos, que decidían continuar la juerga en El Valle, y armados con sus cuatros, maracas, tamboras y charrascas, y sus infaltables botellas espirituosas, iban por las calles despertando a los parroquianos con su paso bullero, invitando a sumarse a la desorganizada marcha.

En tanto que las peregrinaciones “oficiales” finalizaban con misa en la basílica, los participantes de las espontáneas, luego de mirar a la Virgen, se desperdigaban hacia las ventas de pollo frito, parrillas y pinchos, las mesas de juego y los bares familiares como El Colador, La Ceiba, El Bienvenido, Betania, Puerto Merey y El Pajuí, a continuar la parranda, mientras muchos preferían echar un pie con Benjamín y su acordeón en el baile de los viejos, omitiendo entre palo pa’l parejo y refresco pa’ la pareja, el sudor septembrino.

DE TIERRA FIRME A CONOCER A LA VIRGEN

Había un tercer tipo de peregrinación: la que venía de Tierra Firme. Dice el cronista Régulo Hernández que “los devotos repartidos por los cuatro costados del país arribaban con sus angustias, esperanzas y su rosario de peticiones a esta aldea; no son pocos los milagros que la Virgen debe gestionar ante la más alta jerarquía celestial”. Además, eran muchos los margariteños radicados en la Venezuela continental, que por primera vez traían a sus esposas y a sus hijos nacidos fuera, para que conocieran a la egregia patrona.

Los que tenían familiares o cercanos en Margarita se quedaban en sus casas, otros llegaban a las posadas de El Valle, entre ellas las de “Ballella”, Conrada y Martina Marcano; los que no podían costear albergue se iban a la Casa de los Peregrinos, cercana a la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, a acomodarse como pudieran, y los más pobres plenaban las cercanías de la Casa Parroquial y las esquinas de la basílica y plaza Mariño vallera.




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