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20 de junio de 2024





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Nariz: ¡Aquí algo huele mal! (II)
En muchos casos, la ira reprimida que se demuestra con la rinitis puede que no tenga su origen en una persona específica sino por alguna situación particular que se está viviendo y que ocasiona repugnancia o rechazo.
Rafael González rafael.biomagnetismo@gmail.com / @bio_rafael06

7 Feb, 2024 | En la entrega anterior comenzamos a biodescodificar los conflictos biológicos que afectan nuestro sentido del olfato, iniciando con los pólipos nasales. Decíamos que nuestra nariz y los síntomas que en ella se presentan van a guardar relación con nuestra competencia intuitiva, el reconocimiento que tenemos de nosotros mismos así como con nuestra capacidad o incapacidad para enfrentar situaciones que se nos presentan a lo largo de la vida y donde cada tipo de afección tendrá sus connotaciones particulares.
RINITIS: comprende una inflamación de la mucosa nasal que tiende a ser molesta y normalmente viene acompañada por ciertos síntomas característicos, que con frecuencia se manifiestan durante las primeras horas del día, como secreciones nasales, escozor, estornudos y lagrimeo. Con frecuencia vemos que las personas que padecen de esta enfermedad ven afectada su capacidad respiratoria y pueden presentar también sinusitis, alteración en el sueño, dolores de cabeza e irritabilidad.
En el caso de la rinitis, la descodificación biológica expone que la programación de la misma corresponde a la existencia inconsciente de un conflicto de separación con sensación de un peligro acechando, ya que hay “algo que huele mal” y por eso también se hace presente la rabia. En este caso encontramos que existe una anticipación negativa de los problemas; es decir que la persona tiende a prever situaciones que aún no han tenido lugar (y que seguramente nunca ocurrirán), de forma pesimista y negativa.
La biología le señala a la persona que padece de rinitis que se mantiene viviendo en un estado de angustia, “olfateando” e intuyendo algo sucio o peligroso que le puede ocasionar algún daño, por lo que tenderá a tratar de “expulsar de su territorio” mediante el estornudo eso que es sospechoso o potencialmente dañino, aquello que se está tramando o forjando y que puede resultar perjudicial.
Por otra parte, las secreciones nasales líquidas que acompañan a la rinitis son la silenciosa manifestación de la necesidad de ayuda o de apoyo, entendiéndose que también se presenta dificultad con la autovalorización, reprimiendo un llanto infantil y tendiendo al victimismo.
En muchos casos, la ira reprimida que se demuestra con la rinitis puede que no tenga su origen en una persona específica sino por alguna situación particular que se está viviendo y que ocasiona repugnancia o rechazo.
Si sufres de alguno de los tipos de rinitis, la invitación es analizar cuál es la situación o persona cuya presencia o cercanía te ocasiona contrariedad. Toma conciencia de qué o quién te está causando temor, sensación de peligro, rabia, preocupación, ira, asco o rechazo. Ese “darse cuenta” te permitirá cambiar el modo como venías contemplando esas relaciones o situaciones, resintiéndolas y accionando para romper la incoherencia presente mediante los cambios que deban hacerse o, si es necesario, alejarte de lo que te está afectando.
A partir de ese momento comenzarás a liberarte de la rinitis.

Este artículo tiene fines informativos. No debe ser considerado como forma de diagnóstico, prescripción o tratamiento médico. Si es de su interés el tema aquí tratado debe antes consultar con el personal calificado.




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