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15 de noviembre de 2019





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La gaita celebra su día
Este viernes 8 de noviembre los zulianos y los seguidores del género pascuero, en general, conmemoran el cincuentenario de la muerte de "El Monumental de la Gaita", Ricardo Aguirre González, quien además fue docente y locutor.
Redacción | @elsoldmargarita

Cortesía

Día del Gaitero se celebra en todo el país. / Cortesía

8 Nov, 2019 | En este día en el que se conmemora el 50 aniversario de la partida física de "El Monumental" y se celebra a los gaiteros en el Teatro Baralt, a las 10:00 am, iniciará un acto solemne. A la actividad invitan la Gobernación, el Clez y la Alcaldía de Maracaibo. El orador de orden será Nerio Ríos, informó Panorama.

"Vino al mundo enmantillado". Así repetía con orgullo Ida Cira González cada vez que algún vecino elogiaba a su hijo Ricardo Aguirre. Tanta visión y fuerza había en esa madre que, sin esperarlo, hizo que esas palabras marcaran al cuarto de sus varones, quien llegó al mundo hace 80 años, y aunque solo vivió tres décadas, sigue siendo el gaitero más importante del país.

Sin poses, ni divismos. Sencillo, carismático, culto, colaborador, alegre y dueño de un vozarrón lo recuerdan en la familia, la querida “dinastía Aguirre”; y quienes lo conocieron y oyeron cantar.

Dentro y fuera del Zulia lo llaman “El Monumental de la Gaita”, como lo bautizara el abogado Octavio Urdaneta. “Era la figura más destacada del género. Jugaba con su timbre de voz, tanto con los bajos como con los agudos y a mí me pareció aquello excepcional. Era, en síntesis, un monumento de hombre, un artista”, describía Urdaneta para el libro Ricardo Aguirre, El Monumental, escrito por Miguel Ordóñez.

Ricardo José Aguirre González, el de los lentes de pasta, era un hombre que irradiaba magnetismo y liderazgo, coinciden quienes lo vieron cantar en enlosaos, patios y otros escenarios gaiteros.

—“Tienes un porvenir bastante promisorio. Vas a ser un hombre muy famoso, pero vas a terminar tu carrera temprano y habrá mucha gente cantando contigo”.

Las palabras de una gitana del circo que en los años 50 visitó Ricardo , cuando estudiaba en Rubio, golpeaba como un eco la memoria de Ida Cira, su madre. A ella, le causaba inquietud esa ‘premonición’. A su hijo le daba risa recordar aquel encuentro con la pitonisa de la colorida carpa.

Ida Cira sobrevivió a su hijo 22 años. Lo trajo al mundo a las 6:00 am del 9 de mayo de 1939. Con la ayuda de una comadrona, parió a su cuarto niño. “Nació en mi casa. Vino enmantillado”, comentaba. Tuvo seis hijos más: Luis Esteban, Alfonso, Jesús Ángel, Rixio, Renato y Alves. La matrona fue un roble para el trabajo y fuente inagotable de consejos para la familia. Luis Ángel Aguirre, trabajador portuario, se separó de ella cuando nació Alves.

Los Aguirre González vivían en la barriada Santa Lucía, al fondo del edificio Hermanos Gómez Castro.

Las primeras letras las aprendió Ricardo en una “escuelita paga”, situada en la calle Aurora, entre Carabobo y Padilla. Desde los 4 años supo de letras y números bajo la guía de Mariíta Pulgar, quien cobraba, cada semana, dos bolívares por alumno. A esa edad, era ya conversador, aunque sustituía la c por la t.

De la ‘escuelita’ pasó al plantel Clemente Urdaneta, en Santa Lucía; más tarde entró a la “Padre Delgado”. El movimiento Scout llamó su atención y llegó a la categoría lobato. Jugó voleibol.

Según el gaitero y cronista, Miguel Ordóñez, Ida Cira —soñando con un futuro mejor para Ricardo y motivada por un anuncio de prensa del Ministerio de Educación— envió una carta solicitando la inscripción de su hijo para que se formara como maestro en la Escuela Normal Gervasio Rubio, de Táchira.

En 1951, recibe respuesta positiva y Ricardo, ya de 12 años, se fue a Rubio. Allá le nació la pasión gaitera. Su primer tema, dicen, lo dedicó a aquella escuela.

Con su madre se ‘carteaba’ mucho. Sinsabores y triunfos eran descritos en esas misivas. En 1956 le escribió que iba bien en los estudios y confiesa que las ciencias sociales no le gustan.

Esta es la gaita del día/ Del año sesenta y cinco /Tanto el pobre como el rico/ La cantan con alegría /verso: Y a cantar y a gozar/ Les digo en el estribillo/ Con este golpe sencillo/ La gaita va a continuar (Gaita del 65).

“La voz de Ricardo no ha podido ser superada ”, sostenía hace unas décadas el compositor Eurípides Romero, amigo de versos y parrandas.

Vamos a todos a cantar / esta gaitica zuliana / vamos a darle con ganas / no la dejemos enfriar / porque esto nos va a durar hasta por la mañanita (La sandunguera)

¿Cómo no iba a gustarle la música?¿la gaita, si lo heredó?
Sus abuelas Hermelinda González y Dolores Aguirre cantaban valses, tangos y boleros. Renato Aguirre, hermano de “El Monumental”, recuerda: “Nuestro abuelo paterno, Pancho Landaeta, cantaba en retretas empedraeras. Mamá y papá amaban la música. Todos los tíos eran cuatristas. En los patios del sector La Múcura, en la barriada Santa Lucía, y de Las Veritas se oían valses, bambucos, danzas, contradanzas”.

Continúa: “En el vientre de mi madre escuchábamos las fiestas, las gaitas, los tambores, el cuatro”.

Difícil era que la vena artística no brotara. “Soy gaitero por herencia/ porque mamá fue gaitera/ y papá fue de primera/cantando era una eminencia”.

A los 19 años, Ricardo Aguirre egresó como maestro normalista en Rubio.
Trabajó dos años en el plantel Rafael Urdaneta, de Bachaquero. Ya en Maracaibo dio clases en la escuela Monseñor Francisco Antonio Granadillo. Además, impartió clases en el Colegio Panamericano.

Como docente propició la República Escolar. “Hacía de cada aula un Estado y por ello en los salones había presidente, gobernadores, ministros, diputados y concejales. Se realizaban comicios, en diciembre, y se abría hasta la campaña electoral”.

A su labor de maestro le sumó su trabajo en la radio. Con su certificado de locutor comercial, número 3.247, entró a la emisora La Voz de la Fe, a conducir un espacio de corte romántico, los domingos, de 9:00 a 11:00 de la noche.

Con aquel vozarrón cautivó a las mujeres y atrapó, de manera especial, a una en particular... a la “oyente de incógnito”. Esta, Teresita Suárez, también maestra, poco tiempo después, se convirtió en su esposa. Se casaron en agosto de 1962 y fueron los padres de Ricardo, Yaneth, Jorge y Gisela Aguirre Suárez.

Al mundo gaitero, Ricardo Aguirre entró profesionalmente con el conjunto Los Sabrosos. Pasó a Cardenales (al que llamó Cardenales del Éxito) y a Saladillo. Tocó cuatro, compuso temas y grabó más de 65.

En su voz brilló la gaita protesta. Un pueblo noble /Y creyente fe reclama /Y entristece la penumbra /En su dolor /Casi se esconde de su sol /Como apenado, por el olvido / En que se encuentra su región (Gaita Maracaibo marginada).

El 4 de noviembre de 1983, el entonces Gobernador del Estado Zulia, Humberto Fernández Auvert, promulgó un decreto donde declaraba oficialmente el 8 de noviembre como "El Día del Gaitero" en recuerdo del día siempre lamentable cuando murió esta ilustre figura de la música regional.




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