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5 de diciembre de 2020





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Cómo y por qué rechazar Bonos de Grandes Ligas
Luis Manuel Hernández, 19 años, pitcher con repertorio de calidad profesional, bateador permenente sobre 300, segunda base notable, corredor insigne. Tres scouts le ofrecieron firmarlo para ponerlo vía Grandes Ligas, y no aceptó. Prefirió seguir estudiando economía.
Juan Vené jbeisbol5@aol.com @juanvene5

Foto: CORTESÍA

Cómo y por qué rechazar Bonos de Grandes Ligas. / Foto: CORTESÍA

21 Nov, 2020 | Coral Gables, Florida (VIP-WIRE).

“Cinco cosas qué hacer para jugar al beisbol…: Contacto al bate, batear con poder, correr, atajar y tirar (y si eres pitcher, mayoría de strikes)”... Leo Durocher.-

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Luis Manuel Hernández, 19 años, pitcher con repertorio de calidad profesional, bateador permenente sobre 300, segunda base notable, corredor insigne. Tres scouts le ofrecieron firmarlo para ponerlo vía Grandes Ligas, y no aceptó. Prefirió seguir estudiando economía.

¿Cómo fue posible, cuando a un prospecto de tal calidad le deben haber ofrecido no menos de un millón 200 mil dólares solo por la firma?

Muy sencillo…: Eso ocurrió hace más de 60 años, y lo que le ofrecieron a Luis M. fueron 50 mil dólares, vía el scout Alex Pompez, de los Gigantes.

“Eso era un dineral” le oí decir, “pero le había prometido a papá que me graduaría de economista. Y hablé con Luis Aparicio, quien me aconsejó que siguiera mis estudios, porque además de las condiciones, había que tener buena suerte y soportar el duro régimen tipo militar, que imponen en el beisbol profesional de Estados Unidos”.

Luis Manuel vive ahora aquí, en El Doral. A los 83 de edad, se dice muy feliz, después de 58 años de graduado, durante los cuales ha sido famoso por su calidad profesional. Está casado con Beatriz desde 1963, y disfruta de sus hijos, Luis Manuel, Juancho y Nany, más diez nietos y un bisnieto, igual que disfruta intensamente los recuerdos de su equipo, Universidad Central de Venezuela

Era uno de los equipos del beisbol doble A aficionado de Venezuela en las décadas de 1950 y 1960. Los rósters de esta categoría podían ganar y perder con los profesionales. Así de buena era esa pelota.

La memoria de Luis Manuel lo lleva a aquellos días gloriosos de duro beisbol.

“Obdulio Pedrique era nuestro mánager y el coach, Salvador Vargas (Varguitas). El catcher era Felipe Hurtado, chofer del autobús de la Universidad; primera base, Carlos Urriola, quien se graduó de sociólogo, yo comenzaba en segunda base y muchas veces relevaba al pitcher abridor; Aureliano Mejías, tercera base, graduado de administrador; el shortstop era Domingo Martín Fumero (Fumerito) quien se graduó de dermatólogo y también se negó a aceptar ofertas de los scouts; el left fielder era Antonio Lunar, graduado de administrador; Miguel Girón jugaba en el center field, se graduó de entrenador deportivo, igual que el righ fielder, Arévalo Suárez; el zurdo Alfredo Torcatt, era nuestro pitcher abridor de confianza, y terminó siendo abogado”.

Luis Manuel Hernández, un viejito juvenil, vive pendiente del beisbol, tanto de Grandes Ligas como el de México y El Caribe, y saboreando el amor de toda la familia.

ATENCIÓN.- El archivo de estas columna en google si entras por “el deporte vuelve a unirnos”.

Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.




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