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25 de septiembre de 2021





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El fracaso de Duque
Son muchos los episodios que han marcado el curso del peor período de relaciones políticas, económicas, comerciales y diplomáticas, que se conozca entre los dos países. En este momento ni los consulados venezolanos pueden funcionar en ese país
José Gregorio Rodríguez Jotaerre577@gmail.com

9 Sep, 2021 | Cuando todavía faltan un poco más de ocho meses para que el 29 de mayo del 2022 se realice la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que la política internacional del presidente Iván Duque, en lo que a Venezuela respecta, fracasó rotundamente.

El 7 de mayo del año 2018, dos semanas antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas, Duque ofreció unas declaraciones al diario ABC de España, en las que adelantó opinión sobre lo que sería su posición con relación a Venezuela. A las preguntas del periodista español respondió:

Colombia tiene 2.219 kilómetros de frontera con Venezuela. La región del Catatumbo está en situación crítica, con guerrillas del ELN y EPL, bandas criminales, ausencia del Estado, violencia contra líderes sociales, cultivos de coca y poco apoyo a economías campesinas legales. ¿Qué hará en esta zona y cuál será su acción en las fronteras?

El caso del Catatumbo es deplorable y hay que capturar a los cabecillas de los grupos armados. Necesita seguridad, justicia e intervención de infraestructura, porque lo que hay es un corredor del narcotráfico auspiciado por el Cartel de los Soles, que está en la cabeza del gobierno de Venezuela. No podemos seguir haciendo la vista gorda.

¿Rompería relaciones con Venezuela?

Voy a ir al Consejo de Seguridad de la ONU a denunciar lo que ocurre en la frontera con Colombia, que es la anuencia de un gobierno que tiene estructuras de narcotráfico, valiéndose de un corredor de producción de cocaína.

¿Sería en septiembre, en el marco de la Asamblea General de la ONU?

Espero hacerlo a la mayor brevedad posible, como también espero mostrar ante el Consejo de Seguridad que hay cabecillas del ELN en Venezuela, protegidos por el gobierno venezolano en abierta violación de la Resolución 1373 (de 2001, tras los ataques del 11-S) que establece que ningún Estado puede dar auxilio a grupos terroristas. No voy a tener una actitud bélica ni belicista con Venezuela, pero sí firme, y eso significa no reconocer las elecciones que está promoviendo Nicolás Maduro, retirar a Colombia de Unasur y empoderar, con otros jefes de Estado de Latinoamérica, a la Corte Penal Internacional para que, con una denuncia penal formal de un Jefe de Estado, le pueda abrir una investigación al dictador.

Quedaba dibujada la que sería la política del gobierno colombiano, en absoluta sintonía y en subordinación total a los designios del Departamento de Estado y de la Casa Blanca, en los tiempos del presidente Donald Trump.

Son muchos los episodios que han marcado el curso del peor período de relaciones políticas, económicas, comerciales y diplomáticas, que se conozca entre los dos países. En este momento ni los consulados venezolanos pueden funcionar en ese país y los paisanos que se encuentran en su territorio, se encuentran a merced de la xenofobia de los colombianos, de los maltratos y de los abusos de las autoridades policiales y militares, más allá de lo que las declaraciones oficiales digan al respecto, para no entrar en las profundidades de cómo son utilizados por bandas criminales, el paramilitarismo, el narcotráfico y la delincuencia organizada, especialmente en las zonas fronterizas.

Son casi cuatro años que nuestro país es víctima de situaciones que han ido escalando hasta la participación en operaciones con organizaciones estadounidenses de mercenarios que han sido entrenados en el territorio de la hermana república, para intentar incursionar en suelo venezolano, derrocar al gobierno constitucional de Venezuela por la vía de la violencia armada y hasta participar en operaciones de magnicidio en contra del presidente Nicolás Maduro Moros.

Las más conocidas por su repercusión noticiosa internacional han sido: el concierto Venezuela Aid Live y la pretensión de incursionar por la frontera con Cúcuta, varias gandolas cargadas de pertrechos para ser utilizados en acciones de violencia callejera, haciéndolas pasar como ayuda humanitaria en febrero del 2019.

La Operación Gedeón el 03 de mayo del 2020, cuando un grupo de mercenarios estadounidenses y colombianos, en conjunto con algunos desertores militares venezolanos, intentaron incursionar por Macuto, en el estado La Guaira, para dirigirse a Caracas e intentar derrocar el gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.

Los enfrentamientos en marzo de este año, entre efectivos de la FANB y delincuentes colombianos del hampa común, el narcotráfico y el paramilitarismo, quienes intentaron incursionar por la población de La Victoria, en el estado Apure, y al replegarse a su territorio, habrían recibido el apoyo de las autoridades policiales y militares de ese país.

Casi 4 años de agresión del gobierno de Duque, sin contar con su protagónica participación en la planificación y puesta en marcha de la criminal política de sanciones económicas y comerciales, destinadas a producir una explosión social y un pronunciamiento militar, para derrocar el gobierno de Maduro.

Uno por uno, han ido abandonado el poder sus más virulentos socios políticos encabezados por el ex presidente de los EEUU, Donald Trump y Duque sigue empeñado en conspirar contra la paz de Venezuela y la estabilidad de sus instituciones republicanas.

Ahora arremetió contra el proceso de diálogo entre la oposición extremista venezolana y el gobierno de Maduro, utilizando un extravagante lenguaje que no tiene nada que ver con la diplomacia, afirmando que: «cualquier acuerdo que consolide la dictadura será una tragedia continental que solo fomentará el éxodo y la miseria». Un acto de intromisión como a los que nos tiene acostumbrado este personaje en el ejercicio de la presidencia de su país.

Sin duda tiene razón el presidente Maduro cuando denuncia que sectores de poder de los EEUU, el presidente colombiano y la facción más extremista que sigue al ex diputado venezolano, Juan Guaidó, están echando el resto, para “reventar” el proceso de diálogo que apenas comienza en México.

No se cansa Duque de agredir a Venezuela. Se le fueron casi los cuatro años de su presidencia apostando que Nicolás Maduro, se iría de la presidencia y ahora ve como, con el sol en la espalda, el presidente de Venezuela se consolida en el gobierno y él con los niveles de rechazo popular más elevados que registre presidente alguno de su país, se prepara para abandonar la presidencia de Colombia con más pena que gloria.




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