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13 de julio de 2024





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Le concederán la Orden Andrés Bello en su segunda clase a Sor Elena Salazar
Hoy temprano, mientras degustaba mi café negro y editaba unos poemas de un cliente, recibí una grata noticia que ahora les comparto con mucha emoción.
Juan Ortiz

10 Nov, 2023 | La Compañía Nacional de Teatro ha reconocido la amplia y prolífera trayectoria en el mundo teatral como escritora de guiones, investigadora, crítica y docente de la profesora Sor Elena Salazar, quien ha sido mi mentora y amiga durante casi 20 años. Para celebrar su ahínco y entrega, se decidió conferirle la Orden Andrés Bello en su Segunda Clase.

Este reconocimiento no es más que un espaldarazo a una vida dedicada a las artes escénicas desde la pluma y el papel, no solo investigando profusamente, sino también generando textos dramatúrgicos de una gran profundidad.

Todo empezó desde temprano, en la adolescencia, cuando Sor Elena pasaba horas y horas en la biblioteca del Liceo Dr. Francisco Antonio Rísquez leyendo «Fuente Ovejuna» y «Hamlet». Esa iniciación con los clásicos de la literatura marcó su camino, y más adelante la llevó a apuntar sus ojos a la capital venezolana para forjarse en letras y estudiar más a fondo este universo.

Años después, llegada a Caracas, fue aceptada en la Facultad de Letras de la UCV. Haber cursado estudios allí le permitió conocer más prolijamente el teatro, lo que le hizo desarrollar el hábito de visitarlo, y, de manera inevitable, vivirlo. Este amor pudo verse reflejado claramente en la escogencia de sus posteriores oficios y su desempeño en los mismos.

Con el tiempo, y luego de su graduación, Sor Elena Salazar trabajó 11 años ininterrumpidos —Entre 1984 y 1995— como profesora de Historia Social del Teatro y Lengua y Comunicación en la Escuela de Artes Escénicas César Rengifo —de la cual fue miembro fundador—. Dicha institución se encontraba —y persiste— en la esquina del Cuño, Caracas, y pertenecía al CONAC.

En las paredes de este recinto, a la par que ejercía su labor docente, la profesora ahondó en los manuscritos de Rómulo Gallegos y del epónimo —Rengifo—, y se volvió una apasionada de sus obras. Este accionar terminó repercutiendo hondamente —sin que ella buscase— en su producción literaria próxima.

En conjunto con Salazar, fueron doce los profesores fundadores de aquel icónico espacio educativo abocado al universo de las tablas. Allí, la profesora compartió con figuras de la talla del actor Luis Pardi (+) —quien fungió como director en su momento—, Elías Martinelli —del grupo Rajatabla—, Orlando Rodríguez, Nelson Chacón, Peran Erminy —crítico de arte—, Lola Ferrer, Rocío Rovira, Alexis Echenagucia, entre otros grandes.

Su pasión se hizo tan densa que la tesis de maestría de la profesora Sor Elena en la USB versó sobre las tablas, y a este trabajo lo tituló “Las Máscaras de lo Universal en Gallegos y Ayala Michelena”. El texto resultó de tal valía que, pasado un tiempo, Monte Ávila Editores tomó la acertada y necesaria decisión de publicarlo.

Las fiebres propias del arte de Lope de Vega no cesaron con ese primer trabajo de grado, y esto se refleja en la tesis doctoral de Salazar, la cual también tuvo como eje central al teatro. En este caso se trajo a la palestra a un controversial personaje, al que el mismo Simón Bolívar consideró el precursor del proceso independentista neoespartano; el texto se tituló: “Lope de Aguirre: de la crónica a la dramaturgia en Lope de Aguirre Traidor”.

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Esta otra obra, como era de esperarse, también resultó de gran valor investigativo, al punto de que la Universidad de Oviedo, España, mostró su interés en ella y decidió publicarla en 2012.

Yo pude vivir de cerca la pasión de la profesora por las tablas en la UDO Nueva Esparta, pues fui su alumno en varias cátedras asociadas a las letras. Allí, en las aulas de nuestra «alma mater», Salazar nos inculcaba el amor por los clásicos. Ella ha sido para mí una persona de gran valor en mi formación literaria, un ejemplo a seguir, no en vano está en los agradecimientos de mi ópera prima y es quien prologó la misma —y hablo de la novela «En La Boca de los Caimanes»—.

Desde aquí, desde este rincón transeúnte, no solo celebro este merecido reconocimiento, sino también la vida y obra de esta insigne neoespartana, fiel estampa del ingenio de la mujer guaiquerí. Dios le bendiga siempre, estimada profesora Sor Elena Salazar, y que siga la buena cosecha de lo que bien ha sabido sembrar.




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