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23 de enero de 2021





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Hallazgo en Brasil se suma a evidencia de que COVID-19 circulaba antes de lo que se creía
Los descubrimientos en Brasil son los últimos entre los estudios a nivel mundial que han dado creciente evidencia de que el nuevo coronavirus circulaba silenciosamente fuera de China antes de lo que se creía previamente.
XINHUA

Foto: Xinhua

Personas portan mascarillas mientras caminan frente a la entrada de un centro comercial en medio del brote de la enfermedad causada por el nuevo coronavirus (COVID-19) en Sao Paulo, Brasil. / Foto: Xinhua

14 Ene, 2021 | La enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) ya estaba presente en Brasil en diciembre de 2019, según un estudio divulgado por la Secretaría de Salud del estado de Espirito Santo (sureste del país) tras recoger muestras de miles de pacientes entre el 1 de diciembre de 2019 y el 30 de junio de 2020.

El estudio divulgado el martes apunta que se identificaron anticuerpos de la COVID-19 en 210 muestras de sangre realizadas en 7.370 pacientes brasileños, con lo que el virus ya estaría presente en el país sudamericano en diciembre de 2019.

Según el director del Laboratorio Central de Salud Pública de Espirito Santo (Lacen), Rodrigo Ribeiro, una de las muestras analizadas que dio resultado positivo de la enfermedad fue colectada el día 18 de diciembre de 2019.

Como el análisis se efectuó por medio de la identificación de anticuerpos IgG, que sólo aparecen algunos días después que la persona fuese infectada, se indica que el coronavirus ya estuvo en el cuerpo del paciente antes del día que se colectó la muestra.

Los ejemplares fueron analizados por Lacen en personas infectadas supuestamente por arbovirus como el dengue o la fiebre chikunguña.

Hasta la fecha, el primer caso que se conocía en Brasil de la COVID-19 fue en febrero de 2020.

El Ministerio brasileño de Salud ha instruido a ese estado para llevar a cabo profundas investigaciones epidemiológicas en pos de obtener una mayor confirmación de la evidencia.

Los descubrimientos en Brasil son los últimos entre los estudios a nivel mundial que han dado creciente evidencia de que el nuevo coronavirus circulaba silenciosamente fuera de China antes de lo que se creía previamente.

Investigadores de la Universidad de Milán han encontrado recientemente que una mujer en la ciudad norteña de Italia fue infectada con el virus COVID-19 en noviembre de 2019, según informes de los medios.

A través de dos técnicas diferentes sobre el tejido de la piel, los investigadores identificaron en una biopsia de una mujer de 25 años la presencia de secuencias de genes de ARN del virus SARS-CoV-2 que data de noviembre de 2019, según el diario regional italiano L'Unione Sarda.

"Hay, en esta pandemia, casos en los que el único signo de la infección por COVID-19 es el de una patología de la piel", dijo Raffaele Gianotti, quien coordinó la investigación y fue citado por el periódico.

"Me preguntaba si podríamos encontrar evidencia de SARS-CoV-2 en la piel de pacientes con solo enfermedades dermatológicas antes de que comenzara la fase epidémica oficialmente reconocida", dijo Gianotti, y agregó "encontramos 'las huellas digitales' de la COVID-19 en el tejido de la piel".

Basado en datos globales, esta es "la evidencia más antigua de la presencia del virus SARS-CoV-2 en un ser humano", dijo el informe.

Los hallazgos en Italia son los últimos entre los estudios a nivel mundial que se han sumado a la creciente evidencia de que la COVID-19 circulaba silenciosamente fuera de China antes de lo que se pensaba.

A finales de abril, Michael Melham, alcalde de Belleville en el estado estadounidense de nueva Jersey, dijo que había dado positivo a los anticuerpos de la COVID-19 y creía que había contraído el virus en noviembre de 2019, a pesar de la suposición reportada por un médico de que lo que Melham había tenido era sólo gripe.

En Francia, los científicos encontraron un hombre infectado con la COVID-19 en diciembre de 2019, aproximadamente un mes antes de los primeros casos registrados oficialmente en Europa.

Citando a un médico de los hospitales Avicenne y Jean-Verdier cerca de París, la BBC News informó en mayo que el paciente "debe haber sido infectado entre el 14 y el 22 de diciembre, ya que los síntomas de coronavirus tardan entre 5 y 14 días en aparecer".

En España, investigadores de la Universidad de Barcelona, una de las academias más prestigiosas del país, detectaron la presencia del genoma del virus en muestras de aguas residuales recogidas el 12 de marzo de 2019, dijo la universidad en un comunicado de junio.

En Italia, una investigación del Instituto Nacional del Cáncer de Milán publicada en noviembre, mostró que el 11,6 por ciento de los 959 voluntarios sanos que participaron en un estudio de detección de cáncer de pulmón entre septiembre de 2019 y marzo de 2020 habían desarrollado anticuerpos contra la COVID-19 mucho antes de febrero, cuando se registró el primer caso oficial en el país, mientras cuatro casos del estudio databan de la primera semana de octubre de 2019, lo que significa que esas personas habían sido infectadas en septiembre.

El 30 de noviembre, un estudio realizado por los centros para el Control y la prevención de enfermedades (CDC) de Estados Unidos declaró que la COVID-19 estaba probablemente en EE.UU. ya a mediados de diciembre de 2019, semanas antes de que el virus fuera identificado por primera vez en China.

Según el estudio publicado en línea en la revista Enfermedades Clínicas Infecciosas, los investigadores de los CDC analizaron muestras de sangre de 7.389 donaciones de sangre de rutina recogidas por la Cruz Roja estadounidense del 13 de diciembre de 2019 al 17 de enero de 2020 para detectar anticuerpos específicos contra el nuevo coronavirus.

Las infecciones por COVID-19 "pueden haber estado presentes en EE.UU. en diciembre de 2019", aproximadamente un mes antes del primer caso oficial del país el 19 de enero, escribieron los científicos de los CDC.

Estos hallazgos son otra ilustración de lo complicado que es resolver el enigma científico del rastreo de la fuente del virus.

Históricamente, el lugar donde se notificó por primera vez un virus no ha sido a menudo el de su origen. La infección por el VIH, por ejemplo, fue reportada por primera vez por Estados Unidos, pero también podría ser posible que el virus no tuviera su origen en dicho país. Y mucha más evidencia prueba que la gripe española no se originó en España.

En cuanto a la COVID-19, ser el primero en reportar el virus no significa que la enfermedad tuviera su origen en la ciudad China de Wuhan.

Con respecto a estos estudios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que "se tomará muy en serio cada detección en Francia, España e Italia, examinaremos a todos y cada uno de ellos".

"Conoceremos la verdad sobre el origen del virus basándonos en la ciencia, sin politizarla ni tratar de crear tensión en el proceso", dijo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, a fines de noviembre.




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