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20 de febrero de 2020





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Estrategia dominante
La lista de quienes votaron por mí, me la robaron” retruca el payaso, sin rubores inoportunos que delaten su doblez.
Manuel Narváez | narvaezchacon@gmail.com

18 Ene, 2020 | Impudicia y cinismo a raudales es lo que hemos observado en estas dos semanas de atropello y asalto a la Asamblea Nacional, comandado por Maduro y ejecutado por Parra.

“Es un conflicto interno entre facciones de la oposición” afirma el dueño del circo sin que mueca alguna o inflexión en el tono de voz, traicione su impostura.

“Aplicamos por analogía un procedimiento de elección a mano alzada que, por mayoría evidente, me otorgó la responsabilidad de presidir a este honorable cuerpo legislativo.

La lista de quienes votaron por mí, me la robaron” retruca el payaso, sin rubores inoportunos que delaten su doblez. En medio de la indignación ante tanta vulgaridad y desafuero, buscamos las razones que justifican el costo que este grotesco espectáculo genera para el gobierno en términos de aislamiento y pérdida del poco respeto que le queda de parte de la comunidad internacional. Sin descartar la posibilidad de otras conjeturas, creo que el objetivo central de esa maniobra es la división de la oposición y el estímulo al abstencionismo de cara a las elecciones parlamentarias de este año.

Está muy claro que el gobierno apuesta fuerte por el escenario en el que mejor se desempeña: el electoral. El chavismo, movimiento populista y mitómano, no se siente cómodo frente a los rigores que impone la realidad, por ello tiene tan nefasto desempeño en funciones de gobierno; por el contrario, en ambiente electoral se mueve como pez en el agua tejiendo realidades simbólicas con promesas y actos de fe, mientras que su impudicia para abusar del ventajismo y la trampa completa la faena.

Así pues, habrá elecciones parlamentarias y la oposición, sin poder suficiente para imponer una elección presidencial, ni mucho menos para provocar el “cese de la usurpación”, debe decidir entre la participación o la abstención.

El análisis racional de este dilema indica que, aun con todas las trampas y todo el ventajismo, la estrategia dominante (la que reporta mayor utilidad) es la participación. Ojalá la sensatez domine al irracionalismo heroico.




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