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22 de octubre de 2018





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De nuevo: votar o abstenerse
Hoy, una parte de la oposición considera ilegítimo participar en elecciones con el actual CNE, pues suponen que no hay ninguna posibilidad de que el Gobierno pierda las mismas. Otros consideramos que a pesar del ventajismo y la tracalería gubernamentales hay que participar, pues no creemos que el oficialismo sea todo poderoso.
Luis Fuenmayor Toro

9 Oct, 2018 | En la política, entendida como el arte de tomar el poder, existen infinidad de instrumentos utilizados a lo largo de la historia, para desplazar individuos, grupos, sectores o clases sociales, de sus posiciones de autoridad, dominio, poderío o mando de la sociedad humana en todos los confines de nuestro planeta.

Los métodos pudieran clasificarse de diversas formas de acuerdo a sus características, los hay pacíficos y violentos, participativos y de pequeños grupos, legales e ilegales y hasta podríamos incorporar la dimensión ética en la calificación de los mismos, como recientemente leí en un artículo de opinión, en el que se decía que había que recurrir a todos los medios éticos posibles, para rechazar el proyecto de Constitución que pudiera proponer la Asamblea Nacional Constituyente.

La legitimidad de los distintos mecanismos para la toma del poder, aunque se la plantea como una condición previa inherente a cada proceso, en la realidad se establece luego de ocurrido el hecho y de conocidas sus consecuencias. Es más, un hecho considerado legítimo en un momento puede ser ilegitimado luego por las tropelías posteriores de sus autores, una vez establecidos en el poder. Y más adelante, cuando la política se hace historia, puede ser juzgado y calificado diferentemente también. Hoy, una parte de la oposición considera ilegítimo participar en elecciones con el actual CNE, pues suponen que no hay ninguna posibilidad de que el Gobierno pierda las mismas. Otros consideramos que a pesar del ventajismo y la tracalería gubernamentales hay que participar, pues no creemos que el oficialismo sea todo poderoso.

Pero surge en este momento un elemento, que puede ayudar a que la gente salga del barranco donde se lanzó al llamar a la abstención. En mi opinión, el Gobierno ha echado a rodar la especie de que se prepara para convocar el referendo aprobatorio del proyecto de Constitución elaborado por la ANC. Incluso, algunos han dejado correr la idea de que la consulta se podría realizar junto con las elecciones de concejales el 9 de diciembre próximo. Esto ha hecho que importantes voceros hasta ahora abstencionistas señalen que, de producirse esa consulta, habría que salir masivamente a votar para derrotar el proyecto constitucional señalado.

Así se han expresado dirigentes como Ramón Guillermo Aveledo, Henrique Capriles, el padre Ugalde en forma tácita y Henry Ramos Allup en forma directa y argumentada. De paso señalo, que sus argumentos son idénticos a los esgrimidos por quienes apoyamos la candidatura de Henri Falcón.

Es más que claro que si se puede derrotar electoralmente el proyecto de Constitución de la ANC, votando masivamente en el referéndum que se convoque, a pesar de realizarse con el actual CNE, también era posible derrotar a Maduro en las elecciones presidenciales pasadas, si se hubiera salido a votar masivamente en su contra.

Luego, la vía electoral no estuvo nunca cerrada, como estos dirigentes venían afirmando. Celebro la rectificación y en absoluto escribo como un reclamo. Pero agrego, que deberían también llamar a la gente a votar masivamente contra el Gobierno en las próximas elecciones de concejales. Hay claras posibilidades de que los votos de las distintas fuerzas opositoras superen los de un Polo Patriótico hoy fracturado. Sería una derrota gubernamental importantísima y que avizoraría un rechazo futuro de la propuesta constitucional, tal y como hoy la vienen trabajando.




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