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9 de diciembre de 2021





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La empresa y el gobierno
Al gobierno también le interesaría vincularse a la empresa privada porque ésta, junto con la Iglesia Católica, son los únicos actores nacionales con evaluaciones positivas en cuanto a la evaluación por la opinión pública
José Antonio Gil Yepes @joseagilyepes

18 Nov, 2021 | El gobierno y la empresa se requieren mutuamente, por lo que ambos necesitan formular y realizar proyectos en los que se complementen, hasta ganar confianza entre ellos y ambos ante el ciudadano.

El gobierno necesita recuperar la economía para recuperar la aprobación y estima del ciudadano. Al oficialismo no le debería interesar seguir ganando elecciones basado en condiciones negativas como la abstención, que los emigrantes no voten y la proliferación de los candidatos opositores. Ese es un proyecto “chucuto” y suicida. Los indicadores de opinión pública muestran que el 83% de la población piensa que la gestión del presidente NM es negativa y el 84% considera que la situación del país es mala, esto debido a que el principal problema de la población es el “Alto Costo de Vida”, inflación, etc.; fenómenos que se fueron gestando con las estatizaciones, controles, sobrevaluación de la moneda y exageración de las importaciones; problemas que ahora son reforzados por las sanciones económicas.

La recuperación de las condiciones de vida sólo ha sido posible en los países socialistas cuando los gobiernos han promovido o dejan trabajar a la empresa privada. Los casos de la China, Rusia, Vietnam y de todos los países de Europa Oriental bajo la esfera soviética así lo atestiguan; mientras que Cuba y Corea del Norte vivirán su infierno mientras no acepten a la empresa privada. En ninguno de estos casos, ni en Venezuela, las ideologías estatistas y centralistas han podido convencer ni satisfacer las aspiraciones de las mayorías ni le han brindado estabilidad a sus respectivos gobiernos. Las condiciones de vida son las que cuentan para los ciudadanos y éstas sólo se han podido satisfacer contando con la empresa privada.

La empresa se ha visto disminuida por políticas públicas que le han quitado espacios y libertad de acción; así como también se ha visto activada cuando el gobierno la estimula o le permite actuar. Para la muestra basta un botón: La recuperación económica que observamos se inicia a principios de 2019 cuando el gobierno de NM liberó los precios, el cambio y bajó los aranceles. Los anaqueles se llenaron de la noche a la mañana y con dineros de los empresarios. Acto seguido, la evaluación de la “Situación Personal” por la opinión pública, que se encontraba en – 84% en febrero de 2019, se ha recuperado hasta + 50% en octubre de 2021.

Al gobierno también le interesaría vincularse a la empresa privada porque ésta, junto con la Iglesia Católica, son los únicos actores nacionales con evaluaciones positivas en cuanto a la evaluación por la opinión pública sobre sus respectivas gestiones por el bienestar del país: +54 y +58% respectivamente. Por su parte, algunos candidatos del PSUV han entendido la necesidad de la cooperación gobierno-empresa y hablan claramente de promover la inversión privada si son electos. ¡Sancho, cosas vederes!

A este proceso le falta darle unos cuantos “pedalazos”: La implementación de la Ley Antibloqueo para avanzar en privatizaciones (parciales o totales) o en convenios de gestión para la administración privada de empresas del Estado; de los cuales hay muchos ejemplos exitosos, aunque no divulgados. El avance en la dolarización a través de la autorización del crédito bancario en divisas (2/3 del valor de los depósitos se encuentran en dólares, o sea que ya no es necesario insistir en bajar el encaje para que se recupere el crédito ni se puede especular con el dinero prestado porque ya se encuentra en divisas). Avanzar en la dolarización del salario. Reducir la sobrevaluación del bolívar si queremos superar el rentismo: mantener la devaluación al nivel de la inflación para corregir el sesgo importador que tanto daño ha hecho a la producción y empleo nacional. Reformar la Ley de Hidrocarburos para crear condiciones más atractivas a los potenciales inversionistas petroleros. A la vez, tener conciencia de que, si la etapa petrolera-rentista del país monoexportador ya pasó, ésta es una gran oportunidad para diversificar nuestras exportaciones. Alinear a la Guardia Nacional, SENIAT y Cuerpo Diplomático para facilitar y diversificar las exportaciones venezolanas. Descentralizar para rescatar los servicios públicos, base para la producción y la calidad de vida. Establecer en las agendas de gobernaciones y alcaldías planes de Mercadeo de Localidades enfocados en la promoción de inversiones en las cadenas de producción más competitivas de cada localidad. Incluir en México o fuera de México la negociación de las políticas que promuevan la recuperación económica y la inversión extranjera; mientras más inversionistas norteamericanos y europeos logremos, más cabildearán ellos ante sus respectivos gobiernos para reducir las sanciones. Promover a los oficialistas radicales contrarios a esta agenda a cargos magníficos en el extranjero.

FEDECÁMARAS y las federaciones sectoriales tienen el apoyo del 81% del empresariado para negociar estas políticas con el gobierno. Todos ganamos, ninguno pierde.




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