Porlamar
27 de septiembre de 2022





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La crueldad de los hombres no tiene límites
El perro Pipo observaba al reportero y caminaba de un lado a otro y a veces recogía uno que otro dátil que habían caído de los datileros que forman parte ornamental del jardín y de paso en sus troncos hacen vida ciertas orquídeas y bromelias.
Emigdio Malaver G. / emalaverg@gmail.com /@Malavermillo

1 Sep, 2022 | La sonrisa de una llovizna se asomó en la mañana, pero el astro rey con su goma impía borró la alegría del paisaje y el periodista Juancho Marcano, optó por regar las orquídeas y las bromelias del jardín que tenía días que no lo hacía, pues confiaba en que el aguacero vendría con su acariciadora visita.

El perro Pipo observaba al reportero y caminaba de un lado a otro y a veces recogía uno que otro dátil que habían caído de los datileros que forman parte ornamental del jardín y de paso en sus troncos hacen vida ciertas orquídeas y bromelias. El can parecía que deseaba hablar con Juancho y por eso estaba esperando a que terminara y cuando éste acabó su tarea, lo abordó:

- ¿Juancho por qué la crueldad de los hombres no tiene límites?

El periodista ante tal interrogante, observó a su perro detenidamente y como pensando a qué vendría tal pregunta, le comentó: “En realidad, Pipo, para semejante cuestión, yo no te tengo una respuesta precisa, pues esa contesta de tal conducta debieran dártelo unos estudiosos en la materia y no precisamente yo. ¿Pero por qué esa pregunta?”

- Porque sucede, Juancho, que estuve hablando con mi amigo Yey que vive por aquí cerca y a veces viene por ahí y conversamos en el portón y me dijo que escuchó decir a un amigo de su casa que un hombre que había trabajado cerca de las corridas de toros, contó que tuvo que retirarse, pues no pudo aguantar el sufrimiento de dichos animales cuando le entraba la banderilla en la piel, que hace que el toro dé mugidos de dolor cada vez que siente el dolor de dicha banderilla y no sólo eso, sino que antes de morir por dicha tortura, de sus ojos brotan lágrimas, así como lo oyes lágrimas, y aquello se vuelve un espectáculo doloroso y deprimente; pero mientras tanto están en las tribunas unos indolentes y estúpidos espectadores aplaudiendo semejante carnicería y sufrimiento”.

El periodista con las palabras dolorosas de Pipo clavadas en su mente, no le quedó más remedio que decir: “Es verdad que los hombres son unos inhumanos y más aún cuando se trata de irrespetar y hacerle daño a los animales”, comentó esto, abrazó a su perro y luego entró a la vivienda.




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