4 May, 2026 | Plutón iniciará su movimiento retrógrado este miércoles 6 de mayo, y estará así un largo período, hasta el 16 de octubre, cuando nuevamente se te pondrá directo.
Plutón es el planeta que se relaciona con las grandes transformaciones que se van dando en forma subterránea, oculta, y con mucha intensidad. Sin darnos cuenta, su efecto va corroyendo todo aquello que ya cumplió su ciclo, y no nos damos cuenta de que eso está ocurriendo, hasta que se produce un “derrumbe”.
Otra forma de manifestarse es a través de su energía explosiva, y de igual manera, primero hay una actividad subterránea que pasa inadvertida y se va acumulando, hasta que llega el momento en donde el volcán hace erupción y provoca destrucción.
La energía de Plutón es destructiva, y se asocia a todo aquello que muere, pero su poder también es regenerador, y por tanto se le relaciona a un renacer, tal como el Ave Fénix, que renace de sus cenizas.
En la mitología griega Plutón es Hades, que gobierna el inframundo. Su poder transformador queda plasmado en la historia del secuestro de Perséfone (que se convertiría en su esposa), cuyo nombre original era Core, una deidad virginal, y que fue secuestrada por Hades y llevada al inframundo.
En el mundo subterráneo, Core se transformó en Perséfone, reina de los muertos; sin embargo, Hades, para complacer a Deméter, madre de Core, y por intermediación de Hermes, el mensajero de los Dioses, permitió que Perséfone se transforme de nuevo en Core para pasar la mayor parte del tiempo con su madre en el mundo de la luz, pero reservó tres meses del año para que ella, como Perséfone, habite el inframundo junto a su esposo Hades.
Este mito tiene que ver precisamente con la cualidad más destacada de Plutón: la transformación, el morir y el renacer. Bien podría asociarse estos dos conceptos (morir y renacer) a las dos fases en las que este planeta se encuentra durante el año: directo (avanzando en el zodíaco) o retrógrado (desplazándose hacia atrás en la rueda zodiacal).
El movimiento retrógrado de un planeta representa sus energías interiorizadas, mientras que, al estar directo, su efecto se proyecta hacia el mundo exterior. En el caso de Plutón, el cual pasa retrógrado casi la mitad del año, su fase de retrogradación podría decirse que es redundante, porque siendo el planeta de lo subterráneo, al interiorizarse su energía lo que hace es reconcentrarse en lo más hondo de ese inframundo.
Por tanto, Plutón retrógrado puede indicar la época más laboriosa de este astro, aunque paradójicamente, menos notoria, porque es cuando más intensamente está generando procesos de transformación que pasan inadvertidos, aunque no dejan de provocar una sensación de inquietud, ansiedad o conmoción, según sea el caso.
Cuando Plutón se pone directo, llega el momento de la exteriorización de toda esa energía contenida y transformada; es el momento del renacer del Ave Fénix, es el tiempo en que se hacen evidentes los cambios que se han ido dando en lo interno, es el momento en que Perséfone sube y renace como Core, es el momento en que el volcán hace erupción, y así se va dando permanentemente el ciclo del morir y el renacer.
Retrogradación es el movimiento hacia atrás de los planetas por los signos del zodiaco, y como los signos se miden en grados, cuando los planetas retroceden, se dice que retrogradan.
Este retroceso no es real, sino una ilusión óptica; nuestra Tierra en ciertos momentos sobrepasa a los otros astros, y entonces se ven como si retrocedieran.
Pero a la vez que no es real, por otra parte, sí lo es; y es así porque energéticamente nos influye, y además, desde el punto de vista de la rueda zodiacal, es algo real que los astros que retrogradan van hacia atrás en la rueda zodiacal, porque esa rueda, llamada eclíptica, se acelera y deja atrás al planeta.
El efecto del planeta retrógrado lo podemos catalogar como una ilusión, pero, al fin y al cabo, podemos preguntarnos: ¿De qué lado está lo ilusorio y de qué lado está lo real?
El mundo que vemos es nuestra realidad, pero ya sabemos que desde el punto de vista cuántico, es una ilusión, que aquello que vemos como sólido es en realidad un compendio de átomos y moléculas vibrando.
Asimismo, un astro en retroceso nos conecta con nuestro mundo interno, aparentemente ilusorio, mientras que “afuera” está lo real, lo tangible, que se acopla al movimiento de avance de los planetas, pero, ¿quién dice que ese mundo tangible no sea lo verdaderamente ilusorio?
En todo caso, nos movemos entre dos realidades, eso que en un plano más elevado llamamos “mundos paralelos”.
** Consultas con el astrólogo Pedro González Silva, por el WhatsApp: 0424 8015998 o el correo: starpetrvs@gmail.com