Porlamar
22 de octubre de 2018





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La daskalogenia
Luisito, al llegar a casa, y luego de reflexionar sobre las imágenes que reflejaran su breve experiencia cinéfila, se dispuso a hacer la composición. Al día siguiente la maestra entregó las diferentes creaciones, pero la de Luisito se distinguía por estar marcada con una gran (X) y la calificación de cero.
José A. Peña /joseal2004@yahoo.com

9 Oct, 2018 | Antes de referirme a la daskalogenia, quiero relatarles la historia de “Luisito”, cuando asistió con mucha emoción a su primer día de clases (…)

“María, la maestra designada para atender al segundo grado, recibió a los infantes quienes, respondiendo a esa especie de “disciplina castrense” heredada del primer grado, se fueron sentando en la misma posición del año anterior. María, inició con el ceremonial de costumbre, es decir, se presentó, luego recordó las normas de conducta (las cuáles eran consabidas por los alumnos, por ser esa especie de petroglifos que instaura la escuela), pasó lista, y procedió a iniciar la actividad de clases solicitando a sus alumnos que narraran lo que habían hecho en vacaciones; cuando le correspondió a Luisito, él refirió que había ido con sus padres varias veces al cine; luego de escuchar todas las narraciones, la maestra pidió a los niños como tarea, que a partir de su narrativa hicieran un dibujo; en ese momento, sobre Luisito confluyeron incontables ideas centradas en las películas vistas, y particularmente en la que más le gustaron “pulgarcito” y “los viajes de Gulliver”.

Luisito, al llegar a casa, y luego de reflexionar sobre las imágenes que reflejaran su breve experiencia cinéfila, se dispuso a hacer la composición. Al día siguiente la maestra entregó las diferentes creaciones, pero la de Luisito se distinguía por estar marcada con una gran (X) y la calificación de cero; Luisito, -en su corto lenguaje- trató de explicarle a la maestra en qué consistía su composición, pero ésta al observar que no había nada significativo en el trabajo le dijo que la calificación era porque no había hecho la actividad; Luisito se sintió ofuscado porque, al contrario de la opinión de la maestra María, esperaba ser halagado y merecedor de la máxima calificación. Luisito, al llegar a su casa no pudo contener el llanto y cuando su mamá le preguntó que le pasaba, él respondió que la maestra no lo quería porque no valoró su trabajo. Cuando la mamá le pidió la tarea para revisarla, luisito le entregó una hoja blanca con un puntito negro (poco perceptible) en el centro de la hoja, la mamá al preguntarle sobre la composición, él le dijo que como una de las películas que había visto era “pulgarcito”, él se había imaginado a pulgarcito dentro de una cotufa que se le había caído a Gulliver en Liliput, y así era como se veía a la distancia (…)“
La historia de Luisito, a pesar de ser un cuento corto, no dista de una realidad que señala que la actuación de los docentes puede ser como una moneda que, dependiendo de la “cara” que muestre el maestro, puede marcar la diferencia en las respuestas, comportamientos o actitudes de los educandos; de modo que si el proceder docente es adecuado, los estudiantes tendrán la disposición para el aprendizaje, pero si se muestra la cara inadecuada, que estaría asociada a la mala praxis docente o daskalogenia podríamos ver resultados diferentes a los esperados. De modo que, así como el acoso escolar o bullying puede provocar frustración y temor en el estudiante que lo sufre, una sensación similar puede aparecer cuando se presenta la daskalogenia.
A veces los estudiantes, por temor a la autoridad del docente o para evitar la burla de sus compañeros, no manifiestan en clases el malestar que sienten como consecuencia del inadecuado proceder del docente, el cual se puede hacer tangible por un repentino bajo rendimiento, la apatía hacia la asignatura, la disminución del deseo de asistir a clases, y hasta la somatización que se presenta mediante dolores de cabeza, malestar estomacal o fiebres repentinas; otras veces son los padres, los que al notar el comportamiento inusual de los hijos al momento de conminarlos a asistir a la escuela, y al indagar sobre el origen del mismo, se percatan que es a consecuencia del error que comete el docente durante su praxis, por lo que se ven obligados a intervenir para evitar esta situación; todo esto como consecuencia de la daskalogenia.
El sistema educativo, fue ideado como un sistema “meramente mecánico”, pensado en una relación lineal entre la enseñanza y el aprendizaje, olvidando que el proceso de asimilación es afectado por múltiples factores, entre los que se encuentra la actuación del docente, de modo que si esta es adecuada resulta favorecedora del aprendizaje, pero si ocurre la daskalogenia el proceso de aprendizaje puede verse truncado.




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