Porlamar
17 de noviembre de 2018





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Cruzar los ríos a ciegas
Eres un loco José Félix y uno se convierte en loco a tu lado. Ya se siente el agua más fría del Caroní, más oscura y negra cargada de minerales. Cierro los ojos, nado a tu manera. ¿Qué me rodea sin colores, dónde estoy si no hay distancias?
Alfredo Calvarese

5 Nov, 2018 | “¡Derecha. Izquierda. Derecha!”. No era un ritmo, era la instrucción en cada respiración. De esa manera nos acostumbramos a nadar juntos y funcionaba.

Bajamos de últimos de la gabarra que nos había cruzado desde San Félix en el estado Bolívar hasta Las Barrancas de Fajardo en el estado Monagas. Los ríos Orinoco y Caroní, caudales más grandes de nuestra tierra, se sentían quietos. Parados desde la borda, José Félix seguramente escuchando y sintiendo, y yo ajeno a los sonidos, concentrado en la distancia que nos tocaba recorrer.

“¡Derecha. Sube los codos. Derecha!”. Es de madrugada y toca prepararse. No enciendo la luz para no incomodar, al menos eso pienso. Intento entenderte, amigo, pero no es fácil. Te admiro. No podrás hacerlo solo, por eso estamos juntos como un equipo.

“¡Izquierda. Patea. Estira. Derecha!”. A cada respiración una indicación y luego varias en silencio. Me impresiona su extraordinaria voluntad. Guiar a este gran amigo discapacitado visual era no solo un gesto sino también una oportunidad de estar allí sin competir, a poca velocidad, casi inmóvil mientras la corriente jugaba con nosotros, en el privilegio de ser testigo de ese gran esfuerzo y sentirse presente ante la magnitud de estos grandes ríos.

“¡Derecha, siente la corriente, derecha!”. El río nos arrastra en la dirección equivocada. El primero en ser cruzado es el Orinoco, con su corriente amable y sus aguas marrones. Me pregunto qué sientes José Félix, qué te impulsa a este desafío. No era la primera vez, ya habíamos cruzado a nado desde el Farallón de la bahía de Pampatar hasta la playa del Castillo y en relevo desde El Yaque hasta la isla de Coche.

Eres un loco José Félix y uno se convierte en loco a tu lado. Ya se siente el agua más fría del Caroní, más oscura y negra cargada de minerales. Cierro los ojos, nado a tu manera. ¿Qué me rodea sin colores, dónde estoy si no hay distancias?

José Félix es una continua lección de cultura, alegría, fe y persistencia. Hay muchos que ven pero están ciegos y Dios solo calla detrás de ellos. Uno ve la luz y los colores desde la oscuridad, el otro ve solo oscuridad desde su propia luz y colores. Lo importante es que ambos nos encontramos exactamente en un momento de la
eternidad.














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