Porlamar
23 de julio de 2024





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¿Cuál es el argumento que no se puede rebatir?
Después que conversó y que caminaron por ahí para ver si miraban al peludo, se regresó a su hogar, porque ya era hora no sólo de cenar sino de tomarse las respectivas pastillas que la gran mayoría de los adultos mayores exigen a su edad
Emigdio Malaver G. /emalaverg@gmail.com /@Malavermillo

9 Nov, 2023 | El periodista Juancho Marcano salió a dar una vuelta por casa de unos vecinos, pues supo que uno de los perros desde la noche anterior había salido y no había regresado a casa, por tanto, estuvo preguntando qué había pasado y qué se había hecho el can que siempre estaba cuando más en la puerta de la vivienda vigilando las niñas del vecino.

Después que conversó y que caminaron por ahí para ver si miraban al peludo, se regresó a su hogar, porque ya era hora no sólo de cenar sino de tomarse las respectivas pastillas que la gran mayoría de los adultos mayores exigen a su edad, para controlar ciertas cosas y tratar de mantener la salud que a medida que pasa el tiempo va perdiendo condiciones y la agilidad, la visión y otras funciones que hacía el cuerpo humano, que ya no son las mismas.

Cuando llegó a la vivienda, su perro Pipo, como siempre, lo esperaba en el portón moviendo la cola y buscando como hacerle cariño y abrazarlo, pues para los canes un tiempo humano para ellos, es mucho más largo, lo cual entendía el periodista y por eso lo abrazó y después le explicó que el perro Yey, se encontraba extraviado y no había regresado a casa y no lo habían visto desde la noche anterior. “Es bien extraño, dijo el perro, porque nosotros si estamos de parranda con una hembra, vamos y regresamos, a diferencia del gato que puede pasar hasta tres o más días, procurando y peleando por una gata en celos y no regresa a casa, sino después de los mencionados días. Por eso, Juancho, nos debe preocupar la desaparición de Yey”.

- Pero lo preocupante, Pipo, es que no lo han visto y se buscó por la orilla de la carretera principal y tampoco está por ahí, o sea se deduce que no fue atropellado por un automóvil, dijo el periodista.

Pipo calló y quiso cambiar la conversa y le comentó a Juancho, algo que había escuchado en la emisora Comunitaria: “Sucede, Juancho, que hoy oí que hay un argumento que no se puede rebatir, aunque usted no lo crea, y no te voy a preguntar, sino que te lo voy a decir, porque sé que lo vas a contestar, por eso te digo que el único argumento que no se puede rebatir es el silencio, y es así porque cuando tus palabras no sean mejores que el silencio, es mejor callar”.

El periodista no le quedó más remedio que callar y darle la razón a su perro.




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