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18 de noviembre de 2019





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Provita se propone sembrar 5.000 árboles para principios de 2020
El proyecto corresponde al plan de restauración ecológica del Área de Conservación Comunitaria Chacaracual (ACCC), para recuperar el hábitat de la Cotorra margariteña, afectado durante años por las actividades de extracción de arena en Macanao.
Angélica Villarroel Butto|@angelicvillabut

Foto: CORTESIA José Manuel Briceño

La labor de Provita ha incrementado la población de la especie. / Foto: CORTESIA José Manuel Briceño

24 Oct, 2019 | Trabajar por la conservación de la Cotorra margariteña (Amazona barbadensis), durante 30 años, a través del programa que dirige la organización no gubernamental venezolana Provita “ha sido una experiencia que se traduce en un esfuerzo sostenido”, afirmó José Manuel Briceño, director regional de Provita y coordinador del importante proyecto, que reúne a varias instituciones y actores claves que han participado para que esto tenga resultados positivos sobre el ecosistema.

Según Briceño, han logrado incrementar la población de la Cotorra margariteña y asegurar el nacimiento de pichones de esta especie amenazada de extinción.

Una muestra es la liberación de 140 aves en la Península de Macanao en 2019, una de las cifras más altas de voladores liberados en un mismo año, desde que inició el programa de conservación en 1989.

La ONG ambientalista ha desarrollado iniciativas dentro del Programa de Conservación de la Cotorra cabeciamarilla emblema de Nueva Esparta. Entre ellas, el plan de restauración ecológica en el Área de Conservación Comunitaria Chacaracual (ACCC) desde 2009 para recuperar el hábitat de la colorida ave, afectado durante años por las actividades de extracción de arena en la Península de Macanao.

Para ello, el equipo de Provita ha colocado en funcionamiento unos viveros con apoyo de investigadores para optimizar la germinación, minimizar el riego y garantizar el establecimiento efectivo de las plantas para ser trasplantadas en zonas identificadas y demarcadas dentro del Área de Conservación Comunitaria Chacaracual, “con el objetivo de ayudar a disminuir tan dramática situación que sufre la isla con la pérdida de cobertura vegetal”, puntualizó Briceño.

Ya han sembrado 2.000 árboles con el trabajo de recuperación ecológica que empezó hace 10 años. El director regional de Provita indica que la meta para principios de 2020 es llegar a las 5.000 matas: guatapanare, durote, tarantán, cuica, cuchibano, yaque y palo sano.

Por otra parte, Alejandro Díaz, gerente de proyectos de Provita, expresa que además del Programa de la Conservación de la Cotorra margariteña, actualmente estudian otras especies como el murciélago cardonero, trabajan con el árbol regional que es el guayacán, el Libro Rojo; desarrollan el proyecto de aves y café, con el que intentan lograr la conservación y el rescate del cardenalito, una de las aves más emblemáticas del país.

Además, el proyecto de raíz que es para caracterizar a toda la Amazonía venezolana, “y eso se está armonizando, todos los países que conforman la Amazonía, Colombia, Brasil, Guyana, Ecuador, dan su aporte y todo eso se consolida en un solo modelo para conocer en qué se están utilizando los suelos y cómo está su distribución”, precisó Díaz.
Resaltó que la misión de Provita es desarrollar soluciones socioambientales innovadoras para conservar la naturaleza.

RECONOCIMIENTOS
El compromiso y amor con que el equipo de Provita trabaja han hecho posible que la organización sea merecedora de diferentes reconocimientos, entre ellos el premio Whitley Gold, conocido como el Oscar Verde de la Conservación, que fue recibido por Jon Paul Rodríguez, fundador de Provita y padre del proyecto Cotorra de Margarita, de manos de la princesa Ana de Inglaterra, en una ceremonia efectuada en Londres, el 1 de mayo de 2019.

“Para nosotros recibir este premio ha sido muy satisfactorio porque es una forma de reconocer que probablemente el proyecto de la Cotorra margariteña ha sido uno de los más exitosos y que se lleva a cabo en la isla de Margarita, en un sitio tan rural y tan alejado”, añadió el director regional de Provita.

Considera que este premio es una ventana hacia la esperanza y las ganas de salir adelante, “algo que necesita tanto Nueva Esparta como Venezuela”, y que conduce a la reflexión de todos los esfuerzos que se han hecho a lo largo de estos 30 años en los ámbitos de la biología, la educación y el desarrollo comunitario.




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