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27 de noviembre de 2022





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Lo que el viento se llevó
Y ahora apenas hace 5 días, el candidato Lula Da Silva, derrotó en las elecciones del pasado domingo 30 de octubre, al presidente en ejercicio de Brasil, Jair Bolsonaro, quién junto con Iván Duque, accionaron de la mano del señor Trump contra Venezuela.
JOSE GREGORIO RODRIGUEZ jotaerre577@gmail.com

3 Nov, 2022 | El 8 de agosto del 2017 nació en la capital de Perú, el tristemente célebre Grupo de Lima, el cual originalmente estaba conformado por 14 países. Los 12 que firmaron la declaración original: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, al que luego se incorporaron: Guyana y Santa Lucía.

Este grupo “nació” para apuntalar a la oposición política en nuestro país atrincherada en la Asamblea Nacional electa en diciembre del 2015, luego que su línea política insurreccional fracasó, después de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el presidente Nicolás Maduro el 1 de mayo de ese año, la cual le devolvió la paz política y social a Venezuela.

Su propósito fue sin duda, profundizar el proceso de debilitamiento institucional de la república, apoyando irrestrictamente la política intervencionista del gobierno de los EEUU, que en tiempos de Donald Trump se la jugó completa contra Venezuela; política, diplomática, económica y de alguna manera hasta militarmente, en alianza irrestricta con la oposición de nuestro país.

Papel protagónico jugó esa alianza continental, en la promoción en el mundo entero del desconocimiento de la reelección del presidente Nicolás Maduro Moros, en mayo del 2018 y en la ilegal “autoproclamación” del ex diputado Juan Guaidó, como “presidente interino” de nuestro país el 23 de enero del 2019.

Los presidentes de esos países inmediatamente “reconocieron” al diputado Guaidó y junto con los EEUU, comenzaron contra nuestra tierra, uno de los más feroces procesos de aislamiento diplomático, económico y comercial que nación alguna haya sufrido en el mundo en el siglo XXI.

Se convirtieron en el soporte fundamental de la política de paralelismo institucional auspiciada por la Casa Blanca y no sólo “legitimaron” un gobierno inexistente, acreditando embajadores, sino que además auspiciaron que los poderes públicos de los países que representaban, reconocieran un Tribunal Supremo de Justicia y un Ministerio Público paralelos.

Pero no conformes con eso, cohonestaron la aplicación de más de 600 medidas coercitivas unilaterales, destinadas a “quebrar” económica y políticamente la República Bolivariana de Venezuela.

No es menester recrear en estas líneas los episodios del asedio criminal ejercido contra nuestro país en estos tiempos, sino que a propósito de la elección de Luiz Inácio “Lula” Da Silva, como presidente de la República Federativa de Brasil, recordar qué pasó con los jefes de estado de los países del “autodestruido” Grupo de Lima.

Con el ex presidente del país sede del grupo, Pedro Pablo Kuczynski, comenzó el “desmembramiento” de la intentona de los países reunidos para actuar contra Venezuela. Efectivamente, el entonces presidente de la República del Perú al momento de la fundación del G-Lima, renunció a la primera magistratura de su país el 21 de marzo del 2018, por estar implicado en hechos de corrupción.

Luego correspondió el turno a Mauricio Macri, quién perdió las elecciones presidenciales en Argentina del 27 de octubre del 2019, con el candidato del Frente de Todos Alberto Fernández.

Recordemos que luego de que el 10 de diciembre del 2015, Macri asumiera el cargo, conjuntamente con el entonces presidente de Paraguay, Horacio Cartes, lideró una ofensiva diplomática continental para aislar a Venezuela, a la que luego del golpe de estado parlamentario en Brasil contra Dilma Rousseff, se sumó Michel Temer, para impedir que Maduro asumiera la Presidencia pro tempore de Mercosur.

Más adelante el candidato de Sebastián Piñera, perdió las elecciones en Chile, con Gabriel Boric.

De Honduras, se ocupó primero la Fiscalía de Nueva York, cuando el investigador Jason Richman, declaró que “tener evidencias de que el ex presidente de ese país y activo militante de la causa anti venezolana, Juan Orlando Hernández, y su hermano, el ex diputado Juan Antonio ‘Tony’ Hernández, recibieron dinero del narcotraficante Joaquín ‘Chapo’ Guzmán. Un tiempo después, en noviembre del 2021, Xiomara Castro, esposa del depuesto presidente Manuel Zelaya, fue electa como jefe de estado, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar la primera magistratura de ese país.

México marcó distancia del Grupo de Lima, desde que Andrés Manuel López Obrador, asumió la presidencia de ese país de Norteamérica en diciembre del 2018, quien se negó a continuar en ese grupo.

La nueva relación con Panamá la marcó Maduro, cuando se conoció el resultado de la elección presidencial en ese país en mayo del 2019, le envió un mensaje al presidente electo en los siguientes términos: “El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, honra y ratifica los procesos populares de decisión como garantía de soberanía, democracia y paz para nuestros Pueblos y felicita al Presidente electo de la República de Panamá, Laurentino Cortizo Cohen, por la victoria democrática alcanzada”.

De la Colombia del binomio Duque-Uribe, se ocupó el pueblo colombiano, el cual eligió por primera vez en su historia, a un jefe de estado con ideas progresistas, en la persona de Gustavo Petro, quien por cierto acaba de visitar la ciudad de Caracas para reunirse con su par venezolano, Nicolás Maduro, con quien suscribió un documento de 11 puntos.

En el camino, también quedó el “padre de la criatura”, Donald Trump, cuyo gobierno ejerció como “manager” del grupo mientras ejerció la presidencia de los EEUU.

Y ahora apenas hace 5 días, el candidato Lula Da Silva, derrotó en las elecciones del pasado domingo 30 de octubre, al presidente en ejercicio de Brasil, Jair Bolsonaro, quién junto con Iván Duque, accionaron de la mano del señor Trump contra Venezuela.

En la vía también el pueblo boliviano eligió como presidente a Luis Arce, dirigente del mismo partido político (MAS) del derrocado Evo Morales.

Me perdonan si se me pasó señalar algún episodio importante en esta breve crónica, pero la cantidad de información que estamos procesando luego de la victoria de Lula en Brasil, y la visita de Gustavo Petro a Venezuela, mantiene congestionado el “disco duro” de nuestro cerebro.

Lo que es una verdad irrefutable es que todos los que se confabularon para derrocar al presidente venezolano, los que menos están “fuera de circulación” política y Nicolás Maduro, duro ahí, sigue “atendiendo el teléfono” en Miraflores.

Para identificar a este grupo de anti venezolanos, se viene a mí memoria el título de una película de todos los tiempos “Lo que el viento se llevó”.




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