Porlamar
16 de octubre de 2019





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Argentina’78: Daniel Passarella “Un orgasmo que dura cuatro años”
Tiene la particularidad de ser el único jugador argentino en estar en los dos planteles campeones del mundo en 1978 y 1986. Disputó 70 encuentros como internacional .Dirigió a la albiceleste en el Mundial Francia ‘98. En el presente es presidente del club River Plate.
JESÚS ENRIQUE LEAL

Daniel Alberto Passarella nació en Chacabuco, provincia de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1953. Fue desde joven un jugador de una estampa y don de mando irreprochable, comenzando con el Club Atlético Sarmiento de Junín de la tercera categoría del fútbol argentino.

El entonces entrenador del River Plate, Néstor Rossi, lo observó jugando y decidió llevárselo con los muchachos de la banda roja, debutando el 14 de abril de 1974 en visita contra Rosario Central en derrota 0-1 de su club.

En 1975 perdió la titularidad por negarse a jugar de lateral por la izquierda, bajo las órdenes de ángel Labruna, retornando a su puesto a finales de ese año para ganar los campeonatos Metropolitano y Nacional.

Ese mismo año capitaneó a la selección juvenil albiceleste en el Torneo de Toulon, ganando el título en territorio francés y apoderándose así de la confianza total del entrenador nacional César Luis Menotti.

En 1976 con River, disputaría la final de la Copa Libertadores, cayendo derrotado ante el Cruzeiro brasileño. También en el transcurso de este año es convocado a la selección de mayores para una gira que le permitió debutar el 20 de marzo ante la Unión Soviética, en un camino que lo llevaría a recibir el brazalete de capitán en 1977 con sólo 24 años. Obtuvo además un nuevo campeonato Metropolitano con River.

Sería 1978 el año de la consagración de Argentina y suya, con su primer campeonato mundial. En la primera fase, luego de derrotar a Hungría y Francia, perdieron el último compromiso con Italia y avanzaron a la segunda etapa.

En el camino a la final, la albiceleste derrotó a Polonia y se complicó con un empate a cero con Brasil, lo que los obligó a golear a Perú en la última fecha, en un compromiso envuelto en rumores de componenda para comprar a los incas, orquestada por el dictador Jorge Videla.

Llego así la gran final de esa Copa, Passarella, en su estadio el Monumental de River, y el gran duelo ante la Naranja Mecánica de Holanda. Mario Kempes colocó arriba a los argentinos y no fue sino a ocho minutos del final que Dirk Nanninga igualó el compromiso y silenció a los más de 70 mil espectadores presentes.

En la prórroga, Argentina resolvió con el sexto gol en el torneo del Matador Kempes y otro de Daniel Bertoni. Esos goles le permitieron a Passarella levantar la Copa FIFA ante su gente, en un hecho que tiempo después definiría como un orgasmo que dura cuatro años.

Luego de ese campeonato, siguió cosechando éxitos con River, Metropolitano y Nacional en 1979, Metropolitano en 1980 y Nacional en 1981.

En 1982 les llegó la responsabilidad de defender el título en España, con poca suerte en un equipo que nunca mostró mayor claridad y que presentó a un Diego Armando Maradona inmaduro, que apenas mostraba atisbos de lo que sucedería cuatro años después.

Se quedaría en Europa para enfundarse la casaca viola de la Fiorentina. Allí estuvo hasta 1986, jugando 109 partidos y anotando 39 goles, convirtiéndose en un icono de la institución. En ese lapso llego a la dirección técnica albiceleste Carlos Bilardo, quien señaló que el único jugador con puesto fijo en la selección era Maradona y por tanto le asignó la capitanía al 10 en desmedro de Passarella.

Aun así el se mantuvo con la selección dando el máximo y siendo figura en la clasificación a México’86, cuando una jugada suya terminó en gol de Ricardo Gareca ante Perú y el pase oficial al torneo mundial. Lamentablemente la suerte no lo acompañó en la cita mexicana, formó parte del equipo; mas problemas intestinales y luego un desgarre no le permitieron disputar ningún partido de la cita azteca.

Ese año puso fin a su carrera en la selección, donde disputó 70 compromisos y anotó 26 goles. Se mantuvo activo hasta 1989, con la camiseta del Inter de Milán por par de campañas antes de retornar a su amado River y con la dirección técnica de su amigo César Luis Menotti.

Con pocos meses de retiro asumió la dirigencia del equipo de la banda, iniciando una exitosa carrera con un título Nacional (1989/1990) y dos Apertura (1991 y 1993). Asumiría luego la selección nacional, ganando los Juegos Panamericanos como anfitrión en Mar del Plata en 1995 y la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996.

Con la de mayores clasificó sin aspavientos a Francia’98, siendo eliminado ante sus viejos rivales holandeses en los cuartos de final. Luego ha tenido breves pasos por la selección uruguaya, Parma (Italia), Monterrey (México) ganando el Apertura 2003, Corinthians (Brasil) y River. El 5 de diciembre de 2009 fue elegido presidente de River, cargo que ejerce actualmente.




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