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27 de mayo de 2020





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¿Qué decidirá Washington?
Mike Pompeo ha declarado que el Departamento de Estado no estuvo envuelto de forma directa en la ejecución de la operación Gedeón. En realidad, la operación estuvo en manos de una contratista privada (PMC), la empresa Silvercorp.
Leopoldo Puchi Leopoldo Puchi elepuchi@gmail.com

8 May, 2020 | El gobierno de Estados Unidos informó en 2017 que su estrategia de cambio de gobierno en Venezuela contemplaba todas las opciones. Obviamente, una afirmación de esta naturaleza abarca el posible uso de algunas de las modalidades de acción que se basan en la violencia. La información fue suministra por el presidente de ese país, Donald Trump.

También es un hecho que una de esas modalidades ya fue utilizada el 30 de abril de 2019, y que poco antes se había usado otra variante, el 23 de febrero del mismo año.

Ahora se ha conocido que la oposición venezolana liderada por Juan Guaidó llegó a acuerdos para recurrir a otra modalidad de violencia, la del uso de mercenarios a través de un contrato con una Contratista Militar Privada (PMC) especializada en la materia.

Por su parte, Mike Pompeo ha declarado que el Departamento de Estado no estuvo envuelto de forma directa en la ejecución de la operación Gedeón. En realidad, la operación estuvo en manos de una contratista privada (PMC), la empresa Silvercorp.

Lo que está por definirse es si esa contratista recibió su respectiva licencia para suministrar y ejecutar los servicios previstos en el contrato, licencia que es otorgada por el Departamento de Estado a través de su oficina Directorate of Defense Trades Control Licencing (DTCL).

No se trata de una licencia para una operación específica, sino para adelantar lo pautado en el contrato, como entrenar y realizar acciones armadas en Venezuela.

En principio, desde la óptica de la política estadounidense, no hay razón para que se le negara la licencia a Silvercorp para que cumpliera con los términos de la contratación.

OPERACIONES

La estrategia diseñada para el cambio de gobierno incluye los siguientes escenarios básicos de desenlace: la capitulación, un golpe palaciego o un levantamiento militar. El conjunto de acciones realizadas, como la incursión de mercenarios, tiene el propósito de abrirle camino a esos escenarios señalados.

Por supuesto, y como ocurre siempre, las operaciones pueden fallar o ser exitosas. Y los fracasos son huérfanos.

Ahora bien, el soporte de la estrategia en curso no reside tanto en las operaciones puntuales, sino en el despliegue de profundidad de sus vectores principales: el bloqueo financiero y petrolero; la creación de un poder dual con los bienes en el exterior.

VIRAJE

Pudiera esperarse en las actuales circunstancias que Washington diera un viraje en su política, pero no es fácil que esto ocurra en lo que se refiere a su objetivo central de reinsertar a Venezuela en su dispositivo geopolítico, meta que en realidad pudiera ser sustituida en sana paz por un acuerdo de cooperación que respete la soberanía de Venezuela.

Sin embargo, se puede pensar que quizás Washington de un viraje que descarte los escenarios de golpe y capitulación. En este marco, se le pondría fin al vector del poder dual, tomando en consideración que los actuales operadores locales de ese eje se han descalificado con las recientes acciones.

Se abriría así el espacio para una tregua, en el que se levanten o se alivien las sanciones, otros grupos de la misma oposición sirvan de relevo y se acuerde la participación en los procesos electorales venideros. En los próximos días veremos cuál es la decisión de Washington al respecto.




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