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23 de febrero de 2020





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El más grotesco de los retratos
Ahora, como ñapa, el país tiene dos presidentes; dos Tribunales Supremos de Justicia, dos fiscales, dos contralores y tres asambleas, dos pírricas: la constituyente y la que preside Luis Parra, con todo el apoyo de Miraflores y Fuerte Tiuna. ¿Quién es el culpable real de tan alocada como peligrosa situación?
Ángel Ciro Guerrero / angelcirog@hotmail.com

17 Ene, 2020 | Sin duda alguna fue infeliz, triste y desolador lo sucedido en la Asamblea Nacional. Un retrato que dio la vuelta al mundo, el de Juan Guaidó, porque se lo impedían piquetes de robocop de la GN, saltando la verja para ingresar al parlamento que por ley preside; y adentro los ahora enchufados saltándose los reglamentos mientras los compradores de conciencia aplaudían la vergonzante escena.

Evidencia gruesa del enfermizo afán del oficialismo de apoderarse de todo y, en este caso maniobrando, corrupción de por medio, para dominar el Hemiciclo de donde fueron casi barridos por la oposición democrática.

Después de lo sucedido, sólo queda deplorar el doloroso acontecimiento, otro de los múltiples errores del comunismo gobernante, porque los ha cometido en todas las áreas de la política, de la economía y de lo social.

Por supuesto, cobardón el silencio de Maduro y de Padrino al no querer, a la fecha, dar explicación alguna del por qué se militariza un acto de tanta significación, precisamente en la que de verdad es la Casa del Pueblo, una institución netamente civil.

Lo sucedido reconfirman a Venezuela entre las naciones más corruptas, inseguras, violentas y de involución política del mundo, lamentable evidencia del maltrato dado por el liderazgo rojo a los valores que otrora nos destacaban entre las sociedades caracterizados por el respeto a la constitución, a lo plural y a la dignidad de las personas. Todo por culpa de un gobierno que no gobierna, que se vale de su poderío para ofender, incitar, reprimir y amenazar a quien opine en contra de la ideología del régimen. Insondable profundidad, de la cual nos costará mucho sacrificio en todo sentido rescatar la moral, fundamentalmente.

Ahora, como ñapa, el país tiene dos presidentes; dos Tribunales Supremos de Justicia, dos fiscales, dos contralores y tres asambleas, dos pírricas: la constituyente y la que preside Luis Parra, con todo el apoyo de Miraflores y Fuerte Tiuna. ¿Quién es el culpable real de tan alocada como peligrosa situación?

La que preside Guaidó, de acuerdo a los constitucionalismos, es la verdadera, la legal. Y ello, para Maduro y Diosdado es inaceptable porque la saben freno. No les importa violentar lo establecido, en este caso la propia carta magna y los reglamentos atinentes al manejo político y administrativo de la AN, menos la estabilidad institucional de la república.

Resta entonces que Guaidó, en su carácter de presidente del parlamento legítimo y como mandatario encargado proceda, sin dilaciones, a convocar a todos los sectores de la vida nacional, uno por uno o en conjunto, y solicitarles la colaboración debida para que, con su peso como organizaciones civiles, el país se aproxime rápidamente al encuentro de la anhelada solución de la crisis política que, resuelta, permita adelantar entonces la urgente reconciliación nacional; la reestructuración que salve nuestra economía y reinicie el mejoramiento social.

Se espera que la respuesta sea favorable. De otro modo, la nación sabrá quién o quiénes darán un paso al frente, quedando al descubierto los que, rodilla en tierra, defienden lo indefendible.




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