9 Sep, 2025 |
Desde que el 9 de marzo 2015, el entonces presidente de los EEUU, Barack Obama, firmó la orden ejecutiva declarando a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria contra la seguridad nacional y la política exterior de USA”, se profundizó el esfuerzo de los gobiernos de ese país, por devolver Venezuela a su área de influencia geopolítica.
Mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces; la elección a la Asamblea Nacional de 2015, los intentos de ese parlamento por derrocar a Maduro en lugar de consolidar la victoria parlamentaria y acumular fuerzas para las subsiguientes elecciones de gobernadores y legisladores en 2017, las de alcaldes en diciembre 2017 y concejales en diciembre 2018.
Luego vino la abstención en las elecciones presidenciales de mayo de 2018, y la “madre de todas las mamarrachadas”, la autoproclamación de Juan Guaidó, el 23 de enero 2019.
No voy a detallar nuevamente, todas las estupideces políticas cometidas por la “oposición mayoritaria”, desde que ratificaron su línea abstencionista para las parlamentarias de 2020. Solo recordar que, para mantener la estafa continuada a la USAID, y seguir administrando los fondos de la república congelados en la banca de EEUU, han mantenido la “trampa-jaula” de la AN-2015.
La política de “autosuicidio”, fue asumida al convocar unas elecciones primarias para escoger candidato a las presidenciales de 2024, con una nómina repleta de inhabilitados, encabezada por la que llegó más tarde a ese “sarao electoral”, donde más que para ser candidata, participó para proclamarse como vocera única, de un sector al que ha conducido hasta la fecha, de derrota en derrota, utilizándolos como acompañantes de adorno de una política insurreccional.
Es así cómo, la señora María Corina Machado, luego de dilapidar la fuerza electoral acumulada en las presidenciales 2024, ha construido un liderazgo mediático sobre la base de una estafa continuada a la opinión pública, ofreciendo imposibles como la juramentación del ex embajador Edmundo González Urrutia, como presidente, el 10 de enero 2025, y a partir de ese momento deslizarse a toda velocidad por el barranco de los desaciertos.
Desde entonces se dedicó, primero, a construir una narrativa que señalaba a los venezolanos migrantes en USA como delincuentes miembros del Tren de Aragua, la cual quedó al descubierto como una operación comunicacional, luego de la victoria política y diplomática del gobierno de Nicolás Maduro, al lograr la repatriación de más de 250 venezolanos detenidos en los EEUU y encarcelados en El Salvador.
Y ahora, “ale limón” con los intereses de los EEUU, la señora Machado, el señor González y sus más cercanos colaboradores, acusan sin pruebas, al presidente Maduro, al ministro Diosdado Cabello, y a los integrantes del alto mando militar, de ser los líderes de un falso positivo conocido como “Cartel de los Soles”, punta de lanza de una narrativa que intenta posicionar en el mundo a Venezuela como un narco estado, que facilitaría su territorio y la protección de sus fuerzas armadas y policiales, para la operación de las guerrillas colombianas del ELN y la disidencia de las FARC, el Hezbolá, Hamás, y cuanta organización esté declarada como terrorista por el “mundo occidental”.
Intentan demostrar que nuestro país constituye una amenaza para la paz y seguridad hemisférica, afincando su relato en el tráfico de cocaína, llegando al exabrupto de respaldar el envío de buques de guerra y cerca de 4500 efectivos militares estadounidenses, a los límites de aguas territoriales venezolanas, supuestamente para perseguir el narcotráfico, en una evidente operación de intimidación y provocación, violando los más elementales principios del derecho internacional.
El denominado Cartel de los Soles no aparece en ningún informe de la DEA, ni en el de 2024, ni en 2025, ni en ningún otro anterior. No hay nombres, estructuras, ni operaciones. Por el contrario, la DEA admite de forma explícita y confirma, que Estados Unidos es el “centro” del lavado de dinero del narcotráfico internacional y señala la existencia de un sistema estructural que involucra a instituciones financieras, servicios legales, agentes inmobiliarios y plataformas digitales.
Para el Departamento de Defensa de USA, el contenido de la Base de Datos Consolidada Antidrogas (CCDB), de las Naciones Unidas, son la mejor fuente autorizada para estimar el flujo conocido de drogas ilícitas a través de la Zona de Tránsito. Para ellos, los datos de eventos contenidos en la CCDB son considerados de alta confianza (precisos, completos e imparciales).
De acuerdo con esa información, el 87 % de la droga que se produce en Colombia, se moviliza por el Océano Pacífico a Europa y EEUU; el 8 % sale de las costas del caribe y la Guajira colombiana, y solo el 5 %, saldría por Venezuela con destino a Europa y las Islas del Caribe.
Al comparar las estimaciones de la CCDB, con declaraciones públicas realizadas por funcionarios de la DEA, el Departamento de Defensa y el Departamento de Estado, respecto a las tendencias del tráfico de drogas en las Américas, analistas norteamericanos concluyen que los datos del Gobierno estadounidense sugieren que Venezuela no es un país de tránsito principal para la cocaína con destino a Estados Unidos. Alrededor del 90% de toda la cocaína con destino a EE.UU. se trafica a través de las rutas del Caribe occidental y el Pacífico oriental, no a través de los mares del Caribe oriental venezolanos. Venezuela no aparece en ninguna de estas rutas. Ni siquiera como un punto secundario o alternativo.
El país nacional debe reaccionar en monolítica unidad, defender su integridad territorial y su dignidad nacional. Por razones políticas no debemos provocar, ni mucho menos apoyar una agresión armada contra nuestro pueblo. Ya basta de invocar al diablo.