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Caída libre
Este proceso fue un extraordinario ejercicio de ciudadanía, de civismo, de encuentro entre pensamientos y posiciones diferentes en aras del interés supremo de la nación.
José Gregorio Rodríguez R jotaerre577@gmail.com

7 Dic, 2023 | Si algún aprendizaje dejó el referendo consultivo del pasado 3 de diciembre, realizado para que el pueblo venezolano expresara su respaldo a la legitimidad histórica y legal de nuestro país sobre los 159.542 kilómetros cuadrados de extensión del territorio esequibo, es que en tiempos de polarización no es fácil, por muy noble que sea la causa, convocar la UNIDAD NACIONAL.
A pesar que la inmensa mayoría del pueblo expresada en las urnas electorales, se manifestó de forma contundente, con más del 97 % de los sufragios efectivos a favor de la posición que históricamente ha sostenido el estado venezolano, en el sentido de que el único instrumento válido para dirimir la controversia entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Cooperativa de Guyana, es el “Acuerdo de Ginebra de 1966”, un sector de la oposición venezolana “nucleado” alrededor de la figura de María Corina Machado, apostó no sólo al fracaso de la consulta refrendaria, sino también, como lo continúan haciendo, al debilitamiento de la posición oficial de Venezuela, de desconocer la competencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), para conocer y decidir sobre la controversia.
Fue impresionante ver cómo, en el corto lapso de tiempo transcurrido entre la decisión de la Asamblea Nacional de solicitar la realización del referendo consultivo, la elaboración del cuestionario con las cinco preguntas, la convocatoria del proceso por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), la validación de las preguntas por la Sala Constitucional de Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), y la realización del acto de votación del 3 de diciembre, se activaron todos los sectores de la vida nacional en defensa de la soberanía nacional sobre el Esequibo.
La sociedad civil, los sindicatos, las academias, los gremios empresariales, la iglesia católica a través de la conferencia Episcopal de Venezuela, todas las creencias religiosas establecidas en el país, los jóvenes, las mujeres, el “mundo” de la cultura, en definitiva, todo el país nacional, se movilizó con el propósito superior de sumar voluntades, para con una sola voz, decirle fuerte y claro al mundo entero que Venezuela defiende su integridad territorial y que su pueblo no está dispuesto a que ningún mecanismo distinto al Acuerdo de Ginebra de 1966, resuelva sobre la controversia limítrofe con Guyana.
El resultado del referendo fue un respaldo inequívoco al método de solución del conflicto por la vía de la negociación directa entre las partes (Acuerdo de Ginebra), mecanismo expedito para garantizar la paz.
Este proceso fue un extraordinario ejercicio de ciudadanía, de civismo, de encuentro entre pensamientos y posiciones diferentes en aras del interés supremo de la nación. Una demostración clara de que, alrededor de propósitos comunes, es posible construir la Unidad Nacional.
Por eso, es inconcebible la actuación de un sector de la oposición política venezolana, que “de un solo viaje” intenta debilitar la posición del país ante el mundo, en un tema tan delicado como el Esequibo, y al mismo tiempo “dinamita” la confianza en el CNE.
Como afirmó el candidato presidencial de Acción Democrática, Luis Eduardo Martínez: "Ni un testigo, ni un miembro de mesa, ni un técnico, ni un rector ni principal ni suplente; han hecho mención alguna de cualquier irregularidad, solo odiadores de oficio y un ejército de bots se empeñan en debilitar, más que los resultados, la posición de Venezuela que debe ser una en defensa del Esequibo que es nuestro”.
Al margen de este hermoso proceso, quedaron los mismos de siempre, los portavoces del odio, la revancha, los mismos que pidieron sanciones para hacer sufrir hasta limites nunca antes vividos, a un pueblo que nuevamente los “descubrió en la jugada”.
Son los dirigentes de una oposición “vitoqueada” que mira al resto del país como súbditos y no como compatriotas, y que son capaces, como lo han demostrado hasta ahora, de hacer cualquier cosa por acceder al poder.
La verdad, como lo afirmé cuando se realizaron las primarias del sector de la oposición agrupado en la Plataforma Unitaria (PU) el pasado 22 de octubre, el debate “numérico” sobre cualquier proceso que no sea para elegir algo o a alguien, además de ocioso es intrascendente.
Lo que realmente importa son los resultados prácticos, el impacto que causan en la opinión pública y la verdad, en el caso del referendo consultivo del 3 de diciembre, la controversia limítrofe entre Venezuela y Guyana está nuevamente como tema principalísimo en la agenda internacional, tanto de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como de los países vecinos y demás organizaciones supranacionales que actúan en esta parte del planeta, además, de haber afectado considerablemente a la Exxon Mobile, principal beneficiaria de las licencias ilegales que para extraer petróleo en territorio venezolano otorgó el gobierno de la República Cooperativa de Guyana, cuyas acciones en la Bolsa de Valores de Nueva York, descienden vertiginosamente desde que Venezuela anunció el referendo consultivo, proceso que se aceleró luego que se conocieron los resultados.
Esperemos a ver como se desarrollan los acontecimientos luego del “paquete de medidas” post referendo, anunciadas por el presidente de la república, por lo pronto, las acciones tanto de la Plataforma Unitaria, como de la Exxon Mobile, se desploman en “caída libre”.




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