Porlamar
27 de septiembre de 2022





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La Virgen del Valle
El 8 de septiembre de cada año los neoespartanos, gente del Oriente y de todas partes de Venezuela y más allá, acuden en masa a su fiesta para participar en las misas que comienzan a medianoche y culminan con una solemne eucaristía presidida por el Obispo de nuestra Diócesis
Luis Longart Guerra

5 Sep, 2022 | Escribir sobre nuestra amada Virgen del Valle significa un honor y con genuino orgullo insular lo hacemos desde esta trinchera periodística. Ella es todo amor, bendiciones y esperanza para nuestro pueblo. Faltan palabras para enaltecer su majestuosidad y esplendor. Es la reina de los mares, nuestra tierra y su gente. Es la Madre de todos, incluso de aquellos que no profesan nuestra fe católica.

La historia nos enseña varias fechas emblemáticas relacionadas con la Virgen del Valle: 8 de septiembre de 1911, Coronación canónica por el Excelentísimo Antonio Maria Durán, Obispo de Guayana; 8 de septiembre de 1921, Patrona de la Diócesis de Guayana y correspondió a Monseñor Sixto Sosa su declaración solemne como Patrona de esta Diócesis integrada, para entonces, por los estados Bolívar, Sucre, Anzoátegui, Monagas, Nueva Esparta y los Territorios Federales Delta Amacuro y Amazonas, hoy estados; 16 de noviembre de 1981, fue proclamada Patrona de la Armada venezolana y además es Patrona de los pescadores y marineros y de los Guaiqueríes del Poblado de la ciudad de Porlamar. Según el Presbítero Rafael Maria Febres: "La Virgen del Valle es la imagen más antigua que se venera en el Nuevo Mundo".

Llegó septiembre, mes de luz, tradición y devoción por nuestra amada Virgen del Valle, el patrimonio y tesoro que tenemos los neoespartanos. Nos rendimos para honrarle, alabarle, adorarle y solicitar favores y peticiones con una confianza incólume e ilimitada, amparados en su poder divino y su incuestionable protección y socorro.

Los milagros de la Virgen del Valle son francamente innumerables. La pierna de perla, como lo señala Juan Heredia Piñerúa, la Bala de Arismendi, que refiere al escapulario que portaba el General patriota que le sirvió de coraza para salvarle la vida y el gran aguacero que cayó en medio de un terrible sequía a principios de los años 1600, según Leopoldo Espinoza Prieto, cronista de La Asunción, cuando los margariteños de entonces marchaban en romería implorando a nuestra Virgen del Valle agua para la Isla sedienta. En el Museo Diocesano reposan objetos de todo tipo que reflejan en forma clara y elocuente que contamos en el cielo con una Madre que vela por todos sus hijos. Desafortunadamente, en este momento histórico donde valores y principios se han desvanecido, se atentó contra ese tesoro sagrado de nuestra Virgen del Valle, pero afortunadamente, algunos de ellos fueron rescatados en las profundidades del mar por pescadores, quienes en gesto que los enaltece ahora y siempre, acudieron presurosos a devolver tan apreciados milagros a la Diócesis de Margarita.

El 8 de septiembre de cada año los neoespartanos, gente del Oriente y de todas partes de Venezuela y más allá, acuden en masa a su fiesta para participar en las misas que comienzan a medianoche y culminan con una solemne eucaristía presidida por el Obispo de nuestra Diócesis, en esta ocasión, Monseñor Fernando Castro Aguayo. Toda una hermosa manifestación de fe y devoción a la Virgen marinera.

Confieso que soy de los neoespartanos que se disgusta cuando a nuestra Virgen del Valle, la apodan "Vallita". Sí, su trono y Santuario está situado en la Basílica Menor en su honor, ubicada en la población del Valle del Espíritu Santo, que es otra cosa. Es como si usted escuchara a un ciudadano de origen portugués que, para referirse a la Virgen de Fátima, la llamase "Fatimita" o un francés llamara "Lourdita" a la Virgen de Lourdes. Entonces, déjense de eso, y no busquen ridículas "explicaciones" que carecen de sentido histórico, religioso y popular. Quizá no sea el más indicado para reprender a nadie por esto, pero así lo siento, lo digo y lo escribo.

Por último, hoy, cuando vivimos momentos difíciles, imploramos a nuestra amada Virgen del Valle, amparo y protección para nuestras Islas y Venezuela, y con la lucha de nuestro pueblo podamos salir pronto de esta inmensa tragedia y desastre que padecemos en la patria de Bolívar.




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