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12 de junio de 2021





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Crisis y negociación
Todos los intentos de diálogo realizados hasta ahora han sido saboteados y burlados por el régimen que los utiliza para ganar tiempo y distraer a la opinión pública nacional e internacional.
LUIS LONGART GUERRA

31 May, 2021 | En el artículo anterior nos hicimos eco de una afirmación que intenta resumir la crisis venezolana: ”aquí existe un empate catastrófico”. Ni Maduro puede con la oposición, ni la oposición puede destronar a Maduro de su gobierno de facto. Al final de todo, es el pueblo el que sufre las consecuencias de este desastre.
Pero, ¿cual es el origen de la crisis venezolana?
Sin duda, que la tragedia que nos afecta tiene un incuestionable origen político. Aunque la crisis ya tenía sus garras clavadas en el corazón de la patria, la situación se agravó cuando en mayo de 2018 la camarilla oficialista realiza una farsa electoral que no fue reconocida a nivel internacional ni en el país. Es verdad que un sector de la oposición concurrió a este fraude, a pesar de todas las advertencias que se hicieron para que no participaran en ese amañado evento.
Luego, en una especie de estafa continuada, el régimen después de torpedear y boicotear el trabajo del Parlamento utilizando groseramente al Tribunal Supremo de Justicia siguió con otro fraude, instalando un órgano legislativo que responde a sus intereses y caprichos de mantenerse en el poder a toda costa y riesgo. En esta nueva ocasión, el mismo sector opositor se prestó para cohonestar el inevitable fraude y ahí están haciendo un papel nada envidiable. Como era de esperar, esta nueva triquiñuela del régimen tampoco fue reconocida a nivel internacional ni por la inmensa mayoría de los venezolanos.
Mientras ello ocurre, la pavorosa crisis de los servicios públicos desnuda a diario la ineptitud oficial, la gente sigue migrando hacia países vecinos y más allá con lo que puede y en medio de la pandemia del Covid no hay un Plan de vacunación masiva que detenga los efectos del virus. La solución no es el 7 x 7, una semana de flexibilización y otra radical. Urge un Plan de vacunación, porque es un derecho de todos, y significa una canallada utilizar la pandemia para el control político y electoral.
Vistas así las cosas, el problema es Maduro y su régimen de hecho.
Precisamente, las sanciones internacionales a connotados funcionarios del régimen, el congelamiento de cuentas para que no sean usadas para el sostenimiento de la usurpación y el desconocimiento de sus poderes ilegítimos son instrumentos que buscan la recuperación de la democracia en nuestro país.
Todos los intentos de diálogo realizados hasta ahora han sido saboteados y burlados por el régimen que los utiliza para ganar tiempo y distraer a la opinión pública nacional e internacional.
En esta nueva ocasión Maduro plantea impertinentes e insólitas condiciones en una indubitable demostración de soberbia y arrogancia que se corresponde con el estado de ruina que mantiene al país y a su gente.
Queremos elecciones libres, democráticas y transparentes, no farsas al estilo ruso, turco, sirio, iraní o cubano.
Como expresó Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.
Minuto de Transparencia: “La corrupción lleva infinitos disfraces”. Frank Herbert.




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