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4 de julio de 2022





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“Debí decirte”, la acertada crítica social del Profesor Blind
Los versos de “Debí decirte” nos trasladan a una historia triste, pero común, que nos hace reflexionar sobre uno de los tantos aspectos que requerimos modificar como sociedad.
Juan Ortiz

13 Jun, 2022 | Daniel Valdivieso, AKA Profesor Blind, es un rapero margariteño que lleva varios años haciendo vida en el mundo del hip hop oriental. Sus temas, llenos de hondas reflexiones, se han escuchado dentro y fuera de nuestra ínsula.

Foto: Cortesía Daniel Valdivieso

/ Foto: Cortesía Daniel Valdivieso

Hace unos días llegó a mis oídos uno de sus últimos sencillos, “Debí decirte”, y, para serles sincero, su poesía me conmovió, pues toca una fibra sensible para nuestra sociedad: el maltrato intrafamiliar y el abandono del hogar por parte de la figura paterna.

Luego de analizar el panorama afectivo-familiar de muchas de nuestras comunidades, el poeta urbano decidió manifestarse. Sí, Blind, lápiz y papel en mano, se dispuso a encarnar su personaje. En esta ocasión, su rol fue el de un hombre arrepentido por sus abusos y desaires, aquejado por el peso de las culpas, por lo cercano del fin de la existencia y, lo peor: la proximidad del olvido.

Los versos de “Debí decirte” nos trasladan a una historia triste, pero común, que nos hace reflexionar sobre uno de los tantos aspectos que requerimos modificar como sociedad. Y miren que sí es necesario que baje la tasa de ausencia paterna en nuestros hogares, pues los niños sufren el vacío, y eso afecta su desempeño dentro y fuera del hogar.

Yéndonos un poco a las estadísticas, el 94% de los jóvenes que han cometido actos delictivos carecen de figura paterna —o la que poseen no es buen ejemplo—. En Francia, el 50% de los adictos a sustancias psicotrópicas provienen de familias con ausencia del padre. Por su parte, en EE. UU., 26 de los 28 pistoleros que hicieron masacres escolares antes del 2018 carecían de una imagen paterna en el hogar… y puedo seguir mencionando ejemplos, y, lamentablemente, los datos siguen siendo desalentadores.

El propósito de la columna de hoy, además de compartir la poesía del Profesor Blind y agradecerle por tocar este tema tan necesario, es hacer un llamado a la reflexión. Es preciso trabajar en pro del fortalecimiento de nuestras familias, nuestros niños lo necesitan, nuestra sociedad lo implora: todo cambio verdadero proviene de adentro de los hogares de cada comunidad. Sin más qué agregar, les dejo los versos de Daniel Valdivieso.

“Debí decirte”

Solo basta una botella pa volver a nuestro hogar,

dormirme atormentado en la búsqueda de paz,

traspasar ese portal que nos da el espacio tiempo,

y aunque todo es polvoriento aún se encuentra en su lugar.

Escuchó pasos en la sala, tu voz en la cocina,

lo sé no es un fantasma es tu recuerdo el que camina,

paro estás aquí, tan bella y sonriendo,

mirando al de la sala a aquel que no te está entendiendo,

que a pesar de estar tan cerca lo sueles sentir tan lejos,

es quien la casa de tus sueños la desarma como un lego.

Ni el mismo se conoce cuando está frente al espejo,

fui la causa y el efecto de un comportamiento inepto,

perdóname mujer por no valorarte a tiempo.

Debí apreciar esos consejos que me dabas,

debí abrazarte justo cuando el frío te golpeaba,

debí admirarte más antes que el tiempo nos pasará,

debí aceptarte tal cual eras sin cambiarte nada;

yo debí apreciar esos detalles que tenías,

debí besarte más para así sentirme mía,

debí llenarte entera de detalles y poesía,

ahora en cambio llora el tonto que te hizo sentir vacía.

Bajó y subió el telón directo a la siguiente escena,

tú aprendiéndote aquel chiste preparándome la cena

te entrenaste aquel vestido que el polvo volvió vestigio,

tras la ausencia en mi demencia por odiarte sin sentido,

del trabajo fui cautivo lo siento por nuestro hijo

confinado al acertijo de saber si yo lo amaba,

por mí cuánto preguntaba hasta que el alma le estalló,

ya que su oso de peluche fue mejor padre que yo,

tengo un nudo en la garganta y tú sostienes esa soga,

perdona por no hablarte del sexo, de las drogas,

perdón por no mostrarte las estrellas sobre el techo,

por no brindarte mi hombro en tu primer despecho,

sé que tienes la sonrisa y el carácter de tu madre,

sé que odias que tu rostro se asemeje al de tu padre.

En lo efímero no encuentro un consuelo tan palpable,

solo memorias de un niño gritándome “¡Eres culpable!”,

¡este trago va por ti!, te lo juro, va por ti,

pues debí abrazarte más la última vez que te vi,

compensarte mis errores, resguardarte los temores,

solo espero que perdones a este viejo ermitaño.

Fui a la puerta de tu casa después de tantos años,

al tocarla me recibe un niño de 4 años,

eso sí que me hizo daño…

que le digas a tus hijos

que su abuelo es un extraño.

Que irónica es la vida, ya ni tu risa escucho,

ahora soy un viejo alcohólico que entre recuerdos

vuelve al tiempo pa decir lo siento mucho,

pa decir lo siento mucho.




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