Porlamar
27 de mayo de 2020





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“Entregas ordenadas”
En Margarita saquearon un hotel, de donde se llevaron hasta los colchones. Eso no es hambre. Eso es vandalismo.
Carolina Jaimes Branger @cjaimesb

3 May, 2020 | El título de este artículo es la nueva forma que tiene el régimen de llamar a los saqueos. Éste en particular sucedió en Perijá, pero ya ha habido saqueos en varias otras partes del país. En Margarita saquearon un hotel, de donde se llevaron hasta los colchones. Eso no es hambre. Eso es vandalismo.

Pero la mayoría de los venezolanos tiene hambre y comer es básico para la supervivencia. Todos (o casi todos) entendemos que el saqueo es un delito; más cuando pensamos que el saqueado puede ser uno mismo, porque en esos casos sí se nos hace fácil ponernos en el lugar del otro. Pero si la vida está en riesgo, nadie piensa en ello. Cuando los instintos básicos están amenazados, nos sale el animal de adentro.

Lo insólito ¿o ya nada es insólito en Venezuela?, es que el régimen aplauda y apruebe un saqueo. Copio la noticia de la página web de Radio Fe y Alegría:

“...los pobladores de Macoa fueron señalados de haber participado en el saqueo de unos mil 300 bultos de comida de un camión que quedó varado en la vía el pasado sábado. Sin embargo, sobre este hecho, el secretario de gobierno del Zulia, Lisandro Cabello, aseguró que no fue un saqueo. De acuerdo con la versión del funcionario, se habría tratado de una “entrega ordenada” de la mercancía, ante la avería del transporte de carga.

Dijo, “era imposible sacar la mercancía y con las autoridades del pueblo, se les otorgó, se les donó esa alimentación a ellos ordenadamente. El pueblo no saqueó a nadie”. Es decir, que a un camión que transporta comida, si llega a dañarse, su carga es decomisada por las autoridades locales porque sí. El cargamento “ordenadamente repartido” tenía un valor estimado en unos 25 mil dólares, refirieron los responsables del traslado.

Si hubiera sido una gandola del régimen, los responsables del saqueo hoy estarían presos. Y castigados. Pero como era un traslado privado, optaron por robarse la carga y aliviar el hambre de quienes acostumbraron a que, para comer, sólo tenían que esperar en sus casas que el gobierno les resolviera, y encima, llevar a la quiebra a otra empresa privada.

Ya está visto que sin el concurso del sector privado el país jamás va a arrancar. Pero Nicolás Maduro sigue en su obstinada carrera hacia el precipicio. El coronavirus y la falta de gasolina, sobre todo, lo salvaron por unos meses de esa caída estrepitosa. Pero aun entregando las reservas en oro le va a ser difícil permanecer en el poder, porque un país que no produce está destinado a convertirse en un ex país como Somalia o Eritrea. Y dudo que los venezolanos nos calemos eso. Con razón hay tantos organismos internacionales preocupados de lo que nos viene en estos meses. Amárrense los cinturones. El avión viene en caída libre.




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