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25 de febrero de 2024





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Democracia y Constitución: ¿Siguen vigentes?
Un ejercicio oportuno acerca de la tendencia electoral al comienzo de este febrero 2024, nos indica que en el supuesto de que haya elecciones aceptables, la competencia estará centrada en cuatro alternativas.
Jacinto Marín

6 Feb, 2024 | La rehabilitación de María Corina Machado para ejercer sus derechos constitucionales es el enigma político de mayor trascendencia en la historia contemporánea de Venezuela. Unos derechos que le han sido arrebatados por las fuerzas del oficialismo imperante, pero que a contrapelo le ha permitido desarrollar un liderazgo de carácter extraordinario, desplazando con creces al aluvión chavista-madurista de los últimos 25 años, en una correlación en la cual María Corina crece y crece, mientras Maduro va cuesta abajo y con todas las de perder bien feo en unas elecciones libres y competitivas. Solo el fraude y el malandrismo judicial podrán impedir que María Corina gane la elección presidencial en este 2024.
El gobierno va a establecer un cronograma electoral adaptado a su conveniencia y con aparente base social a través de la participación de varios sectores, pero más allá de la conveniencia, el gobierno busca afanosamente darle un soporte de legitimidad a la candidatura de Maduro. Esa es su mayor preocupación.
Pero así como el ascenso de María Corina ha sido indetenible, el deterioro del gobierno es cada vez mayor y sin perspectivas de recuperación en el corto plazo. Ellos saben que esa es la verdad y para contrarrestarla desarrollan en extremo las ansias por el poder y el dinero. Esa es la verdadera razón de su existencia; no hay otra porque todo lo demás ha sido fantasía y engaño, como es el caso del socialismo del siglo21. Estamos a 214 años sin haber asimilado el ejemplo de sensatez dado por Vicente Emparan cuando ante la multitud caraqueña dijo: ‘’si ustedes no me quieren, pues yo tampoco quiero mando’’, renunciando así al cargo de gobernador de la provincia.
Lo que está ocurriendo en Venezuela no es cuestión de la tradicional alternabilidad soportada en la Constitución nacional y otras leyes, no; lo que ocurre es algo insólito y aberrante; es el secuestro de los poderes públicos para ponerlos al servicio de la élite gubernamental y anular cualquier otro recurso residual y anclado en la democracia como sistema de gobierno y régimen para elegir. Para unos eso es ‘’democracia simulada’’ y para otros es simplemente dictadura. A fin de cuentas, el drama de Venezuela es que una minoría niega absolutamente los derechos de la mayoría.
No todos los que ejercen el poder con mano dura actúan de la misma manera; unos pretenden ser discretos y otros actúan sin importarles un carrizo la legitimación de sus cargos. ‘’Lo hago así porque me da la gana’’ parece ser su razón bíblica, pero tampoco lo es, sencillamente porque no creen en la biblia, ni en la democracia y mucho menos en la Constitución nacional. Su razón es la coerción, la fuerza y la violencia, las cuales ejercen bajo la coraza del monopolio. Ellos son los mismos que aprobaron la Constitución actual en el año 1999, editándola en tamaño miniatura para que todos la leyeran bajo el designio de que era la mejor constitución del mundo; ahora ni siquiera la mencionan.
Los procedimientos fraudulentos para perpetuarse en el poder están a la vista, no hay escrúpulos y son grotescos por demás, aparentando que los ciudadanos no se percatan y sin importarles un comino lo que piensan más de 50 gobiernos en el mundo encabezados por Estados Unidos y la Unión Europea. El desprecio que hacen de la Constitución nacional es tal que la invalidan para sobreponer una malsana disposición de la Contraloría General de la Nación en el caso de la inhabilitación de María Corina Machado. La Constitución establece que toda inhabilitación debe estar precedida de una sentencia judicial definitivamente firme y sin embargo para ellos eso no importa. Después de todo el mantra popular ha establecido la irrefutable ley, según la cual ‘’sin María Corina no habrá elecciones libres y limpias’’.
Un ejercicio oportuno acerca de la tendencia electoral al comienzo de este febrero 2024, nos indica que en el supuesto de que haya elecciones aceptables, la competencia estará centrada en cuatro alternativas. La primera estará confrontada por María Corina Machado y Nicolás Maduro. En la segunda, la pugna será entre Nicolás Maduro y un candidato designado por María Corina Machado. La tercera alternativa tendrá como competidores a María Corina Machado y un candidato designado por el oficialismo; mientras que en la cuarta alternativa la confrontación será entre un candidato designado por María Corina Machado y otro designado por el oficialismo en sustitución de Maduro. Además, habrá cuatro candidaturas de personas consideradas adláteres del gobierno y que actuarán simplemente para perturbar a la candidatura que represente a la oposición.
Lo que no admite duda es que cada día que pase nos acercamos más al final del conflicto político. Las presiones, tanto internas como externas, empujan al gobierno a tomar decisiones definitivas. No es cuestión de años ni de meses; las próximas semanas el país conocerá los escenarios finales respecto a las elecciones libres y limpias. La crispación ya está en los extremos y los tiempos de espera apremian. En abril próximo tendremos un nuevo panorama, positivo o negativo para las grandes mayorías, pero viene, y ya está cerca.




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