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27 de septiembre de 2022





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Juan Guaidó no existe ni aquí ni allá
La victoria de Gustavo Petro, en las presidenciales colombianas del pasado 29 de junio, dieron un vuelco total a la situación. El entonces presidente electo entre sus primeras decisiones, anunció la designación de Álvaro Leiva Durán, como su canciller.
JOSÉ GREGORIO RODRÍGUEZ jotaerre577@gmail.com

8 Sep, 2022 | La velocidad en el ritmo del restablecimiento de las relaciones de Colombia con Venezuela, es poco usual en el “mundo” diplomático. Queda claro que la ruptura se mantuvo en el tiempo, desde febrero del 2019, porque el gobierno de Iván Duque subordinó sus intereses y la soberanía de su país, a la estrategia geopolítica de los EEUU en esta parte del mundo.

Efectivamente, el anterior gobierno colombiano se convirtió en el “peón instrumental” de la política de los EEUU, para intentar derrocar al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro, por la vía de estimular un estallido social que procurara un pronunciamiento militar y eventualmente, la intervención de una fuerza multilateral de paz, o de guerra, según sea el cristal con que se mire.

La victoria de Gustavo Petro, en las presidenciales colombianas del pasado 29 de junio, dieron un vuelco total a la situación. El entonces presidente electo entre sus primeras decisiones, anunció la designación de Álvaro Leiva Durán, como su canciller.

A partir de ese momento, se produjeron varios contactos telefónicos entre los presidentes Petro y Maduro. Comenzó el descongelamiento de las relaciones entre ambos países.

Luego, el 28 de julio, en el Palacio de Los Leones, sede del poder ejecutivo regional en San Cristóbal, estado Táchira, en presencia del gobernador Freddy Bernal, se reunieron el canciller venezolano, Carlos Faria; y su “futuro” homólogo colombiano, Álvaro Leyva.

En ese encuentro se firmó el “memorando de acuerdo para restablecer relaciones, diplomáticas”, entre los dos países, inmediatamente después de la toma de posesión del presidente Petro, el pasado 7 de agosto.

Así ha venido sucediendo, el presidente colombiano designó como su embajador en Caracas, al experimentado parlamentario y dirigente político Armando Benedetti; y el presidente Maduro, nombró al ex canciller Félix Plascencia, como el embajador de Venezuela en Colombia.

Desde entonces se aceleraron los tiempos, el embajador Benedetti presentó cartas credenciales al presidente Maduro en el Palacio de Miraflores al día siguiente de su llegada a Caracas; y Félix Plascencia, entregó copia de las cartas credenciales al canciller del vecino país el mismo día de su llegada a Bogotá y esta semana al presidente Petro, en la Casa de Nariño.

Vale la reseña anterior para ubicarnos en contexto, para referirme fundamentalmente al espíritu “constructivo” con inocultable propósito de enmienda, con el cual el nuevo gobierno colombiano asume las relaciones entre ambos países. Y además de las claras señales en esa dirección, una entrevista ofrecida por el embajador Benedetti a la revista colombiana Semana, publicada este lunes no deja lugar a dudas. Veamos.

La entrevista arranca con intensidad, el embajador Benedetti, se refirió a la polémica afirmación de la ministra de Minas y Energía de Colombia, Irene Vélez, de comprar gas a Venezuela cuando se acaben las existencias en este país, y el embajador declaró: “Se equivoca la ministra, hay que hacerlo desde ya, hay que prever para guardar, siete años no es nada (…) La compra de gas de Colombia a Venezuela es necesaria porque nuestro país se quedará sin gas en los próximos siete años. Ellos ya tienen el gasoducto que sale del propio golfo de Maracaibo. Ellos ya tienen la explotación, un gasoducto, solamente habría que buscar unos 30, 40 kilómetros para que se pueda empezar a comercializar desde Colombia”.

Al hablar de sus primeros días de gestión en Venezuela, el embajador Benedetti afirmó: “el balance es muy positivo. Gustavo Petro no tiene un mes de posesionado y yo ya estaba en Venezuela como embajador, lo cual manda un mensaje de confianza al país vecino debido a la cercanía que tengo con el presidente. Si revisan, en menos de 24 horas hice algo que no ha hecho ningún embajador: me reuní con el presidente Nicolás Maduro; la vicepresidenta, Delcy Rodríguez; el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino; y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.

A una pregunta del periodista de la revista Semana sobre los temas tratados en la reunión con el presidente venezolano, Benedetti respondió: “hay una propuesta de Nicolás Maduro de que algunos empresarios, los más importantes de Colombia, vayan a hablar directamente con él. Yo he dialogado con algunos y les preocupa, según dijeron, que vayan a validar algunas faltas que se han cometido contra los derechos humanos. Yo les dije que es bueno ir. Si van, lo que hay que hacer es hablar de derechos humanos y, al mismo tiempo, mirar a qué acuerdo comercial se puede llegar con los empresarios venezolanos”.

También hablaron del tema de la seguridad de frontera, la paz, el restablecimiento de los vuelos aéreos, la migración y los colombianos presos en Venezuela.

Sobre el tema de las FARC y el ELN, el embajador colombiano fue claro para “atajar” a tiempo a los promotores de los falsos positivos en ambos países: “Yo no quise meterme en ese tema. No quiere decir que no lo vaya a hacer, pero no lo podía hacer el primer día. Si no, se empieza a contaminar el proceso. Yo lo que quiero es lograr un lenguaje de ambos lados de optimismo y alegría. Yo tengo que trazar una agenda para ver todos los temas y que en la conversación se incluya el de las FARC. Eso tiene que ser una agenda aparte. Ahora, quiero invitar a la gente que habla y dice que las FARC tienen dos campamentos en Venezuela, pero nosotros tenemos 70. ¿Por qué no se preocupan por los 70? ¿Por qué solo por los otros dos? Si inteligencia de Colombia tiene dos en la mira, faltan otros 70 aquí en el país. Quieren que Nicolás Maduro haga lo que el país no ha hecho, ¿por qué?”.

Sobre la posición de los EEUU por el nuevo espíritu de la relación colombo-venezolana, el embajador fue claro: “yo me reuní con los encargados de los negocios de Estados Unidos y Venezuela y con el embajador de Estados Unidos en Venezuela. Empecé la conversación afirmando que cualquier cosa que se vaya a hacer tiene que ir de la mano de Estados Unidos. Nada de lo que nosotros vayamos a hacer los va a coger por sorpresa. Reiteré que los canales estaban abiertos de forma directa para hablar conmigo cuando quieran, a la hora que quieran y del tema que sea”.

Al llegar al tema de la empresa venezolana de fertilizantes Monómeros, que opera en Barranquilla, y a la pregunta del periodista de Semana: ¿pasará definitivamente al gobierno de Nicolás Maduro?, el embajador Benedetti fue claro: “sí, eso quedó estipulado desde que el gobierno de Gustavo Petro reconoció al presidente Nicolás Maduro. Eso es de Venezuela, no es de Juan Guaidó, porque Guaidó no es nadie”.

“La seguridad alimentaria de este país (Colombia) depende de Monómeros. Por eso, nosotros tenemos que seguir con los ojos encima y mirar qué pasa con el sector financiero y de producción de esta empresa. A Estados Unidos, seguramente, no le gustará que hayamos devuelto muy rápido a Monómeros, pero la rapidez no depende de mí, sino que, si Gustavo Petro reconoce a Nicolás Maduro, lo que es obvio y claro es que es de ellos”.

Entonces el periodista preguntó; si cambia el control de la compañía, ¿cuál será su futuro y qué pasará con la sanción que le impuso Estados Unidos? Y el embajador respondió bien claro: “es una buena pregunta y es una responsabilidad que yo le he hecho entender a Estados Unidos. Esta es una empresa venezolana, pero está en Colombia y sus empleados son colombianos. Por eso, por estar castigando al Gobierno de Venezuela, terminarán afectando la seguridad alimentaria de Colombia. Hay un ejemplo: el Gobierno de Estados Unidos hoy manda 40.000 millones de dólares a la guerra en Ucrania, pero se pone de acuerdo con Ucrania y Rusia para sacar el trigo, y aquí, que tenemos a Guaidó, quieren venir a poner problema. Conclusión: las sanciones contra Monómeros impactarán a Colombia, no a Venezuela”.

Para finalizar la entrevista el periodista le dijo al embajador Benedetti, no puedo despedirlo sin preguntarle si se reunirá con Juan Guaidó.

La respuesta no dejó lugar a dudas: “Juan Guaidó no existe ni aquí ni allá”.




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