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Fernando Serra: un salvaguarda de la memoria cultural neoespartana
Hoy por hoy, el maestro cumple con una necesaria labor de cronista virtual del estado Nueva Esparta en sus diversas redes. Allí, quienes le seguimos tenemos acceso diariamente a sus “Crónicas del camino”
Juan Ortiz

6 Jun, 2024 | Fernando Serra es un multifacético margariteño nacido un miércoles 17 de enero de 1956 a las tres de la tarde en la ciudad de Pampatar.

Margariteño de pura cepa

Es hijo de Margarita Serra, recia estampa de la mujer margariteña cuyo esfuerzo y tesón le permitieron levantar una de las bodegas más importantes de aquel icónico pueblo pesquero neoespartano (La bodega de Margarita).

Su padre fue el macanagüero Anselmo Valerio, un conocido vendedor de perlas de la ínsula. Estamos hablando del mismo ciudadano de la sal que estuvo preso junto a Jóvito Villalba en la época de Juan Vicente Gómez y quien también dio nombre al personaje “Anselmo el margariteño”, de la emblemática novela venezolana «Oficina N.° 1», de Miguel Otero Silva.

La escuela: su segundo hogar

A mediados de la década de los sesenta, el pequeño Serra cursó sus estudios primarios en la Escuela José Joaquín de Olmedo en Pampatar. Ya entrado en la juventud —iniciando la década de los setenta—, Fernando siguió su proceso educativo secundario en el Liceo Nueva Esparta de Porlamar.

Un joven amante de la crónica y el deporte ciencia

Mientras pasaba por esa etapa formativa, Serra destacó en distintas disciplinas culturales y deportivas, siendo algunas de sus pasiones la crónica escrita y hablada y el deporte ciencia, el ajedrez. En 1974, su afecto por el desarrollo social de su comunidad lo llevó a cofundar junto a otros jóvenes del pueblo la Asociación Cultural y Deportiva Pampatar.

De la mano de los grandes en pro de la comunidad

En dicho espacio, conjuntamente con el gran Rosauro Rosa Acosta, se llevó a cabo una labor sumamente importante en pro del desarrollo cognitivo, deportivo y cívico de la juventud de la localidad. En aquella misma época, la pasión de Serra por el deporte ciencia lo orilló a ser miembro fundador de la liga de ajedrez del municipio Maneiro.

Con su barca rumbo al saber, siempre al saber

Luego de haberse graduado de bachiller con excelentes notas, este hijo de Pampatar fijó rumbo a la Universidad de Oriente (UDO), Núcleo de Guatamare, y desde allí zarpó al Núcleo de Cumaná, donde estudió Sociología y se recibió con ejemplares calificaciones en 1981.

De la tragedia que lo llevó al amor

El amor tocó a su puerta en el momento más inusitado, en 1978, mientras estaba de vacaciones en la Isla. En aquel entonces, ocurrió un lamentable accidente en Pampatar: una niña de tres años murió atropellada. Serra fue al velorio, y, sin esperarlo, cruzó miradas con Nelis Romay Briceño, una odontóloga maracucha que cautivó su corazón.

La familia: núcleo fundamental

Tres años después de haberse suscitado el flechazo —ya graduado Fernando y ambos con un futuro portentoso por delante—, la pareja contrajo nupcias el 12 de julio del 1981, en Maracaibo. La boda fue auspiciada por el sacerdote Roberto Luker, quien tiempo después llegó a ser obispo y arzobispo de la diócesis de Coro.

El matrimonio volvió a la tierra de la sal y comenzaron la construcción de su hogar, el cual cimentaron en el amor, el respeto, la solidaridad y cuanto valor necesario fuera posible. Un año después de su unión, el 30 de enero de 1982 nació la primogénita de su querer, María Fernanda Serra Romay, quien hoy por hoy es una reconocida odontóloga con especialización en ortodoncia y cirugía.

Cuatro años después, la providencia les bendijo permitiéndoles completar el par de tripones. Fue así como el 14 de mayo de 1986 nació Fernando Serra Romay, quien hoy es un exitoso ingeniero de sistemas, especialista en programación. Causalmente, Serra hijo también es ejecutante de guitarra clásica, otro fruto de las simientes de Lauro, Díaz y Lazarde, y, además, en su momento (2002) fue miembro de la selección juvenil de basquetbol del Estado Nueva Esparta.

Fernando Serra, un hombre que no para de aprender

Siempre ávido de conocimiento, y con altas ganas de superarse día a día, cuatro décadas después de haberse titulado de sociólogo, Fernando Serra se recibió de abogado en la Universidad de Margarita (Unimar, 2021).

Por si fuera poco, ese mismo año se licenció en Comunicación Social en la Universidad Bolivariana de Venezuela. Asimismo, el maestro hizo una especialización en Gestión Judicial en la Escuela de La Judicatura de Venezuela. Para optar por este último olivo académico, Serra hizó una investigación sobre la implementación de Los Centros Comunales de Protección del Niño y Adolescentes en los barrios y comunidades de la Isla de Margarita. Un proyecto que, como puede leerse, tuvo y tiene un propósito loable y trascendental.

De los oficios y el servicio al prójimo

A lo largo de su carrera, Fernando ha ejercido diversos cargos de asistencia al prójimo, entre ellos: director del Ministerio de la Familia del estado Nueva Esparta (en el último gobierno de Rafael Caldera), director del Servicio de Orientación Integral S. O. I., de La Salle; jefe del Departamento de Investigación y Pasantías, director de Servicios Estudiantiles y de Extensión del Instituto Universitario Antonio José de Sucre; orientador del Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes del Municipio García del Estado Nueva Esparta y presidente de la Fundación Centro Insular de Prevención a las Adicciones, Fundacipa.

Como profesor universitario, Serra impartió las siguientes cátedras en los diversos planteles en los que ejerció la docencia: Sociología y Psicología; Técnicas y Hábitos de Estudio; Metodología de la Investigación; Epistemología de la Investigación e Introducción al Conocimiento Científico. Igualmente, fue asesor y tutor de trabajos de grado.

Fernando Serra: un salvaguarda de la memoria cultural neoespartana

Hoy por hoy, el maestro cumple con una necesaria labor de cronista virtual del estado Nueva Esparta en sus diversas redes. Allí, quienes le seguimos tenemos acceso diariamente a sus “Crónicas del camino” y sus diversas notas en torno al acontecer de nuestro terruño, material que mantiene actualizado constantemente y el cual le apasiona. Además, sus espacios sirven para compartir todo cuanto pueda referente al quehacer neoespartano.

Asimismo, Serra está trabajando simultáneamente en tres proyectos bibliográficos: «Testimonio de la conciencia margariteña», «Reencuentro con lo nuestro» y su compilatorio de las «Crónicas del camino».

De esta tremenda labor que hago alusión en los dos párrafos previos es que surge el nombre de la presente columna, pues el accionar de vida del maestro Fernando Serra evidencia con cada paso dado que es un salvaguarda de la memoria cultural neoespartana, y no solo eso, sino un ejemplo de lo que es un ciudadano integral margariteño.

Para cerrar este pequeño espacio transeúnte, les dejo en las propias palabras del maestro Fernando Serra lo que le impulsa a seguir con su importante labor, no sin antes desearle lo mejor en este imperioso labrar de servicio que nos ofrece cada día:

“Me motiva el contribuir al entendimiento y abordaje de nuestros niños, niñas, adolescentes y adultos a los problemas sociales. Para ello, me valgo de las habilidades de investigación, análisis y comunicación adquiridas durante mi formación en sociología. Gracias a la providencia, he podido palpar a corto, mediano y largo plazo los resultados en las aulas y fuera de ellas. Soy fiel creyente de que todos podemos generar un impacto positivo en nuestras comunidades y promover así el tan necesario cambio social, solo hace falta no dejar de estudiar, de hacer y de creer que es posible lograrlo”.

Buenos Aires, 31/05/2024




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