Porlamar
23 de julio de 2024





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Descansa en paz, abuela Honorina Ortiz
Fue una matriarca amorosa, trabajadora, dada a sus hijos y nietos. Son numerosos los hombres y mujeres de bien nacidos de su simiente, incontables los seres que la conocieron y le amaron.
Juan Ortiz

12 Jun, 2024 | Hoy, 12/06/2024, a las 8:00 a. m. —en la ciudad de Maracaibo y a sus 96 años— ha partido con el Señor la margariteña Honorina Ortiz, mi abuela, la madre de mi madre Gloria Ortiz.

Fue una matriarca amorosa, trabajadora, dada a sus hijos y nietos. Son numerosos los hombres y mujeres de bien nacidos de su simiente, incontables los seres que la conocieron y le amaron.

Le peculiarizó su carácter de roble entrelazado con la dulzura de su voz y su abrazo siempre presente, la mezcla necesaria para sostener y levantar un hogar con sus hijos y nietos tras la temprana muerte de mi abuelo Juan Manuel Ortiz.

Amó incondicionalmente a los suyos, tuvo una vida de servicio, de entrega, bendecida por Dios con largura de años para ver a su estirpe transformarse en ciudadanos de bien.

Vaya a mis hermanos, sobrinos, tíos y demás familiares un fuerte abrazo ante esta dolorosa pérdida física.

A ti, amor primigenio de Gloria, sangre que me corre la vena desde el principio, esta endecha por tu honroso andar por esta existencia:

*Raíz de mi casa*

La raíz de mi casa nos miraba

con los ojos de Dios

desde la mecedora de enfrente.

Allí,

en el altar de los años custodiaba nuestros pasos

con los arcángeles de su voz

cada entrada y salida

a cambio de la moneda "Bendición, abuela",

sin saber que volvíamos a salvo

por su oración oportuna.

La raíz de mi casa caminaba lento los espacios

recogiendo las tristezas de los idos

para llevarlas consigo a la cocina y hacerles café,

le sabía las nostalgias a las matas del porche,

y las curaba hablándoles de los azares del día

y de que el sueño reiniciaría pronto.

La raíz de mi casa era efigie sempiterna

con cayenas en los ojos,

ola blanda del Caribe llevada por marinos

al Lago Wayuu para extender su reino

madreperla con mariposas monarcas

y poemas a la sal.

La raíz de mi casa es silencio en los portales de cada sueño que habita,

nunca dejó Margarita,

aunque hizo a Maracaibo suyo,

mi niño guarda su arrullo de cuando no conocía la palabra,

su nana era la guarda de mis descansos equinociales,

puñal de luz que mató chacales ladrones del aliento.

La raíz de mi casa parece callada,

parece que ya no está,

que se ha ido,

pero en cada sitio esparcido hay un hijo que le llora

y le recuerda,

que enarbola la salmuera de su amor de pitigüey,

es un mañana, un ayer, un hoy junto a Gloria

en esta vereda ilusoria que nos lleva al principio,

participio del verbo que soy:

en mi arde, escribe y canta tu gentilicio.

Buenos Aires, 12/06/2024.

A ti sean todos los honores, matriarca.




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