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13 de mayo de 2021





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Pescar o migrar
Quienes, además de leerlo, tenemos el honor de conocer a nuestro querido señor Chanito, recibiendo de viva voz su gran sabiduría, somos muy afortunados.
Dalal El Laden /ladendalal@hotmail.com / http://dalalelladen.blogspot.com

19 Abr, 2021 | Cuando nos preguntan qué obra deja un gran aprendizaje, sin titubear mencionamos “Pescar o migrar. Más de medio siglo de luchas y esperanzas” (2013), biografía de Jesús Luciano “Chanito” Marín, glosada por Fernando Cervigón, con epílogo de Francisco Suniaga.

Citamos parte de su prólogo, del profesor Cervigón: “Cuando Chanito expresó el deseo de poner por escrito su biografía, no lo motivó la pretensión de pasar a la historia como un prohombre de Venezuela, ni tan siquiera de Margarita, cuyos logros bien pudieran quedar como ejemplo de una personalidad que marcó un hito en el acontecer insular del siglo XXI. Precisamente, entre las cualidades más importantes para evitar fracasos prematuros, las cuales fue adquiriendo a medida que trataba de sobrevivir y progresar saliendo de la pobreza y, como quien dice, partiendo de cero, están la discreción, la prudencia, el pasar inadvertido –siempre que sea posible, y no resulte perjudicial o inconveniente–, el hablar poco y el actuar rápido y con decisión, asumiendo riesgos calculados pero siempre sabiendo con quién trataba, en quién podía confiar, y hasta dónde era prudente arriesgarse. Otra cualidad o principio fundamental fue siempre cumplir con los compromisos adquiridos, no faltar a la palabra dada (…)

Sin la oportunidad de realizar estudios medios o superiores sino solamente los primarios y técnicos, las exigencias de la vida le negaron lo que podría haberle otorgado una profesión. No adquirió pues la formación humanística necesaria para dominar la expresión escrita, pero la sustituyó por la convicción de que la constancia, la seguridad, la solidaridad en el comportamiento con los compañeros y en el trabajo, podían suplir con creces las deficiencias en la formación intelectual (…) Sin embargo, cuando necesitó la herramienta intelectual para afrontar con altura las responsabilidades que le correspondió asumir, no dudó en pedir ayuda a quien en el contexto de la amistad podía otorgársela (…)

La pesca no era suficiente para absorber la mano de obra disponible ni para satisfacer las aspiraciones de muchos margariteños, máxime cuando el peonaje de las rancherías era más bien un sector socialmente marginado, que en su mayoría procedía tradicionalmente de la clase social que en la época colonial estaba clasificada como mestiza, por no decir india. La única riqueza propiamente dicha la producía desde 1902 la explotación de la perla, pero, para el duro trabajo que representaba, solo enriqueció a los comerciantes autorizados, varios de los cuales eran ‘turcos’, es decir sirios y libaneses. La bonanza perlera no llegó mucho más allá de la década de los años 50 y en la de los 60 ya estaba en plena decadencia; y de aquí lo acertado del título de su autobiografía, ‘Pescar o migrar’: no había otra alternativa”.

Este libro es fascinante. Nuestro maestro, el estimado señor Chanito, nos impulsa a seguir, aun cuando las circunstancias sugieran lo contrario. He aquí fragmentos de las reflexiones que aparecen en sus últimas páginas:

“Me levanto a las cinco de la mañana todos los días, leo un poco, hago desayuno y ya estoy inquieto. No puedo estar tranquilo, padezco de hiperactividad al punto que a veces no puedo controlarme y tropiezo con las sillas o mesas. En la casa me llaman la atención todo el tiempo por eso. Cuando estoy pendiente de algo interesante duermo pocas horas, y si voy a viajar en la mañana, a las tres de la madrugada ya estoy despierto. Se me van los frenos, pero me siento feliz. Detesto la inactividad. Soy muy puntual en las citas; pienso que esa persona que me espera tiene otros compromisos. Siempre he tratado de ser auténtico, real, nunca olvido de dónde vengo, de Macanao, y nunca he fingido lo que no soy. En los negocios y en todo uno tiene que cuidar su reputación: es muy fácil ser blanco de desprestigio y muy difícil de corregir ese rumbo. Es primordial cumplir mis compromisos; me gusta la lealtad, el respeto hacia los demás, durante mucho tiempo lo he practicado, y uno se siente retribuido, pues cada día se va haciendo más amigos y más negocios (…)

En cuanto a educación formal, no pude estudiar. Mi única alternativa era trabajar: tuve que madurar a muy temprana edad (…) El trabajo es mi pasión, forma parte de mi vida (…) sigo luchando para alcanzar nuevas metas, utilizando estrategias y estimulando la creatividad para resolver los problemas que enfrentamos todos los días. Espero poder decir cuando esté más viejo: ‘Creo que cumplí con un deber’. Tenemos que conocernos bien y descubrir para qué servimos. Luego, cuando estemos convencidos de nuestras creencias, podemos lanzarnos con coraje a cualquier aventura, sin miedo, siempre optimistas, sin dejar de oír sugerencias o considerar las habilidades de los hombres exitosos.

Yo no sabía lo que era un proyecto de vida. Lo supe cuando tenía por lo menos cuarenta años y hoy me doy cuenta de que yo sí lo tenía, desde muy niño, cuando establecí prioridades, objetivos y metas como comprar una lancha y viajar a Curazao”.

Quienes, además de leerlo, tenemos el honor de conocer a nuestro querido señor Chanito, recibiendo de viva voz su gran sabiduría, somos muy afortunados. Muchas gracias por todas sus enseñanzas. Dios lo cuide siempre. Saludos y abrazos hasta nuestra isla.

Zahle, El Valle del Bekaa (Líbano), 16 de marzo de 2021.




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