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Celebrando los cuarenta años del nacimiento del rap hispano con Akrónimo HHL
De entre todo ese grupo de talentos, y para conmemorar las cuatro décadas del rap hispano, hoy me place hablar de Eduardo Arturo Díaz, AKA: Akrónimo HHL. Este margariteño nacido en Porlamar el lunes 19 de abril de 1999 es un rapero emergente dentro de la escena underground del hip-hop neoespartano.
Juan Ortiz

Foto: Cortesía Daniela Reyes

Eduardo “Akrónimo” Díaz. / Foto: Cortesía Daniela Reyes

27 Ago, 2021 | Ya van cuarenta años desde que nació el rap en español en tierras venezolanas de la mano de Perucho Conde. El comediante, inspirado en el ritmo del tema “Rapper's Delight”, creó el sencillo "La Cotorra Criolla" (1981), a manera de protesta ante el gobierno de Luis Herrera Campins.

En ese momento, es muy seguro que el querido Conde no asimilara la inmensa repercusión que su creación tendría a nivel nacional e internacional y en la historia misma de la música. Y sí, "La Cotorra Criolla" es considerada hoy por hoy el primer tema de rap escrito en idioma español.

A raíz de su enorme aporte, con el paso de los años la cultura del rap fue calando muy hondo en nuestro país. La lírica protestante fue hallando sitiales frescos de cultivo en las mentes de los jóvenes de las localidades más vulnerables; tocó a estos muchachos “de a pie” plasmar en sus cuadernos sus descontentos, aspiraciones, sueños y vivencias, aderezándolos luego con pistas propias o inspiradas en alguna canción o ritmo de moda.

Son muchos los notables artistas que han surgido desde entonces en todo el territorio venezolano, hablo de personajes como Akapellah, Niga Sibilino, Lil Supa y el gigante: Canserbero. En el estado Nueva Esparta, las cosas no son muy distintas al resto del país; la Isla de Margarita es un rico semillero de raperos, basta mencionar al Profesor Blind (Brian Vldiviezo), Cecé (Claudia Cedeño), Soico (Juan Andrés Jiménez), Cros Dogma Brain (Raúl Oyarzábal) y Yema ICE (Johan Bermúdez).

De entre todo ese grupo de talentos, y para conmemorar las cuatro décadas del rap hispano, hoy me place hablar de Eduardo Arturo Díaz, AKA: Akrónimo HHL. Este margariteño nacido en Porlamar el lunes 19 de abril de 1999 es un rapero emergente dentro de la escena underground del hip-hop neoespartano.

Así como ha pasado con todos los grandes exponentes del género, el rap significó para Akrónimo el escape necesario ante las dificultades de la vida. El joven halló en la poesía social el nicho creativo que permitió drenar las tristezas y hacer más digerible la existencia tras sufrir uno de los episodios más lamentables de su niñez: la muerte de su abuela.

En ese instante, 23 de agosto del 2010, Eduardo Arturo contaba con tan solo 11 años de edad. Para él, su abuela era un pilar, quien le cuidaba, le aconsejaba y le consentía mientras su madre salía a trabajar.

Paradójicamente, ese inmenso dolor dio paso a una gran alegría. Según cuenta Akrónimo: “Si no hubiese muerto mi abuela, yo no hubiese sido rapero”. Y es que fue esa cruda vivencia la que lo llevó a refugiarse en el mundo de las rimas, en el desahogo necesario de las letras.

Con el pasar de los años, el joven rapero se fue inspirando en las letras de Al2, Horus, Gabylonia y Canserbero —por nombrar algunos—. De esos referentes tomó fuerzas su discurso, por lo que también se ha inclinado a manifestar en sus rimas su mensaje de protesta ante las injusticias que palpa en la sociedad cada día.

Contrario a lo que muchos suelen pensar por mero desconocimiento —ya saben, aquellos que dicen que los raperos son vagos y maleantes—, Eduardo es un buen estudiante. En La Salle estudió zootecnia marina y se tituló como técnico medio, y actualmente es estudiante regular de la Udone, campus en el que cursa la licenciatura en Hotelería y Turismo, carrera en la que ya va por el V semestre. Para él, el oficio de ser rapero debe ir de la mano con una preparación profesional; se debe ser ejemplo de constancia en el arte, pero también en los estudios, pues es un binomio inseparable.

En 2015, Akrónimo empezó formalmente su carrera como rapero tras incorporarse a Spartanos Clan. De su pertenencia en este grupo, recuerda con mucho aprecio a Junior Lárez (AKA: Musiú Lilshowsky), una reconocida figura del underground margariteño y de quien ha aprendido mucho. Eduardo también reconoce como parte fundamental de su carrera a Johan Córdova (AKA: Dach Century) y Yonnis Ordaz (AKA: Slifer el Legendario, quien además es su productor) por creer en él y su talento cuando era subestimado por otros artistas.

No puede quedar de lado, por supuesto, el enorme agradecimiento que siente Akrónimo por Ydais Villarroel, su madre, figura clave en su vida, y quien siempre ha estado allí para él. De hecho, uno de los más grandes sueños de Eduardo es poder recompensar a su madre con los frutos económicos que deriven del éxito en su carrera musical.

Desde su comienzo formal hasta la actualidad, Eduardo se ha labrado una carrera basada en el trabajo constante —composición tras composición, letra tras letra—, llevando un mensaje a aquellos jóvenes que, como él, atravesaron o atraviesan momentos difíciles.

El 2020 vio nacer su primer EP, al cual bautizó como Errante. El disco está conformado por las siguientes canciones: “Esplendor”, “Anhelo”, “Antesala”, “Otro día”, “Gautama” y “Labranza”. La producción causó un impacto considerable en la juventud neoespartana y nacional. Otros temas que resaltan de entre su nutrida lista de composiciones son: “Raíces”, “Visionario” y “PLC”.

Como las cosas buenas no pasan desapercibidas, la labor de Akrónimo ha sido reconocida por varias organizaciones del medio underground. En 2020 fue nominado a los premios Dr. Rap como Artista Revelación por el trabajo realizado en sus 5 años de carrera, y este 2021 clasificó a la segunda cohorte de Cultura Lírica.

Todas estas vivencias, esta necesaria reciprocidad del público y de las organizaciones del medio underground, han permitido que Akrónimo constate que está en el camino correcto. Para corresponder como es debido al apoyo y al cariño, el rapero margariteño ha fortalecido su compromiso —ese que se juró luego de la muerte de su abuela— de seguir siendo un puente entre el rap y los corazones necesitados, un punto de catarsis, un medio de drenaje ante la pérdida, ante las caídas que todos y cada uno solemos tener en la vida.

Hoy, a cuarenta años del nacimiento del rap hispano en Venezuela, es honroso saber que esta cultura musical y poética tiene buena representación en el estado Nueva Esparta en manos de Akrónimo y de otros tantos jóvenes talentosos. Mientras existan este tipo de manifestaciones artísticas desde el corazón, habrá esperanza, habrá sosiego, y la vida y el transitar diario por ella serán más llevaderos. Que siga la buena rima y la buena letra, Eduardo “Akrónimo” Díaz.

Para cerrar, un fragmento de su tema “Anhelo”:

“Y no, no le tengo miedo a la muerte

si con cada rima que escribo me mantengo vivo,

Y no, no creo en la suerte

y si consigo el éxito depende de mí mismo.

“Y sí, dependerá de mis acciones,

del ímpetu y la fuerza de mis convicciones,

somos esclavos de las emociones

y la constante suma de nuestros errores”.




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