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18 de noviembre de 2019





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La educación es la base para que exista un cambio ante la crisis social
Así lo señalan expertos en materias de educación y política en el país. Aseguran que sin formación es difícil avanzar hacia el bienestar social y crecimiento económico tan necesarios para los venezolanos.
Angélica Villarroel Butto| @angelicvillabut

Archivo

El proceso educativo produce cambios intelectuales, emocionales y sociales en el individuo. / Archivo

31 Oct, 2019 | La educación es uno de los factores que influye directamente en el desarrollo no solo de las personas, sino también de los países. La formación enriquece los valores, la cultura, impulsa la ciencia, tecnología e innovación; aumenta las oportunidades para acceder a mejores niveles de empleo.

Es necesaria para alcanzar bienestar social y también crecimiento económico, lo que en Venezuela ha sido difícil desarrollar en los últimos años a consecuencia de políticas económicas equivocadas.

Como manifiesta el profesor e investigador de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Luis Bravo Jáuregui, “una sociedad con elevado número de escolaridad tiende a tener mejores oportunidades de crecimiento”.

Pero la profunda crisis que actualmente padece Venezuela ha arrastrado al sector educación a la emergencia provocando el ausentismo escolar y la deserción de docentes de las aulas de clases.

Hemos visto también cómo en las últimas semanas los docentes han respondido a las convocatorias de paro nacional por la Federación Venezolana de Maestros (FVM), para alzar su voz y hacer entender que los maestros no cuentan con un salario que les permita cubrir sus necesidades básicas y que por eso muchos han decidido emigrar.

Bravo considera que desde 1999 el país enfrenta un proceso de disminución y estancamiento del servicio educativo a raíz de un proyecto pedagógico encarnado en la figura de Chávez.

Dice que la calidad de la educación está herida por la misma crisis del país, que ha obligado a los docentes a abandonar las escuelas dejando a sus estudiantes en manos de personas que no están capacitadas profesionalmente para asumir una gran responsabilidad como es educar.

“El gobierno ha fallado en utilizar políticas como la Chamba Juvenil para sustituir a los docentes que se van, en lugar de llegar a un acuerdo con las universidades pedagógicas para fortalecer la educación de los docentes y sustituir a los que no están”, puntualizó.

Por su parte, Carlos Rodríguez, politólogo y estudiante del doctorado de Políticas Públicas en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), en Ecuador, aseguró que hasta ahora las políticas del área en Venezuela no responden al objetivo que tiene la educación que es desarrollar al ser humano, su capital y sus capacidades para volverlo un ser integral que aporte a la sociedad.

“Las políticas de Venezuela en educación no buscan eso, buscan servir de instrumento a la consolidación de una hegemonía política, obviamente el resultado no va a ser una mejora de la calidad educativa, y eso es lo que estamos viviendo”, agregó.

Señaló que se requiere cambiar las políticas educativas pero antes debe darse un cambio político en la reforma institucional, crear un modelo en que los distintos actores tengan participación y se fomente la cooperación entre ellos para tomar decisiones más acertadas en materias educativa, salud, seguridad (…).

“Primero hay que normalizar la situación institucional en el país con un modelo de institucionalidad, emprendiendo políticas diferentes a las que tenemos ahora”, recalcó Rodríguez, al mismo tiempo que indicó que desde 2014 el gobierno viene arrastrando políticas de su antecesor gobernante por efecto de inercia.

El gobierno nacional no tiene capacidad de cambiar por sí solo las políticas públicas del país y requiere del acuerdo con otros actores, asistencia financiera internacional y legitimidad para tomar decisiones, concluye el experto.

José Ibarra, profesor de la UCV, coincide en que la educación venezolana está en total deterioro y que es una lástima que el individuo no reciba la formación académica como lo contempla la ley, ya que el aporte educativo apunta a mejorar la crisis de un país.

Destacó que en el estado Nueva Esparta uno de cada cinco niños, entre tres y ocho años de edad, no está asistiendo a la escuela porque sus padres se lo llevaron fuera del país, otros porque se quedaron bajo el cuido de sus abuelos y como son personas adultas no tienen la capacidad para trasladarse a la institución, y algunos porque en vista de la situación país se ven obligados a trabajar para ayudar a sus padres a llevar los alimentos a la casa.

Por ello, comenta Ibarra, es importante que se dé el acercamiento a las comunidades para formar a sus habitantes en temas de derechos humanos, y construcción de ciudadanía, “que el venezolano se sienta ciudadano y pueda exigirle al Estado que cambie sus políticas”.

Didáctica de la matemática

“Tendremos un mejor país a medida que estemos más preparados y motivados a cambiar de actitud, conocimiento y conservar las creencias”, así lo manifestó Adelfa Hernández, profesora de la Escuela de Educación de la UCV, y quien dirige el programa Cooperativo de Formación Docente.

Hernández estuvo en la isla de Margarita para participar en el IV Foro Insular, y compartió que estudia la posibilidad de formar a los docentes desde preescolar hasta bachillerato en nuevas estrategias para la enseñanza de la matemática en la región insular.

Desde su perspectiva es posible formar al docente de aula con estrategias innovadoras, necesarias, adaptadas a la niñez de este momento.

Cuenta que el estudio y la academia son interesantes para todos los que son educadores, pero que la práctica se ha ido de las aulas de clases y es entonces cuando se tiende a abusar de la copia, el dictado y de las consultas por internet.

“Si yo voy a enseñar fracciones no lo hago desde lo etéreo, puedo escoger un material concreto, un juego y quienes lo van hacer son los mismos niños”, expresó.

Resaltó que es importante buscar aplicaciones, lenguaje sencillo y no incrementar temor como sociedad sobre el aprendizaje de las matemáticas. Los padres, representantes y docentes deben reflexionar acerca de lo que han creado de la matemática, si ha sido miedo, rechazo o reconocimiento.

“Debemos aprender como sociedad que la matemática es un lenguaje que debemos hablar todos”, finalizó.




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