Porlamar
6 de marzo de 2021





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No bajemos la guardia
No es fácil lograr que la gente entienda que continuamos en tiempos de pandemia, que el virus sigue presente.
Pedro Salima /psalima36@gmail.com

28 Ene, 2021 | La arremetida del Coronavirus en el mundo está haciendo estragos. Los británicos, tan estirados, que te miran por encima de los hombros, hoy ven como le cierran las fronteras, son rechazados, pues en el Reino Unido se dio una nueva variante del Covid 19, que se propaga con mayor rapidez. Además, la variante agarró a los ciudadanos del mundo en medio de las fiestas navideñas, con descuido en las medidas sanitarias correspondientes. Menos uso de las mascarillas, irrespeto a las normas del distanciamiento social y mucho aglomeramiento de personas. Recientemente escuchamos a un médico español decir que al bajar el número de fallecidos, las personas dejaron de tenerle miedo al virus como algo mortal y se arriesgan más, al asumir que tras ser contagiados pueden superar los efectos con el debido tratamiento. Nos parece que está conclusión del médico español es válida para todo el mundo; pues en la calle se palpa, se vive, se experimenta el descuido de la gente; lo que ha motorizado el incremento de los contagios en Venezuela, a tal punto que el propio Presidente Nicolás Maduro, ha hecho llamados de atención.
No es fácil lograr que la gente entienda que continuamos en tiempos de pandemia, que el virus sigue presente.
Esa es parte de la tarea, la otra es lograr que las instituciones no bajen la guardia. Allí es donde radica el principal foco de contagio: el descuido de algunas autoridades. Hacemos la observación desde nuestra condición de ciudadanos: el mercado de pescado de Porlamar es un foco de contagio. Ni los vendedores ni la mayoría de los usuarios cumplen con las medidas de bioseguridad. Queremos ser contundentes, aquí no vale eso de que este mercado es responsabilidad de tal institución o nivel de gobierno. Asumamos que la mayor responsabilidad, la mayor preocupación por la salud y el bienestar del pueblo es de las autoridades que militan en el proceso bolivariano. Su obligación como revolucionarios es proteger a la gente. La revolución no se hace siguiendo las pautas de la democracia liberal-burguesa, sino desde una visión de cambio, de transformación, de hacer.
No escapa a este descuido el Mercado de Los Conejeros. No es posible que en tiempos de revolución, un empresario, dueño de un supermercado, sea más exigente con el cumplimiento de las normas de bioseguridad en sus negocios, que las autoridades rojas rojitas, hijos de Chávez, en los establecimientos del Estado.
El terminal de pasajeros y el transporte público son otros ejemplos de la desidia ante el Coronavirus.
¡No bajemos la guardia!




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