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Cinco años el segundo gobierno de Nicolás Maduro (2018-2023)
Los resultados evidencian el fracaso de la política abstencionista, de máxima presión contra la economía venezolana, y confirman su desconexión con la gente del común.
JOSÉ GREGORIO RODRÍGUEZ R. Jotaerre577@gmail.com

25 May, 2023 | Si en los 14 años de ejercicio del presidente Hugo Chávez (1999-2013), su gobierno estuvo permanentemente acechado y se fraguaron cualquier cantidad de conspiraciones, como el golpe militar del 11 de abril del 2002 y el paro petrolero, que desde el 02 diciembre de ese año y hasta el 09 de febrero 2003, mantuvo por 62 días paralizada la industria petrolera venezolana, arrojando como resultado que Venezuela perdiera más de 20 mil millones de dólares y el PIB cayera casi 20 puntos; los dos gobiernos que hasta ahora le ha tocado dirigir al presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros, no han estado exentos de amenazas y conspiraciones de todo tipo para intentar derrocarlo por la vía violenta y hasta atentar contra su vida.

Desde que Nicolás Maduro asumió por primera vez el gobierno nacional como presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, la ofensiva contra su gobierno y la revolución bolivariana ha sido implacable, sin embargo, en esta oportunidad nos referiremos a las principales situaciones que le ha tocado superar en este segundo gobierno, al cumplir 5 años de su reelección el pasado 20 de mayo.

En esa ocasión, Nicolás Maduro alcanzó 6.248.864 (67.84%) votos; contra 1.927.958 (20.93%) del candidato opositor, Henry Falcón y 1.015.895 (10.82%), del también antichavista, Javier Bertucci.

Dos meses y pocos días después de su reelección, 4 de agosto de 2018, el presidente intento de magnicidio, cuando dos drones armados con explosivo C4 sobrevolaron el desfile militar que con motivo de conmemorarse el 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), se realizaba en la avenida Bolívar de Caracas.

Ese mismo año, el 8 de septiembre, el diario estadounidense The New York Times, publicó un informe en donde daba cuenta de las reuniones secretas entre funcionarios estadounidenses y oficiales militares venezolanos que planeaban un golpe de Estado contra Maduro. CNN confirmó el informe, que describió una serie de encuentros con ese propósito en el transcurso del año.

A partir del 05 del 2019, luego que el diputado Juan Guaidó, asume como presidente de la AN, la oposición atrincherada en la AN decide “echar el resto” y el 23 de enero, el presidente del Parlamento se proclama en una plaza pública como "presidente encargado" de Venezuela, con apoyo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y medio centenar de países, que desconocen la reelección de Nicolás Maduro.

No es menester de estas líneas referirnos nuevamente a la historia de las “ejecutorias” del señor Guaidó ese año, sólo recordar el concierto Venezuela Aid Live, del 23 de febrero de 2019 en Cúcuta, Colombia; y la fallida intentona de golpe de estado del 30 de abril de ese mismo año que sólo sirvió para facilitar la fuga del país hacia España, de Leopoldo López, para ilustrar lo que le tocó enfrentar al presidente Maduro a partir del 2019.

El año 2019 transcurrió con una oposición cuya una línea política fue viajar por el mundo solicitando muchas más sanciones económicas contra el pueblo venezolano, intentando provocar una explosión social para facilitar un pronunciamiento militar y procurar la “invasión” de nuestro territorio por fuerzas de ocupación extranjeras, que impusieran por la fuerza el gobierno del señor Guaidó.

Así llegamos al año 2020, el antichavismo parlamentario reelige a Guaidó como presidente de la AN, para mantener ante el mundo la parodia del “gobierno interino”, y en medio de una poderosa crisis económica exacerbada por un cruel paquete de medidas coercitivas unilaterales, impuestas por el gobierno de los EEUU y sus aliados del mundo contra Venezuela y su pueblo.

Para completar, el 13 de marzo del 2020, el gobierno nacional anunció el primer caso confirmado de Covid-19 en nuestro país. Las autoridades suspendieron las actividades académicas y casi de inmediato declararon la cuarentena. Después de dos meses y medio, se aprobó una flexibilización con el reinicio de actividades en ocho sectores de la economía desde el primero de junio. Lo llamaron “el método venezolano”: un esquema que alternaba cinco días de trabajo seguidos de diez días de cuarentena. A finales de la primera semana lo cambiaron a siete días de trabajo, seguidos de siete días de cuarentena.

Tampoco quiero extenderme en la explicación de las políticas públicas que el gobierno nacional puso en marcha para enfrentar la pandemia que todavía sobrevive en el mundo, pero la verdad ha sido exitosa. A los números me remito. Sólo destacar que, a pesar de la difícil situación de salud pública ocasionada por la pandemia, ni el gobierno de los EEUU, ni sus aliados en el mundo, ni la oposición política que propició las sanciones, se les “arrugó el corazón” para flexibilizar las sanciones y facilitar el acceso a los recursos que le pertenecen a los venezolanos y que se encuentran “secuestrados” en otros países. Por el contrario, apostaron a una “emergencia sanitaria” para acelerar la “caída del régimen”. Se quedaron con “los crespos hechos”.

El 03 de mayo de ese año, se produce el intento de invasión paramilitar conocido como Operación Gedeón, la cual, junto con el concierto en Cúcuta con la posterior intentona de invasión a Venezuela, y el fallido golpe de estado, ocurridos el 2019, constituyen la trilogía más vergonzosa de las iniciativas político-militares conducidas por el señor Guaidó.

Ese mismo año, el 06 de diciembre se realizaron las elecciones para escoger 277 nuevos diputados a la AN. El PSUV y sus aliados se alzaron con la victoria y 253 diputados, la Alianza Democrática con 18, la Alianza Venezuela Unida con 02, la Alternativa Popular Revolucionaria con 01 y los indígenas con 03. Esta AN inició funciones el 5 de enero de 2021 y las cesará el 5 de enero de 2026

El 05 de enero se instala la Asamblea Nacional para el período 2021-2026, y el diputado Jorge Rodríguez (PSUV), asume la presidencia de la AN.

A pesar de que el período de la Asamblea Nacional de mayoría opositora elegida en 2015 venció el 5 de enero de 2021, los capitostes del extinto parlamento, deciden extender la vigencia de la AN de 2015, declarándose como AN legítima y en consecuencia prolongar el “interinato” de Guaidó.

Poco a poco, forzados por las circunstancias y sin ninguna victoria política de importancia que exhibir durante la aventura del “interinato”, la oposición extrema va regresando a la ruta democrática, constitucional y electoral. Deciden participar en las mega elecciones regionales y municipales del 21 de noviembre de 2021.

Los resultados evidencian el fracaso de la política abstencionista, de máxima presión contra la economía venezolana, y confirman su desconexión con la gente del común.

Los resultados fueron reveladores. Se eligieron 23 gobernadores y 335 alcaldes. 19 gobernaciones quedaron en manos de los candidatos del PSUV y sus aliados y 04 la obtuvieron candidatos opositores. Las 335 alcaldías quedaron distribuidas de la siguiente manera; PSUV y sus aliados, 210; Plataforma Unitaria, 62; Alianza Unitaria,39; Fuerza Vecinal, 10, Unión y Progreso,04; Alianza Lápiz, 02; Centrados en la Gente, 02; MOVEV, 01 y; otros, O5.

Transcurre el 2022, y la inmensa mayoría de los actores externos, así como casi todos los partidos de oposición venezolanos comenzaron a cambiar su política hacia el gobierno de Nicolás Maduro, mientras se terminó de desvanecer la política de “máxima presión” lanzada por la administración Trump y sus socios en 2019. La política, que consistió en mayores sanciones económicas, presión política y ocasionales amenazas de fuerza militar, fracasó. A pesar de reconocerlo como presidente interino, sus promotores no lograron instalar a Guaidó en el poder. Tampoco lograron derrocar a Maduro. Por el contrario, la política de máximo hostigamiento consolidó a las fuerzas de la revolución en el poder político.

Ese mismo año, el 2022, se comenzó a registrar un repunte de la economía cuya evolución todavía está en pleno desarrollo. Para muchos, el desempeño económico en lo adelante determinará la permanencia de Nicolás Maduro en la presidencia, de cara a las elecciones presidenciales constitucionalmente previstas para el año 2024.

Así llegamos a este 2023, año del que no han transcurrido ni cinco meses completos y en Venezuela ha pasado de todo.

El 5 de enero los integrantes de “liga de ex parlamentarios” que se autodenomina “AN legítima 2015”, decidieron defenestrar a Juan Guaidó, de la extravagante figura denominada “presidencia interina”. Aun cuando no se sabe bien cómo terminará este episodio, lo sucedido hasta la fecha con esta “nueva forma” del ejercicio opositor de la política, parece confirmar que se trata de una disputa por el acceso a los recursos ilegítima e ilegalmente administrados por esa espuria figura, que están colocados en el exterior.

Por si fuera poco, todo lo que ha tenido que enfrentar, el pasado mes de marzo el presidente Nicolás Maduro denunció un monumental caso de corrupción, en el que resultaron implicados algunos cercanos colaboradores, pero sin que le temblara el pulso tomó medidas ejemplarizantes y solicitó tanto al Ministerio Público como al Poder Judicial, las más severa y estricta aplicación de la ley sobre quienes resulten culpables.

La trama, aunque con menor exposición pública, todavía está en pleno desarrollo y parece que todavía falta mucho por conocer, en todo caso luce sincera la disposición del presidente de investigar hasta las últimas consecuencias. ¡Caiga quien caiga!

Pido excusas por algunas omisiones. A medida que iba escribiendo y consultando datos, aparecían algunas cosas que privilegiaba sobre otras. De eso se trata, de una visión personal sobre un proceso que aún está “muy caliente” para examinarlo con absoluta objetividad.

Asuntos como los reiterados “procesos” de diálogo entre el gobierno y las diferentes “oposiciones”, y algunas consideraciones sobre las casi mil medidas coercitivas unilaterales aplicadas contra nuestro país, pienso deben tener un tratamiento explícito que los examine en su exacta dimensión. La verdad, la solicitud de más sanciones contra el país todavía está presente en el discurso de importantes dirigentes opositores.

La verdad es que el propósito de estas líneas es fundamentalmente reconocer la enorme capacidad de resiliencia, y el extraordinario manejo que de la política ha tenido el presidente Nicolás Maduro, para salir airoso de esta poderosa y prolongada conspiración activada en su contra.




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