Porlamar
27 de septiembre de 2022





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"Communis homo"
Yo veo a mi madre en el temblor de mi mano izquierda,
en la penca que le falta a la taza de peltre que compré así de rota para recordarle
Juan Ortiz Instagram: @Juanortiz_c/Twitter: @Juanortiz_12 /Facebook: Juan Ortiz en Letras /YouTube: Poesía de la sal, por Juan

1 Sep, 2022 | "Exprésate con finura,

demuestra el garbo de los poetas,

has ascendido a las cumbres,

desvelado las lumbres que encienden el centro del planeta",

dicen,

detrás del monitor,

maldiciendo el día que mal les paga,

la llaga, el hastío, el sombrío escombro del ayer que no se levanta,

tratando de sostener la efigie que les yergue,

remembranza de banquetes,

fotos,

noticieros,

espectro de sales insípidas que seduce al final de los caminos con luces artificiales.

Yo veo a mi madre en el temblor de mi mano izquierda,

en la penca que le falta a la taza de peltre que compré así de rota para recordarle,

en los cortes toscos del ajo y la cebolla para la sopa o el guiso,

en el "Carajo, mijo, ¡la vaina está jodía!",

la veo en la bendición del día con su bata vieja de tres por uno en el árabe de siempre,

en mis cholas de tres años y remiendo de alambre,

pues más valía eso que andar en hambres

"Pendientes de güevonadas";

la recuerdo con su esperanza pintada en las campanadas del domingo en Punta de Piedras,

cuando íbamos a caminar "Pa' ve" porque no había pa comprar nada;

allá, en la enramada, sentada con su café

y su fe repetida en cada ola que ya fue,

de todo eso: lo real,

la verdad de lo que somos,

sin maldad,

con pie de plomo y mano tendida al amigo,

y aún hay quien viene a mí,

con sus altar a cuestas de colibríes disecados,

a pedirme, enzalsado,

que me ponga la imagen de los marchitos,

a mí,

que me senté con eruditos y les escuché las mejores groserías,

las peores maldiciones,

los más grandes complejos,

y así con los gobernantes,

los músicos, artistas

—jóvenes y viejos—,

me piden que me pierda de lo que soy y distraiga en vacíos al que me mira,

porque el que publica,

recita, compone y hace arte es un estandarte libre de falta alguna,

este que ha pecado desde que estaba en cuna,

y que cada día la embarra un poco,

suena ilusorio, hasta de locos,

pero la gente se lo cree,

y van, se pierden tras espejismos en la red.

"Escuche, Maestro, pero usted ejemplo es",

Dios me cuide de esa palabra,

sus trampas,

las espinas que esconde,

en la boca, en la estampa,

en el nombre, en los que la usan de señuelo,

la firman en sus pañuelos,

la llevan hasta en la misa,

sacrilegio en las cornisas de lo santos,

siete letras con sus demonios;

nunca pedí ser testimonio,

que de mí se diga: "Hombre de oficios,

pa'l abrigo, la casa, pa'l pan diario",

más allá de allí: calvarios,

desvaríos,

penas,

un Caín y un Abel,

como todos

—como usted,

aunque se maquille la vida con tanta parafernalia—,

un canto, una plegaria a Dios por Gloria

desde el alma desgarrada;

más allá de eso: nada,

huesos, grasa, carne, pellejos,

libros a ver si llego a recuerdo,

memorias de un pueblo,

brújula de orilla y caminar a casa,

simple como la tripeperla,

la patecabra, el guppy del río,

"la finura", eso "es peo tuyo",

trampa de quien no es suyo,

cuando me vaya, me voy mío.

Buenos Aires, 30/08/2022




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