Porlamar
9 de abril de 2020





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La poesía escultórica de Peyo: entre mar y cuento
Juan José Prieto Lárez es un artista fabricante de cruces, fotógrafo, poeta y cronista, que convirtió su colección de cruces en un medio de subsistencia y expresión.
Karelys Inciarte |@kareinciarte

Foto: Arcadio Millán

Prieto combina sus inquietudes artísticas reinterpretando el material de desecho. / Foto: Arcadio Millán

3 Feb, 2020 | Las musas que revolotean en su cabeza se apoderan de cada faceta de su día: poeta, periodista, fotógrafo, a Juan José Prieto Lárez, mejor conocido como Peyo, la vida lo ha convertido en artista. El material de desecho, en especial las maderas centenarias, se disponen como piezas de un rompecabezas que al unirse forman un trabajo único: “Ninguno se repite, aunque lo quiera, porque faeno con elementos que encuentro”.

Entre sus múltiples aficiones, Peyo comenzó una colección de cruces. Las primeras hechas por él mismo y que con el tiempo fueron acompañadas por regalos de los amigos. Resultó que entre sus allegados había una galerista, que le ofreció los espacios de Patios de Margarita para que las expusiera.

Y es que Peyo aprendió a mirar todo con ojos de poeta. De ahí que una horqueta y un hueso hueco se transforman en el símbolo más apreciado y conocido del cristianismo: La Cruz, que en hierro oxidado o madera curada por el tiempo o por la sal del mar que navegó, es la obra más reconocida de sus esculturas populares ofrecidas en la feria de arte de La Asunción cada sábado.

De la calle del diablo
“Yo nací en una calle que tuvo muchos nombres. Figúrate que le decían La Calle del Diablo, porque ahí la gente, según contaban en mi infancia, peleaba mucho; hasta que el obispo le puso Virgen del Carmen. Quizá esa religiosidad, por ser asuntino (nacido en La Asunción), me llevó con el tiempo a tener esta atracción por las cruces”.

Tal vez, su roce de años como reportero de la fuente cultural y la influencia ejercida por el círculo de artistas que se convirtieron en sus amigos, lo hizo materializar a manera de arte ingenuo y popular sus inquietudes plásticas.

Lo cierto es que el niño nacido en la calle con un nombre tan particular, ahora se ubica en el bulevar, enclavado en la calle contigua y paralela para ofrecer arte religioso autóctono.

Un pedacito de historia
El tiempo, el olvido y los nuevos materiales crean mucha materia prima para los artistas populares que emplean la madera. “Yo aprovecho el material salido de las casonas viejas y destruidas que abundan aquí en La Asunción, pero también maderas que trae la playa, sobre todo los restos de botes”.

Con orgullo, Peyo cuenta que un restaurante en la capital margariteña llenó toda una pared con sus cruces, aunque la mayoría son compradas por los turistas que visitan la feria de arte. Es un recuerdo de viaje único, además que coleccionistas de cruces hay en todas partes del mundo.

Pero además incursionó en la fabricación de bastones realizados con madera de guatacare, un árbol resistente y flexible y hace percheros adornados con el emblemático juguete tradicional conocido como perinola, emboque o boliche.

Si se tratara de versos, sus cruces son de rima libre. No responden a patrones. Se dejan guiar por la imaginación y el viento y como uno de los versos de Rubén Darío, se nutren con el producto que traen las olas, donde cada día puede recitar: “Margarita está linda la mar…”

CONTACTOS

FERIA: Cada sábado, desde hace 4 años en La Asunción, en las inmediaciones de la catedral, acude a la feria que allí se realiza.
EN REDES: Su Instagram es @juanjoseprieto1 donde exhibe sus fotos, versos y cruces.
HECHO EN MARGARITA: Es una página del Sol de Margarita para apoyar el emprendimiento, arte y cultura locales. Si quiere contar su historia, contáctenos a través de mensaje directo en el instagram @kareinciarte.














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